21 de abril de 2021
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Mefistófeles Montenegro

30 de marzo de 2016
Por mario arias
Por mario arias
30 de marzo de 2016

Por: mario arias gómez

mario arias

La frase: “Cesó la horrible noche”, además de ser la primera estrofa del Himno nacional, recrea sucesos de la historia. Hoy la utilizo para puntualizar la finalización del cuasieterno cuatrienio del Fiscal General, cuestionado por aspectos distintos a las funciones que la constitución le fijaba, entre ellas, la persecución del delito y los delincuentes, lo cual no merece que se resalta pues no es más que el obligado cumplimiento del deber del Mefistófeles -demonio del folclore alemán cuya idiosincrasia considera subordinado de Satanás- tolimense, némesis del Procurador, quien se asegura será muestro embajador en tierras teutonas, contrariando a quienes reclaman que se siente primero en el banquillo de los acusados para que responda por los abusos, excesos e injusticias cometidas, en trámite ante la Comisión Interamericana de D. H.

Entre las complejas y plurales desgracias soportadas por los colombianos, está la de lidiar con funcionarios de su calaña, idéntico a Ordóñez, arribista, controversial, despótico, estilo altisonante, afán protagónico, quien confunde la fama con el prestigio, en el que prevalece la megalomanía. Compulsivo amanuense del poderoso de turno. Cambiante como la dirección del viento.

Luego que Uribe lo amamantó por años -al punto que lo tuvo como incondicional amigo- madrugó a traicionarlo. Posesionado Santos, el país es testigo de los oprobiosos fogonazos verbales lanzados a diario, acusándolo de tomar partido a favor de este, idéntico a los que arroja el “agradecido” Procurador contra el Presidente, por facilitarle la reelección. Así paga el diablo a quien bien le sirve.

Oneroso abogado defensor de Saludcoop y/o Palacino, cuyos honorarios recibidos se calculan en $6.200 millones. A pesar de haber sido sancionado por la Procuraduría y Contraloría, el “autónomo” fiscal de bolsillo, no le pudo formular cargo alguno. Paso de tortuga que configura un presunto favorecimiento por acción u omisión, que contrasta con el proceso  exprés contra la excontralora por el contrato de arrendamiento de la sede.

Montealegre, izquierdoso de boquilla, alumno de Bonn Günther, exponente de las corrientes modernas del Derecho penal, cuya hoja de vida sedujo a los cultores de dicha disciplina, razón para que la gente de bien imaginara que  llegaba a la Fiscalía un penalista idóneo, constitucionalista de campanillas. Fortalezas que no exhibieron sus antecesores. Esperanza que pronto se esfumó, debido a que este prestigiador, aprovechó la coyuntura para convertirse en un vistoso politiquero, dedicado a pontificar aquí y allá, de lo divino y humano; a judicializar a quien quiso; a ventilar odios heredados; descalificar opositores.

A congraciarse con políticos nombrándoles cuánto parásito le recomendaron; a contratar excolegas; a exconsejeros que votaron la extensión del período; a la politóloga de ojos azules, “experta en nada” -qué digo- en los “algoritmos”, hazmerreir de la política criminal,  lo que le sirvió para engullirse cientos de miles de millones por el “impecable” trabajo -al decir del mentor- cuyos pormenores quedan sepultados bajo la cláusula de confidencialidad. Fiscal que hizo humo $ 32.200 millones en el remedo de universidad. Engordó en tres billones y medio el presupuesto de la paquidérmica Fiscalía “reformada”, comparado con el austero ejecutado por de Greiff, que nunca nombró asesores externos.

En 15-09-2015 “elespectador.com” informó que fueron 1997 contratos en que el Fiscal diluyó $ 214.400 millones, configurándose presuntos peculados y/o celebración indebida de contratos, entre otros delitos. La directora de Excelencia en la Justicia recordó: “La ley prohíbe contratar asesores para funciones que pueden cumplir empleados dentro de las instituciones”.

Deja la Fiscalía en total desgreño administrativo, descuadernada, deslegitimada. Huella de la más atroz etapa institucional, en que empeoró ese “barco que navegaba sin un rumbo claro” según dijo, sin mencionar cómo él amplió el clientelismo que lesionó de manera irreparable la majestad de la justicia; desvaneció la seguridad jurídica, embolató su liderazgo moral, la institucionalidad. Fiscalía en manos de miles de anónimos servidores, desmotivados, que a medias cumplieron sus difíciles funciones. Cómo olvidar la incitación a la desobediencia civil de los jueces, la solicitud para que protestaran en las calles porque el Congreso pretendió modificar el sistema de vigilancia y juzgamiento del endiosado Fiscal, al proponer pasarlo de la inepta Comisión de Acusaciones a la de Aforados.

Apabullante y macondiano chantaje capitaneado por el bipolar y vanidoso “enfant terrible”, precedido de un enfermizo y exacerbado protagonismo mediático que aculilló -para vergüenza- a más de un congresista. Incómodo e imprudente Fiscal que se entrometió en el maltrecho proceso de paz, dificultó la tarea de los negociadores con evidente abandono de sus funciones: Desarrollar la política criminal del Estado. Perseguir las organizaciones al margen de la ley. Cumplir y hacer cumplir la ley compilada en los códigos, sin que le fuera dado  crearla, ni intervenir en asuntos distintos -como lo hizo todo el tiempo- a los reseñados expresamente por la  constitución. Invasión y desviación que atizó la falta de respeto, la aprensión y sospecha, despertadas por quien se asevera nos va a representar en Alemania. Injustificado insulto a la dignidad nacional cuando su casa -el Externado- en sintomático acto le negó su patrocinio.

No hay mal que dure cien años ni país que lo resista. La autoalabada y polémica gestión -dicho sin eufemismo- no es la Arcadia feliz que el gárrulo, fofo e insoportable “Goliat” piensa deja como legado al paciente y curtido país que nada lo impacta, pero a pesar de ello, siente franco alivio al saber que el ambivalente y latoso parlanchín no va más. Personaje que puso andar la Fiscalía p’atrás como el cangrejo. Para decirlo con palabras de Borges que  tanto gustan al Fiscal, como el “Goofus Bird”, descrito en el “Manual de Zoología Fantástica” -criatura de la mitología estadounidense- “ave que construye su nido al revés y vuela para atrás porque no le importa a dónde va sino donde estuvo”.

Bogotá, marzo 30 de 2016