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 Minagricultura: es clave en etapa postconflicto

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
28 de abril de 2016
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
28 de abril de 2016

Comunidad y Desarrollo

uriel ortiz

Si el presidente Santos, quiere consolidar el acuerdo de paz a través de la etapa postconflicto, debe pensar muy seriamente a quién a nombrar en el ministerio de agricultura.

Pretender dejar al actual ministro, que hasta la fecha no ha mostrado ningún acierto frente a cartera tan importante, sería un grave error, puesto que su imponencia y prepotencia, sumados a ciertos desafueros cometidos en el manejo y liquidación del Incoedr y del fondo ganadero, entre otros, está demostrando, que no es la persona que pueda llegarle al campesino desplazado y reinsertado, que requiere de todo un manejo de comprensión, para solucionar los más álgidos problemas originados por la violencia guerrillera y paramilitar.

Firmar el acuerdo de paz no es lo esencial, lo fundamental está en sostenerlo y esto solo se logra a través de la etapa postconflicto, construyendo proyectos productivos que sean viables, que además de estar encadenados, tengan alianzas estratégicos definidas con programas de agroindustrialización y comercialización asegurada, en los mercados nacionales e internacionales, preferiblemente con los convenios: TLC.

Por consiguiente, se requiere de un ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, profundamente conocedor de las lides del campo, con amplios conocimientos de comercio exterior, especialmente en el manejo de los convenios comerciales, firmados por Colombia con diferentes países del mundo, sobre todo, que tenga la gran visión de dar valor agregado a los productos con el fin de asegurar su comercialización.

No hay que olvidar que la etapa postconflicto será esencial para consolidar la paz en nuestro País, esto solo se logra como lo hemos dicho en varias oportunidades por esta columna, estructurando planes y programas de desarrollo que sean viables y digeribles a la población desplazada, reinsertada y vulnerable, que en una u otra forma han sido víctimas del conflicto armado, pero que con la firma del acuerdo de paz, – si es que se da-, esperan vincularse a algún proyecto productivo que les permita sobrevivir los primeros años de convivencia postconflicto.

En mi concepto personal quienes tengan el manejo de la etapa postconflicto deben dividirla en cinco fases fundamentales:

1º- Evaluación del Recurso Humano: dentro de la población desplazada y reinsertada existe un recurso humano de impresionante calidad, pero, muy especialmente valorable en las actividades del sector agropecuario; debemos reconocer que existe una población de desplazados que son esencialmente campesinos, que por lo tanto es menester regresarlos, sino a su habitad, por lo menos a los predios de los cuales fueron desplazados, con vinculación a un proyecto productivo que no les sea ajeno a sus capacidades, conocimientos y formación rural.

En este caso, la valoración del recurso humano frente a los diferentes procesos de desarrollo es fundamental, lo que permitiría vincularlos a una actividad que no les sea extraña y les facilite conocer más a fondo el manejo del proyecto en referencia.

2º- Recurso Natural: son las oportunidades que se presentan para cultivar determinados productos, que no les sean ajenos a sus principios ancestrales y de formación campesina. Los cuales como lo hemos dicho, deben estar encadenados con los nueve eslabones de las cadenas productivas y a su vez, con programas de alianzas estratégicas, que les permita cultivarlos en buena escala, con el fin de cumplir con los mercados de la oferta y la demanda.

3º- Programas de Agroindustrialzación: todo proyecto productivo además del recurso humano y natural, frente a los diferentes procesos de desarrollo, debe tener los desenvolvimientos de faces secundarios o sus derivados, lo que les permite tener varias alternativas en los mercados nacionales e internacionales, no podemos dejar a sus usuarios en la etapa meramente primaria, puesto que la competencia todos los días está dando grandes sorpresas de innovación.

4º- Programas de Capacitación y Producción: sean estos dos factores, elementos preponderantes, para que quienes estén vinculados a un proyecto postconflicto, lo hagan con pleno conocimiento de causa,  y antes de su vinculación sepan cuales, son sus  beneficios y conozcan a cabalidad, el marco institucional del producto, lo que les permitirá trabajarlos con pleno conocimiento de causa.

Es muy importante definir en todo proyecto la vinculación laboral de quienes lo van a desarrollar, si es por contrato a término definido o indefinido.

5º- Identidad del producto con la Etapa Postconflicto: esto va permitir la vinculación de empresas nacionales e internacionales, que son conscientes de su colaboración con la causa postconflicto en Colombia, para que mediante programas de agricultura por contrato, hagan los aportes necesarios y luego beneficiarse de las cosechas en forma de canales de comercialización.

Considero que dado el aspecto coyuntural de nuestro País, la etapa postconflicto del proceso de paz, podría ser el inicio de la revolución agroindustrial que Colombia desde hace varios años viene clamando, puesto que con ella, se le va a poner mayor interés a los programas del sector rural y quiéralo o no el gobierno, tiene que fijar unas políticas claras para quienes se vinculen a esta nueva empresa, puesto que se inicia en mayor parte, con aportes de la comunidad internacional que desde luego estará muy vigilante para que no vayan a ser dilapidados en empresas fantasmas o de papel, tal cual sucedió con el Caguan, cuando se creó la asociación de países aportantes y finalmente los dineros se esfumaron.

Por eso, considero una vez más que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, está llamado a jugar un papel preponderante en la etapa postconflicto y esto solo se logra si el presidente santos, en el nuevo gabinete que está conformando, nombra un ministro que interprete el lenguaje y el querer de la población desplazada y reinsertada, con el fin de vincularla a proyectos que sean de ciclo corto, pero, con mercado asegurado, para que les permita sortear las inmensas dificultades que empezarán a presentarse, una vez se firme el acuerdo de paz con la guerrilla de la Farc y posteriormente con el ELN.

Considero que de inmediato se debe proceder a definir los proyectos productivos postconflicto, con fundamento en levantar el mapa productivo nacional con los productos que vayan a ser sujetos de estos programas. Definidos estos dos aspectos, debe procederse a formular los programas que posiblemente vayan a ser el componente social del proyecto productivo postconflicto, con el fin de dar a sus beneficiarios todas la prerrogativas laborales y de seguridad social, en retribución a su trabajo y nueva vida laboral dentro de la sociedad.

 

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