18 de abril de 2021
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La Palma africana, medio ambiente y violencia

29 de abril de 2016
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
29 de abril de 2016

Por: Clara Inés Chaves Romero (*) 

Clara Inés ChavesLa palma africana es un cultivo oleaginoso que produce la mayor cantidad de aceite por superficie, y es oriunda de los países africanos.

Esta planta requiere de condiciones especiales en su terreno, se produce en climas tropicales, su producción comienza 3 a 4 años después de sembradas las semillas de esta planta, y puede durar hasta los 50 años.

Su cultivo se hace de dos maneras: la primera, en pequeña escala o de subsistencia en comunidades pequeñas, y la segunda, en cultivos destinados al consumo interno o a la exportación en gran escala. Es un producto de alta rentabilidad y se usa en la industria alimentaria, cosmética, además de ser un producto económico para el consumidor, se utiliza también en el medio energético para la producción de biodiesel.

Su producción se hace en monocultivos, es decir, se destinan grandes extensiones de tierra para su cultivo, con lo cual se deforestan las selvas tropicales para tal fin. Vale la pena mencionar a manera de ejemplo el artículo “Carro de combate contra el aceite de palma” de la activista Yve Ramírez, que menciona lo siguiente “Según datos de WWF, cada hora se deforesta un territorio equivalente a 300 campos de fútbol en Indonesia”, con lo cual es enorme el daño ambiental que esto ocasiona a todo nivel.

Los fuertes y tóxicos fungicidas que se usan para este cultivo ocasionan contaminación y efectos en la flora y en los animales, algunos de ellos en vías de extinción como el tigre, el rinoceronte y el orangután, y por otra parte, el uso de fertilizantes los cuales, por su alta concentración producen efectos sobre el agua contaminándola, ya que en su producción se consume el doble o el triple de cantidad de este líquido, comparativamente hablando con otros cultivos.

La producción de esta planta genera grandes residuos, tanto sólidos como líquidos, produciendo gases de efecto invernadero, con lo cual trae efectos sobre el cambio climático, el calentamiento del planeta y el ecosistema, el que se afecta más con la deforestación. Hay que recordar que las selvas tropicales tienen un rol especial sobre la regulación del clima.

Lo anterior trae grandes consecuencias negativas en la degradación del suelo, generando a la vez cambios en los cursos naturales del agua y produciendo sequías.

El monocultivo hace que se pierdan los cultivos primarios tradicionales, con lo cual se genera escasez alimentaria, sin mencionar el desplazamiento de los campesinos de la zona, que se produce debido a la necesidad de los cultivadores de palma de obtener a cualquier precio la enorme extensión de tierra que se requiere para tal fin.

Esta situación crea enormes implicaciones sociales y culturales.

En el caso de Colombia a manera de ejemplo hay siembro de palma africana en el Chocó y en Tumaco, siendo esta última región parte del sistema biológico, ya que tienen características culturales y ecológicas similares. En ambas zonas se titularon los terreros a los nativos afrocolombianos a través de la ley 70, y a la vez, ambos son zonas de frontera con el vecino país del Ecuador.

Los impactos sobre los territorios y las comunidades de estas dos regiones se dan sobre el ecosistema y los bosques debido a la tala de estos y al drenaje de los suelos en las áreas baldías que fueron tituladas a las comunidades negras, daño ocasionado según lo manifestado en el artículo Cultivo de la palma africana en el Chocó  escrito por Fidel Mingorance, Flaminia Minelli, y Hélène Le Du con el auspicio de la Diócesis de Quibdó y Human Rigths, quienes mencionan que estos daños fueron ocasionados por parte de las empresas palmeras, las cuales sembraron “456 hectáreas de palma africana y para ello se tuvieron que hacer 86 kilómetros de drenajes y 11 kilómetros de carreteras”. “Toda esta desforestación dio lugar a la explotación ilegal de la madera sacada sin ningún tipo de control estatal. La apertura de las mencionadas carreteras atrajo la penetración de otros colonizadores y otras actividades económicas, entre las cuales se destacan los actuales cultivos de coca¨.

Otros de los efectos negativos son la pérdida de la forma de explotación tradicional, y el desplazamiento de los nativos a la ciudad, generando problemas sociales.

En este orden de ideas, vuelvo a mencionar el artículo anterior para citar lo siguiente:

” A esta ocupación de las tierras declaradas como baldíos de la nación, le siguió la compra de tierras a pequeños propietarios y últimamente la invasión a territorios colectivos.

” Según cuentan los campesinos de la zona, los palmicultores propiciaron la llegada a la zona del grupo de los “vanván” en los años setenta, grupo de sicarios de Medellín, contratados para presionar a los campesinos (vender sus tierras o morir)”.

De otra parte, el artículo Agroindustria y conflicto armado. El caso de la Palma de Aceite de Sebastián Ocampo Valencia de la Universidad de los Andes, trae a colación lo siguiente: “En el municipio de Zona Bananera, en el departamento de Magdalena, en donde la autora identifica tres “trayectorias” a través de las cuales el cultivo de palma se relaciona con el conflicto. Una de ellas es que los cultivos establecidos de palma fomentan la aparición de grupos armados, que cobran extorsiones a los palmeros y que, en últimas, generan desplazamiento forzado”.

