21 de abril de 2021
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¿Qué hay detrás de la muerte de niños indígenas?

12 de febrero de 2016
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
12 de febrero de 2016

Víctor Zuluaga Gómez

victor zuluagaSe ha hablado de la situación crítica que se presenta en el país  especialmente en el caso de la enorme sequía en la Guajira. Se ha puesto al desnudo la enorme corrupción que se viene presentando por parte de alcaldías y gobernaciones, así como en Bienestar Familiar en todo lo que se relaciona con la alimentación que esta entidad costea para los sectores más vulnerables. Y también se dicho que por parte de las autoridades indígenas existen algunos líderes indígenas que se benefician de negocios que realizan con los operadores de alimentos.

El problema es muy complejo y tiene todos los ingredientes que hemos enumerado, pero existe un elemento que no se ha abordado con la suficiente profundidad. Nos referimos al hecho de que la situación que vive la Guajira con sus niños no es muy diferente a la que se ha venido presentando en el Chocó con la población afro pero muy especialmente con la indígena, en donde se han presentado elevados números de niños muertos. Y estamos hablando de dos regiones diametralmente opuestas desde el punto de vista climático: una Guajira con enormes sequías mientras que un Chocó en donde las lluvias y la humedad son constantes. Debe entonces existir un factor que siendo común, no se ha develado. Diría que son dos: en primer lugar el hecho de que la agricultura escasea en las dos regiones porque en la Guajira no hay agua y en el caso del Chocó porque no hay suelos fértiles para dicha actividad. Recordemos que de la superficie total del  Chocó sólo el 30% es apto para la agricultura o la ganadería y esos suelos se ubican en el norte de dicho departamento y el cultivo principal es la palma africana pues dicho suelos están en manos de grandes propietarios.

El segundo factor que es común en ambas entidades territoriales es el de poseer grandes minas de carbón, de oro y de platino. Y aquí estamos hablando entonces de la utilización de enormes cantidades de agua para la extracción de metales, aguas que con utilizadas y contaminadas. Las regalías que reciben estas dos entidades territoriales, de un lado se quedan en manos inescrupulosas y de ninguna manera compensan los enormes daños que se hacen en el campo ambiental. Si la explotación minera produjera riqueza para las comunidades que habitan los suelos de donde se extrae, la Guajira y el Chocó estarían ocupando el primer lugar en ingresos y en bienestar de su población. Sabemos que es todo lo contrario y ojalá que una situación  como la que estamos viviendo desde el punto de vista de sequía, sirva para que todos tomemos conciencia de la necesidad de poner freno a los proyectos mineros que están en curso como el caso de La Colosa en Cajamarca y el Ágüita en el municipio de Mistrató en Risaralda.