16 de abril de 2021
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La jaula

24 de abril de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
24 de abril de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoY la verdad es que estamos en este país como para que enjaulemos una serie de personajes que nos vapulean como les da la gana. Por supuesto, también nos dejamos vapulear sin oponer resistencia. Veamos:

“Se otorga una licencia para exploración petrolera en la zona de La Macarena, a 60 kilómetros de Caño Cristales”. Sale la noticia, y más tarda en cantar el gallo, en que aparezcan los ultra ecólogos a protestar. Sí, los ultraecólogos, los mismos que tiran basura a las calles, no reciclan sus basuras y cosas por el estilo, pero que a la hora de los debates salen con la bandera de la ecología a hacer lo suyo. Sus argumentos son los mismos. La defensa del ambiente, y éstos, válidos o no, fuertes o débiles, que es lo de menos, les sirven para levantar el cotarro de una pléyade de “seguidores” a quienes sólo les interesa el tema el día, y la hora en la que se presenta un motivo como este. Pero como la Jaula está abierta y caben otros, saltan de inmediato los que alegan que nada pasará, que hay una gran distancia entre los lugares de exploración, que no de explotación, para que se produzca algún daño. Éstos, con argumentos tan frágiles como los de sus contradictores, pero con voz tan alta como aquellos. Y, estando la Jaula abierta, pues caben otros para engrosar la caterva de vapuleadores y se unen a ellos directores de institutos “especializados”, ministros y hasta el Presidente. Y sin mediar nada que sustente la determinación en uno u otro sentido, el asunto se resuelve prohibiendo la exploración. Y, ¿el asunto queda allí? Pues no parece, ya que el que había obtenido la licencia de exploración ha quedado burlado y sus inversiones perdidas, razón por la cual insistirá en que se le respete su licencia o que se le paguen sus perjuicios. Aquí, entonces, y ya todos en la jaula, desconocemos quien tiene la razón y que argumentos acompañan esa razón, cosa que no importa, ya que el país se deja vapulear así y todos tan tranquilos y nadie responde al final de cuentas.

Y nos vapulean también con el cuento de que habrá un “concurso de méritos” para conformar la terna para Fiscal General. Cuento chino diremos, ya que es el presidente el potestado para conformarla a su modo y amaño y, agregaría, leal saber y entender. Entre tanto, y con el cuento ese, se le vencen al presidente los términos derivados del cumplimiento de su deber de enviar la terna a la Corte y nadie dice nada. Para eso está la distracción del “concurso” y nuevamente resultamos vapuleados desde arriba. Y, callados. Bueno, callados porque la jaula está abierta y podremos caber todos, los unos por acción, los otros por omisión.
Pero no nos quedemos allí. Recordemos que nos vendieron una reforma dizque de “Equilibrio de Poderes”. Bueno, pues quién quedó en equilibrio fue el país, como quiera que aún no se han integrado los sistemas para que tal maravilla se dé. Allí tenemos la prueba de que una vez más nos manosearon y vapulearon como les provocó. Y los grandes defensores de la tal reforma, andan calladitos, porque les da vergüenza, si acaso la tienen, de exigir el cumplimiento de la tal ley y su puesta en operación. Vaya nombre para otra vapuleada a los colombianos. ¡¡“Equilibrio de Poderes”!!

Y no nos aterremos si en el proceso de paz no nos están haciendo lo mismo. Ya algunos nos han dicho que después de que se dé la conexidad de todos los delitos habidos durante el conflicto, con el delito político, tendremos a los más depravados asesinos sentados en el Congreso. Esa es la razón para que las FARC hayan dilatado las conversaciones, ya que los que las han dirigido y ordenado las atrocidades, necesitan ser eximidos de responsabilidades en el futuro y asegurar puestos de “Honorables”. Ellos, primero, luego los demás, tal y como funciona el tipo de “democracia” que propenden por instaurar en nuestro medio, por modelo del venezolano y cubano. Y, aquí, también están vapuleándonos, para que al final nos quedemos callados, de la misma manera en que lo hacemos hoy con el resto de atrocidades con las que nos despiertan en el vapuleo de cada día.
Y ni nos dimos cuenta de que el cuento del famoso “congresito” fue otra forma de vapulearnos. Allí desde el presidente, ministros y los áulicos de siempre, pescadores de pantalla, ahora nos salen con que la tal reforma era sólo necesaria si se firmaba la paz en la fecha inicial propuesta de marzo. Y nos dejamos, por demás. Claro, calladitos todos, hasta los opinadores bogotanos.

¡La Jaula sigue abierta!!!

Manizales, abril 24 de 2016.