12 de abril de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Desmintiendo 8 mitos sobre la diabetes

26 de abril de 2016
26 de abril de 2016

el campanario

Nota: El abuelo del responsable de esta columna es diabético.

En el último tiempo, la diabetes se ha convertido en una de las enfermedades más comunes a niveles mundial. Por esta razón, la cantidad de mitos y rumores sobre esta condición continúa aumentando y generando confusión entre los pacientes. Debido a que en el ámbito de la medicina la separación entre la ficción y la realidad es de gran importancia, en esta oportunidad podrás descubrir la verdad escondida detrás de los mitos más comunes sobre esta enfermedad.

Mito 1: “Consumir mucha azúcar produce diabetes.”

Aunque muchas personas creen que el consumo excesivo de azúcar produce diabetes, la realidad es que esta enfermedad es causada por un malfuncionamiento de la insulina. Esto significa que el cuerpo debe luchar para lograr transformar los alimentos en energía. En un organismo saludable, el páncreas produce suficiente cantidad de insulina, una hormona que ayuda a las células a transformar la glucosa en energía.

Existen tres principales tipos de diabetes y ninguno de ellos es causado por la ingesta de azúcar:

  • La Diabetes tipo I, frecuente en jóvenes y niños, se produce cuando el páncreas no logra producir insulina. Los pacientes que padecen esta condición necesitan ser tratados con insulina, de manera de poder trasladar el azúcar a las células y evitar que se acumule en el torrente sanguíneo.
  • La Diabetes tipo II, frecuente en personas de cualquier edad, sucede cuando el páncreas no produce suficiente insulina, cuando la insulina deja de funcionar, o cuando se produce una combinación de ambas situaciones. El sobrepeso aumenta las probabilidades de desarrollar este tipo de diabetes.
  • La Diabetes gestacional aparece en el período de gestación de una de cada 10 mujeres embarazadas, debido a un cambio hormonal que produce fallas en el funcionamiento de la insulina.

Mito 2: “Tendrás que dejar de comer tus comidas favoritas.”

La idea de que los pacientes con diabetes deben limitar su consumo de alimentos a comidas desaboridas se ha dispersado y arraigado en muchos lugares del mundo. Padecer diabetes no significa que debes renunciar a las comidas que te gustan, sino que debes encontrar alternativas diferentes para consumirlas. Por ejemplo, puedes elegir cambiar el método de cocción y reducir el tamaño de las porciones.

Mito3: “Es necesario preparar platos diferentes para diabéticos.”

Muchos pacientes diabéticos piensan que no podrás comer las mismas comidas que el resto de la familia, y que requerirán preparaciones específicas para su condición. Sin embargo, al ser nutritivas y saludables, las dietas para la diabetes pueden aplicarse para toda la familia. La única diferencia es que la persona que padece esta enfermedad debe prestar más atención y controlar la ingesta de calorías, carbohidratos, grasas y proteínas.

Alternativas para reemplazar el azúcar

Stevia

Este extracto vegetal, proveniente de la planta Stevia rebaudiana, tiene un sabor muy similar al del azúcar, con la diferencia de que no aporta calorías. Además, este endulzante natural cuenta con el beneficio de reducir los niveles de azúcar en sangre y la presión arterial.

Eritritol

Este tipo de azúcar alcohol es bajo en calorías y no afecta los niveles de azúcar en sangre. Aunque su consumo es seguro, la ingesta excesiva puede causar problemas de indigestión.

Xilitol

El xilitol es otro tipo de azúcar alcohol que no eleva los niveles de glucosa o insulina. Al igual que el Eritritol, este endulzante puede producir problemas digestivos si se lo consume en cantidades excesivas. Por otro lado, el xilitol ha demostrado tener beneficios sobre el cuidado dental y la densidad ósea.

Mito 4: “Los carbohidratos son malos para los diabéticos.”

Los carbohidratos son la base de cualquier dieta saludable, incluso para los diabéticos. Debido a que los carbohidratos producen el mayor sobre los niveles de azúcar en sangre, es importante controlar su ingesta. Debido a que existen diferentes tipos de carbohidratos, te recomendamos consultar con un especialista sobre las mejores opciones para tu caso.

Mito 5: “Es posible reemplazar los carbohidratos por proteínas.”

El poderoso efecto de los carbohidratos sobre los niveles de azúcar puede hacer que muchos pacientes diabéticos compensen la reducción de carbohidratos con un aumento en la ingesta de proteínas. Aunque esta idea no es tan errada, muchas proteínas, en especial aquellas de origen animal, tienen altas concentraciones de grasas saturadas. El consumo excesivo de grasas puede resultar en diversas enfermedades cardíacas.

Mito 6: “Si tomas medicinas puedes comer lo que quieras.”

Tomar una medicación que te permita comer cualquier cosa que desees es algo que muchas personas quisieran. Aunque los pacientes bajo tratamiento con insulina pueden ajustar las dosis de acuerdo a la cantidad de alimentos consumidos, esto no significa que tienes permiso para comer cualquier cosa que desees, en las cantidades que desees. Para regularizar los niveles de azúcar en sangre, es necesario mantener ciertos recaudos sobre la alimentación.

Mito 7: “Debes comer comidas dietéticas.”

Muchos de los productos “dietéticos” o “light” son una estrategia de venta para las empresas de la industria alimenticia. Antes de decidir si un alimento es adecuado para un paciente diabético, es importante aprender a leer los valores nutricionales de cada producto, de manera de controlar la ingesta de calorías y carbohidratos.

Mito 8: “Los postres debes ser desterrados.”

Tal y como se explica en el punto 2, los pacientes diabéticos deben encontrar nuevas alternativas para preparar postres. Para ello, puedes utilizar sustitutos del azúcar, e incluir ingredientes que aporten un sabor dulce de forma natural, como frutas y yogures. También puedes hacer que tus dietas sean más nutritivas, incorporando granos integrales y aceites vegetales en la preparación de tus postres. En muchas recetas, es posible reducir o eliminar el azúcar, sin cambiar la consistencia o sacrificar el sabor del plato.