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Tenemos una economía fuerte​. Aunque le duela a muchos.

16 de marzo de 2016
Por Arturo Yepes Alzate
Por Arturo Yepes Alzate
16 de marzo de 2016

Arturo Yepes Alzate

Arturo Yepes reducidaLa economía colombiana mantiene firme el rumbo y ha encajado los golpes de la turbulencia internacional. Eso evidencian las recientes cifras de desempeño industrial de enero del 2016 y el crecimiento del PIB del 2015.

En Colombia, las personas que forman parte de la clase media consolidada –la que ya superó el riesgo de volver a caer en la pobreza– son ahora más que aquellas en situación de pobreza. Eso es un factor muy importante para el futuro de un país y para la confianza de los empresarios e inversionistas, pues significa que hay más población que produce y también que consume, en ese círculo virtuoso que mueve a las economías.

Además, la industria manufacturera se expandió en un 8,2 por ciento en enero de este año, un vigoroso arranque que es consistente con la meta de crecimiento del PIB de 3 por ciento para todo el año y que ratifica el beneficio de las sólidas medidas adoptadas por la administración Santos para enfrentar la caída de los precios del petróleo, el carbón y las demás materias primas.

Capítulo aparte merece el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2015, de 3,1 por ciento, que ubicó a Colombia en el segundo lugar entre las economías grandes de América Latina con mayor crecimiento en la región, sólo superada por Perú, pero por encima de Brasil, Argentina, México y Chile.

Y si revisamos las cifras de reducción de la pobreza, más halagüeño es el panorama: En 2009, 40 de cada 100 colombianos era pobre. En 2015 bajó a menos de 28 por cada 100.

Volviendo a nuestros empresarios, vale la pena resaltar casos exitosos que compiten en Estados Unidos: 1.255 empresas, sobre todo medianas y pequeñas, han hecho sus primeras exportaciones a Estados Unidos, mientras que el país ha incursionado a ese mercado 376 productos nuevos.

3 de cada 10 dólares de nuestras exportaciones corresponden a ventas a Estados Unidos, y 3 de cada 10 dólares de nuestras importaciones corresponden a compras a dicho país. Este dinamismo, a pesar del difícil entorno económico global, se debe en buena parte al trabajo y el empuje de empresarios, que no se rinden ante los obstáculos, y que buscan oportunidades donde otros ven problemas.

Tenemos empresas huilenses que proveen de mojarra a los Wal-Mart de Miami y Los Ángeles, o de tilapia a restaurantes en Atlanta, Nueva York y Boston, peces que crían, con las mejores características de calidad, en la represa de Betania.

Hay indígenas del Cauca que exportan quinua a los consumidores estadounidenses, o mujeres cabeza de hogar de Roldanillo (Valle del Cauca) que se asociaron para exportar ajiaco y sancocho congelados, con muy buena rentabilidad.

También, es justo destacar la tarea del gobierno: La administración Santos está convirtiendo las dificultades en oportunidades, con seriedad, con responsabilidad, con ajuste en el gasto público, a la vez que promueve los sectores que más crean empleo y crecimiento.

A los profetas del desastre, entre los que se cuentan lamentablemente ex amigos de otras épocas, podemos responderles que sus decires son más calumnias que prédicas. Y a los colombianos, que pueden confiar en que la tripleta de timoneles -Santos, Cardenas, Gaviria- tiene claro el rumbo y que, a pesar de las aguas turbulentas, el navío llegará a buen puerto.

Representante a la Cámara