En conclusión podemos decir que son más los perjuicios que en el país ha causado el cultivo de la palma africana que sus beneficios, pues no solo ha afectado el medio ambiente y su ecosistema, sino que tiene unas altas implicaciones negativas frente a las comunidades de origen afro y nativas en general, sin dejar de mencionar la pérdida de los cultivos nativos primarios dando origen a una crisis alimentaria, con alcances en la salud, la educación, creando a su vez conflictos de legalización de tierras, desplazamiento forzado, cultivos ilícitos y violencia. Es decir, debilitamiento de la democracia y sus instituciones. Lo peor, es que al parecer el Estado no existe en estas regiones, con lo cual empeora la situación.

“La siembra ilegal de palma africana –o aceitera– avanza en el norte de Colombia, en la región del Darién, uno de los lugares con más biodiversidad del mundo. Las comunidades afectadas por estos monocultivos denuncian la invasión de sus tierras, daños ambientales y brutales violaciones de sus derechos –masacres, asesinatos, desapariciones, torturas y desplazamientos forzados–” según lo mencionado en el artículo La Palma Africana en Colombia, publicado por Ecologistas en Acción.

Lo que espanta es que se está destruyendo la Amazonia para cultivar la palma africana, Colombia en el 2012, fue el cuarto productor de palma africana más importante en el mundo y donde hay sembradas alrededor de 452 mil hectáreas (de las 600 mil hectáreas programadas), según lo menciona el artículo Expansión del Cultivo de Palma Aceitera en la Amazonia. Desafíos y Recomendaciones publicado en la revista ¨– USAID- del Pueblo de los Estados Unidos de América, Iniciativa para la Conservación en la Amazonia Andina –ICCAen agosto 2014, que a su vez da unos mensajes clave, que me permito transcribir:

¨• La palma aceitera se encuentra en expansión, sin marcos institucionales adecuados para ordenar su crecimiento a gran escala y sin la adecuada vigilancia de la sociedad civil sobre sus impactos socio ambientales.

  • A pesar de que la palma aceitera podría ser un cultivo rentable y una alternativa de desarrollo para algunas zonas en la Amazonía, también existe el riesgo de que se vuelva un agente de deforestación y pérdida de biodiversidad, así como de desposesión para los campesinos.
  • Las condiciones para la expansión acelerada de la palma aceitera varían de acuerdo al país. En Colombia, la industria de palma asegura que no tiene interés en extenderse en la Amazonía. En Ecuador, se ha iniciado un proceso para identificar áreas aptas para su expansión. En Perú, la extensión de cultivos de palma avanza rápida y desordenadamente en la Amazonía. ¨

La pregunta es, ¿Cuál es el compromiso de Colombia, Ecuador y Perú, países que comparten uno de los pulmones del mundo como es la Amazonía, frente a la comunidad internacional versus la preservación de la misma, el cambio climático, el medio ambiente y el ecosistema de flora y fauna?

De otra parte, un artículo de Fedepalma menciona que la Mesa Redonda de Aceite de Palma sostenible (RSPO por su sigla en inglés) es la entidad encargada de la certificación de la palma africana.

Por lo anterior, transcribiré lo dicho por Fedepalma, “la RSPO es una asociación sin ánimo de lucro que reúne a diversos actores en la cadena de valor palmera con el objetivo de promover la producción y uso de aceite de palma con criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica. La RSPO es la iniciativa más reconocida en el ámbito internacional en materia de sostenibilidad para el sector.

El Sistema de certificación se fundamenta en los siguientes estándares:

  1. Estándar para la producción de aceite de palma sostenible: Este estándar está compuesto por una serie de principios, criterios, indicadores y guías. Es utilizado por los cultivadores y plantas de beneficio para implementar prácticas sostenibles de producción, y por los organismos de certificación para verificar su adopción en el campo. Su primera versión fue elaborada en 2005 y luego de un período de prueba fue aprobada en octubre de 2007. En abril de 2013, la RSPO aprobó una nueva versión ajustada.
  2. Estándar de certificación de la cadena de suministro: Este estándar describe los requerimientos para garantizar el control y trazabilidad del aceite de palma certificado, sus derivados y productos a lo largo de la cadena de valor, desde la planta de beneficio hasta su usuario final.”

En este orden de ideas, ¿dónde está el control o los criterios que la – RSOP-  tiene para proteger el medio ambiente y el ecosistema en general, y para evitar los problemas sociales y públicos que se están generando en los sitios de producción de palma africana, como por ejemplo en la región del Darién entre otros muchos?

¿Es que la diversificación de la economía es más importante que el impacto en el medio ambiente y en los problemas que, en términos de conflicto armado y violencia, genera el cultivo de este producto? ¿A qué precio?

(*) Profesora universitaria y ex diplomática