10 de abril de 2021
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El moderno “putas de Aguadas”, el loco Saúl Castaño

9 de marzo de 2016
Por Luis Fernando Rosas
Por Luis Fernando Rosas
9 de marzo de 2016

Por: Luis Fernando Rosas Londoño

luis fernando rosasQuienes tenemos ancestros maternos Aguadeños, recordamos desde niños, jóvenes aún adultos, la historia del “Putas de Aguadas” que se inmortalizó en el país y el exterior. Cómo no recordar que en la llamada falda de las Londoños, con  mis tías departíamos en familia las historias del filósofo de Envigado Fernando González y al lado de las guitarras de Obdulio y Julián, cantantes de fina estirpe, (Obdulio Sánchez Londoño Aguadeño) le componían al “putas de Aguadas, canciones hoy inéditas que recogían los cuentos del señor de “viaje a pie” que decían:  “Que por las montañas de Antioquia salió para Aguadas un tipo Culibajito, ojiazul, patitorcido que era un duro en finanzas y que tumbaba al que se le atravesara”.

Otras historias afirmaban que “El putas de Aguadas” fue en homenaje a la pata sola, la Madremonte y la llorona, otros afirman que es el producto de Escritores Aguadeños como Juan Ramón Grisales quien lo describió a manera de cuento y otros como Aníbal Valencia Ospina y Carlos Osorio que lo plasmaron en lienzos. Otros lo han llevado al teatro y lo identifican con el diablo, pero el bueno, luchador y verraco, que no le gana nada ni nadie y que por subsistir fue capaz de cualquier cosa y hasta Vargas Vil en sus versos expresó “Yo soy el “Putas de Aguadas de sombrero y de machete, yo acabé con sangrenegra y el famoso mata siete, a mí nadie me bravea y al que se pare lo siento, y el que me llegue a chistar, no alcanza a contar el cuento”.

EL LOCO SAÚL EL PUTAS MODERNO.

Saúl Castaño Marín, ex Concejal de Aguadas, nada más y nada menos suplente de Antonio Jiménez Estrada y ex candidato a la Alcaldía de ese Municipio, es de esos personajes simpáticos que, por su inteligencia innata, se ha rebuscado por todo Colombia. En su época juvenil se hizo pasar como: sacerdote, músico, caballista, ingeniero, médico, historiador y hasta gran finquero. Esto último si fue verdad ya que recibió como herencia en la vereda Malabrigo, en Aguadas, una bella finca que se “ferió” con sus amigos y que, por su generosidad, le entregó ese dinero a gentes humildes de su pueblo. Recuerdo cuando su padre Tulio Castaño, hombre trabajador, le iba a propinar su primera “pela”. Se encerró en el baño, compró cuatro papeletas (pólvora) y dijo: “hasta la eternidad Tulio, me voy a matar”. Regó mertiolate por las hendijas de la puerta y su color rojo a sangre, hizo que llamaran a los bomberos, y allí apareció el personaje “muerto pero de la risa”.  En una ocasión lo invité a Salamina a una fiesta de un señor de la sociedad. En esa reunión el agregado de la finca estaba enfermo. No  podía orinar hacía cinco días. Saúl se hizo pasar por médico y le recetó leche de magnesia Phillips. Su dosis mínima era de dos cucharas y le dio cinco, con tres alka Seltzer y tres tragos de Ron Viejo de Caldas. A las dos horas ese señor quedó perfecto. La fama se difundió y le tuve que pedir que se fuera rápido para Aguadas.

Saúl, después de sobrevivir a un accidente donde un vehículo lo atropelló en la Capital de la República que lo dejó 10 días inconsciente, estuvo otra vez al borde de la muerte. Al mes le propinaron cuatro puñaladas y subsistió para contar cuentos, bailar y cocinar. Hace chistes y es personaje invitado a fincas de personajes muy importantes. Este exponente de la social bacanería, sigue recordando las historias del “Putas” de su natal Aguadas, las noches de boleros y tangos en el Dante, el Blanco y Rojo, el café París. Y el suburbio donde la golondrina, la guaricha , la calandria, la comadreja, la pategurre, bailaban al son de la música de Lucho Bermúdez, o el pasodoble feria de Manizales.  Ellas fueron felices con el “loco Saúl, a quien además le gustaba rematar las rumbas con  la música de los Hispanos en buena parte Aguadeños, los llamaban los “Ñeques”. Hasta hace poco tiempo le ofrecí trabajar conmigo en tareas administrativas. La verdad su responsabilidad y sentido de la lealtad lo hacen merecedor al título el “Putas de Aguadas Moderno”, pero no le ofrezcan mucho aguardiente porque allí se trasforma en la (Patasola).