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¿Hacia dónde vamos?

4 de marzo de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
4 de marzo de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoNo parece ser muy clara la ruta que viene tomando el país. De una parte, para algunos, todo indica que nos dirigimos hacia un régimen similar al que ya tomaron países con Cuba y Venezuela, en los que el poder ejecutivo domina por completo los otros dos poderes, cosa que en algunos períodos de nuestra historia ha sucedido parcialmente, cuando bajo mil formas el gobierno a subyugado al legislativo mediante canonjías llamadas de diferentes maneras. Algunas de ellas como auxilios parlamentarios, otras como cupos en el presupuesto y otras, como las de hoy, como cupos indicativos o mermelada como popularmente se les ha denominado. Sea cual fuere la denominación dada a esta forma de obligar a los congresistas a acompañar al ejecutivo, esto ha sido fórmula usada por todos los regímenes para compensar a los adeptos irrestrictos a sus determinaciones. Nada de raro, pues, que el Poder Ejecutivo subyugue al Poder Legislativo y de una u otra forma obtenga su favor para lograr sus objetivos. Desde luego que en nuestro país, al entrar en la danza de los favores y canonjías el Poder Judicial, se determinó como delito la oferta de puestos a los amigos del Poder, si con ello se podían obtener votos a favor de los intereses de aquél. Se rompió así, con la costumbre habida en todos los estados de este planeta, de entregar poder a cambio de obsecuencias.

Por supuesto por una vez, y sólo por esa vez, fue delito, porque las siguientes veces ya no fue delito, sino, parte del manejo del poder y allí estamos. Y tan estamos, que el mismo Poder Judicial usa de esta mecánica para alcanzar los votos mediante los cuales se obtiene la designación del magistrado en ciernes. Luego, el designado procederá a nombrar auxiliares, secretarios y demás para pagar la designación. La misma mecánica es usada por Contralor, Fiscal y Procurador. De esa manera, la trinca queda conformada hasta que algún desajuste ponga en boca de los periodistas la coacción ejercida, por tal o por cual, en su contra.

Así las cosas, nos encontramos hoy ante un estado con un solo comandante, comandante que da órdenes a diestra y siniestra, en tanto reparte favores en compensación por lo que recibe desde los demás poderes.

Muestra de esto la tenemos a cada día en la medida en la que el Congreso acepta aminorar sus poderes como legislativo para entregarlos a un pequeño cuerpo, extraído de sus seno, renunciando a su facultad de hacer y disponer de conformidad con lo que la Constitución le asigna como deber. A cambio, se reciben cupos indicativos con los cuales los congresistas alineados, contratan indirectamente y a cambio reciben apoyos o más.

El Poder Judicial pasa de agache a lo que desde el Congreso se hace y se abstiene de imponer el orden constitucional y lo que la democracia exige para el correcto desempeño de la civilidad. En ocasiones las mismas cortes determinan lo que es menester del legislativo, y legislan o determinan lo que debe hacer el ejecutivo sin observancia al presupuesto, todo a su amaño y en medio del silencio ciudadano.

Sí; silencio ciudadano, porque desde los otros poderes civiles, también se acallan voces mediante procederes similares a los que el comandante usa para mantener en cintura a los otros poderes republicanos. Así, la prensa hablada y escrita es mantenida a raya a través de la publicidad y la información que se le suministra, y ante eso se calla lo que de otra manera sería motivo de comentario y hasta protesta. Así logran una aparente unanimidad de poderes. Y no falta la coacción a los gremios para que, de esa manera, el unanimismo se generalice. Así, gremio que se sale de la fila la pagará más temprano que tarde. ¡Y ya lo saben! De tal manera que habrá jolgorio cuando el comandante salte y habrá silencio cuando no lo haga.

Ahora, en medio de ese unanimismo parece que algún émulo de Fouché anda por allí, libreta en mano, manejando también al manejador o comandante, como quiera que, el de la libreta, hace y deshace a su antojo sin que nadie chiste, proteste o sancione. Y como el Fouché contemporáneo ya sale, sigue manejando los hilos del poder desde sus apuntes, de tal manera que, quien lo suceda, poco haga por develar lo habido en su época. ¡Y lo estamos viendo! Desde luego que hay silencio en el foro, dado que las anotaciones obligan a ello, so pena de que lo oculto hasta ahora pueda revelarse.

Manizales, marzo 4 de 2016.