14 de abril de 2021
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¿Macbeth también podría verse en la provincia?

24 de abril de 2016
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
24 de abril de 2016

UNO Y DOS

Por Augusto León Restrepo

UNO

augusto leon restrepoEn buena hora en muchas partes del mundo y en Colombia no incurrimos en la discusión bizantina de si al momento de su muerte Miguel de Cervantes Saavedra y Whilliam Shakespeare lo hicieron bajo el fechaje del calendario gregoriano o del calendario juliano, para programar destacados actos culturales con ocasión de los cuatrocientos años del fallecimiento de éstos inmortales.El hecho es que este 23 de abril, en enciclopedias, en Google, en academias y en colegios, se da por sentado que esa coincidencia histórica sucedió y se aprovecha para homenajear a tan insignes desaparecidos con evocación de sus vidas y de sus obras. En los países de habla hispana es el día del Idioma, del Libro. Y en algunas partes como en Barcelona se ha establecido la copiable idea de que el enamorado le regala una rosa a su enamorada y esta le regala un libro, aun cuando este intercambio de presentes también lo relacionan con la leyenda de San Jorge y el dragón. Pero este es otro cuento. Porque a lo que yo quiero ir, es que en Bogotá a las directivas del restaurado Teatro Colón se les ocurrió montar a Macbeth, la celebérrima obra del autor inglés, en versión teatral y en versión operática. Y que lograron en ambas puestas en escena un clamoroso éxito que nos debe enorgullecer a los colombianos por su calidad escenográfica y por la interpretación de actores y cantantes. Vamos con Macbeth, la tragedia. El personaje central es interpretado por Christian Ballesteros, veterano en el oficio, quien logra una gran caracterización del rey asesino y ambicioso, que, aupado por la también ambiciosa Lady Macbeth, comete toda clase de asesinatos y tropelías para obtener el trono y tratar de perpetuarse en él. Lady Macbeth es interpretada por Marcela Benjumea, de amplia experiencia en teatro, cine y televisión, pero quien, digámoslo de una vez, no nos convenció en su papel, que nos pareció débil, recitativo, sin el dramatismo que exige el personaje, satánico y maldadoso. Felipe Botero como Banquo, Ernesto Benjumea como Macduff, y los demás actores, todos colombianos, recalcamos, en especial las brujas Diana Alfonso, Brunilda Zapata y Jimmy Rangel, bruja y brujo a la vez, dominaron la escena, por demás moderna y recursiva. El vestuario, la música ambiental y la escenografía, lograron mantener la atención del público, que se sintió transportado a la época de la narración, con efectos de tercera dimensión que resultaron francamente impresionantes. Aplausos para Pedro Salazar, su Director, experimentado ya en grandes producciones, para su equipo y para el adaptador y traductor Joe Broderick, el ex cura irlandés pero tan colombiano o mas que cualquiera de nosotros, con esposa manizaleña y con hijos nacidos en esta tierra.

DOS

Macbeth, la Opera de Verdi. Con la misma utilería de la obra de teatro, transcurre la tragedia, en este caso enmarcada por la impecable ejecución musical de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia bajo la Dirección de Olivier Grangean, del Coro de la Ópera de Colombia que dirige Luis Díaz Herodier y del Grupo de vientos de la Orquesta Sinfónica de la Policía Nacional. La Dirección de arte de la obra teatral y de la operática , a cargo de Laura Villegas, alcanza en ambas ambientaciones ostensibles aciertos que contribuyen a un excepcional retrato de la época en que se desarrolla la tragedia, igual que su vestuario. El Macbeth estuvo a cargo del barítono búlgaro Vladimir Stoyanov, con una incansable y fuerte interpretación física, actoral y vocal, que fue ovacionada al final. Largos aplausos también mereció Lady Macbeth, que estuvo a cargo de la soprano griega Dimitra Theodossiou, lo mismo que nuestro barítono bajo Valeriano Lanchas. Resalto el protagonismo escénico de los Coros, algo inusual en lo operático. Verdi los pone a interpretar el papel de las brujas que le vaticinan a Macbeth su reinado. Pero no soy yo, apenas un modesto diletante a la Ópera, quien se atreva a emitir un juicio sobre su desarrollo artístico. Martha Senn, escribió para El Tiempo de Bogotá que «El Macbeth de Vladimir Stoyanov, rico de presencia escénica y de sonoridad; la demoníaca voz, y por lo tanto convincente interpretación de Dimitra Theodossiou en el papel de Lady Macbeth; la dulzura de la voz de Valeriano Lanchas, coloreada con inteligencia para su personaje Banquo, y la potencia vocal del tenor ( español ) Sergio Escobar en Macduff convencieron plenamente a la audiencia, que aplaudió con entusiasmo a estos y a los demás artistas involucrados», criterio que corrobora nuestra impresión inicial. Triunfo del Teatro Colón y de los artistas nuestros y de los invitados del exterior, que invita a una reflexión: quisiéramos que el mayor número de espectadores asistiera a las funciones y que ojalá pudieran trasladarse estas producciones a nuestras provincias. Ciudades como Cartagena, Barranquilla, Medellín , Manizales y Pereira, tienen escenarios con todos los requisitos que exigen estos monumentales espectáculos. ¿No habrá gentes del sector público y privado, de ambos lados, de consuno, que se le midan a costearlos?. ¿Solo los residentes en la capital podemos darnos estos banquetes de sensibilidad y alientos culturales?.

Post scriptum: » Las fechorías que perpetra Macbeth a lo largo de las obras son espeluznantes….No obstante, Macbeth evoca nuestras simpatías. Es más: de alguna manera nos identificamos con él. Sus atrocidades nos producen escalofríos, por supuesto, pero es en parte porque su desbordante ambición representa un tenebroso rincón de nuestra propia imaginación, y eso nos atemoriza: nos hace ver que todos podemos ser criminales; que en potencia lo somos «. Joe Broderick.