16 de abril de 2021
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Cegar-segar, ciudadanía, desde hace

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
12 de abril de 2016
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
12 de abril de 2016

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

Aunque los pronunciamos de igual manera, los verbos irregulares ‘cegar’ y ‘segar’, que se conjugan como ‘acertar’, son diferentes. El primero, del latín ‘caecare’ -‘cegar, privar de la vista’, significa “perder enteramente la vista; quitar la vista a alguno”. El segundo, del latín ‘secare’ -‘cortar, tajar, hacer pedazos’, quiere decir “cortar mieses o hierbas con la hoz, la guadaña o cualquier máquina apropósito. // 2. Cortar de cualquier manera, y especialmente lo que sobresale o está más alto. // 3. Fig. Cortar, interrumpir algo de forma violenta y brusca”. Doy las tres acepciones de este verbo, ‘segar’, porque es el que interesa y el que debió emplear el columnista Pedro Felipe Hoyos Körbel en la siguiente afirmación: “Cegar el pasado es como negar el futuro o no vivir el presente, es un desarreglo enorme” (LA PATRIA, 23/3/2016). En efecto, según el contexto, la demolición del patrimonio arquitectónico no es más que su interrupción violenta y brusca, acción que se expresa con el verbo ‘segar’. Sin duda. Nota: Quienes califican el ‘aborto provocado’ de ‘interrupción del embarazo’ olvidan ponerle el adjetivo ‘violenta’ al sustantivo ‘interrupción’, porque, de cualquier forma como se realice, no es otra cosa que la segazón de una vida, de dos días o de casi seis meses de gestación, fecha límite ‘determinada’ por el ex fiscal para practicarlo.
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‘Ciudadanía’, a pesar de encerrar a todos los ciudadanos de una ciudad, de un pueblo o de una nación, es un término singular, por lo tanto, para efectos gramaticales, sigue las normas de los sustantivos, a saber, debe concordar en número con verbos y adjetivos, por ejemplo, “la ciudadanía es la calidad y derecho de ciudadano”, y ‘una ciudadanía numerosa’. La valiente periodista Salud Hernández Mora descuidó esa norma en esta declaración: “En eso la ciudadanía somos igual de responsables” (El Tiempo, 28/3/2016). “En eso la ciudadanía es igual de responsable”, suena armoniosamente. Pero, como ella misma se quiere incluir en esa responsabilidad, la mejor manera de hacerlo es así: “En eso todos los ciudadanos somos igual de responsables”, empleando en esta oración el término ‘igual’ como adverbio de modo. Estos sustantivos se llaman ‘colectivos’, como ‘ejército, rebaño, familia, gente’. A pesar de lo arriba dicho, la Academia de la Lengua, siempre tan complaciente, en La “Nueva gramática de la lengua española”, admite las dos concordancias, advirtiendo, sí, que es más aconsejable en singular, que ella llama efecto de la “flexión verbal”: en el numeral 12.4 explica extensamente su doctrina, imposible de resumir en este espacio. Presentaré, no más, dos de los ejemplos que la Academia asienta, para demostrar la disonancia de la concordancia en plural, que ella llama “ad sensum”(‘según el significado’): el primero, de Herrera Luque, Casa:
“El vecindario estaba constituido por gente linajuda y notable”. Suena bien, muy bien. El segundo, de García Sánchez, Alpe D’Huez: “Mucha gente sabemos qué pasó en el Ventoux, o en el Puy de Dome, o en el Col de Mente, o en el Aubisque”. Disuena, y si disuena, no es lenguaje culto. Pero, ¿quién soy yo para que ‘me disuene’?
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LA PATRIA escogió para destacar en su editorial del 28 de marzo de 2016 la siguiente frase: “Desde hace 28 años que Manizales no es sede de unas justas nacionales”. En esta oración, o sobra la preposición ‘desde’, o la partícula ‘que’ está de más. La preposición ‘desde’ indica el punto de origen, en espacio o tiempo, de algún hecho, una distancia o una cosa; por ejemplo, “desde la semana pasada”: “desde el kilómetro catorce”. Y ‘hace’, inflexión del verbo ‘hacer’, está empleada en dicha oración para dar a entender el tiempo transcurrido de algún hecho. Combinadas las dos, la preposición y la inflexión verbal, se convierten en una locución preposicional que introducen un complemento circunstancial de tiempo, verbigracia, la muestra del editorial comentado: “Desde hace 28 años Manizales no es sede de justas nacionales” (una sola oración). Sin la preposición, ‘hace’ conserva su naturaleza de verbo, por lo cual necesita la conjunción ‘que’ para enlazar las dos oraciones, así: “Hace 28 años que Manizales no es sede…”. Análisis gramatical, nada más.  – See more at: http://www.lapatria.com/columnas/36/cegar-segar-ciudadania-desde-hace#sthash.UKlHTdZ9.dpuf