15 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Pensilvania sesquicentenaria

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
4 de febrero de 2016
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
4 de febrero de 2016

Comunidad y Desarrollo

uriel ortiz

Ama y promueve a tu pueblo, y lo harás universal; los pensilvanenses por estos días están empeñados en mostrar a Caldas, a Colombia y al Mundo, lo que ha sido, es, y será, la ciudad de sus afectos a través de sus ciento cincuenta años de vida administrativa y procesos de desarrollo.

La hospitalaria y acogedora ciudad de Pensilvania, con su alcalde doctor Jesús Iván Ospina Atehortúa, a la cabeza, se apresta celebrar los ciento cincuenta años de vida administrativa. Con sus 105 veredas, cuatro corregimientos: Arboleda, Bolivia, San Daniel y Pueblo Nuevo; sus 530 kilómetros cuadrados; – llamada también la Perla del Oriente-, fue fundada por los colonos: Isidro Mejía, Secundino Gil, Ramón Cortés, entre otros, el 03 de febrero de 1886 y erigida municipio en 1.918.

Desde entonces ha sido siempre una antorcha encendida de progreso, ejemplo que han seguido las presentes y futuras generaciones; varias regiones del País también han imitado su ejemplo, como en el caso de la Fundación Acesco, que promueve cultura, deporte y desarrollo, mediante programas asociativos, donde miles de personas han encontrado la oportunidad de su vida para salir adelante.

Pensilvania, se enorgullece de ser cuna de hombres ilustres en diferentes profesiones y disciplinas, varios de talla presidencial, pero, sobre todo de talentosos empresarios que han colocado muy en alto los designios de su patria chica, es también jardín permanente de mujeres hermosas y emprendedoras, en la actualidad ocupan altos cargos en el empresa pública y privada.

Pero tampoco ha sido ajena a las grandes dificultades, entre ellas hay que mencionar: el incendio que en la década del cincuenta arrasó parte del área urbana, y el terremoto de los años sesenta, que derrumbó el frontis del templo; sin embargo, sus habitantes no se han amilanado frente a todas estas incidencias, puesto que siempre se levantan con mayor ahínco, abriéndose paso a nuevos horizontes, con proyecciones de civismo y amor por la tierra que los vio nacer.
También tienen historias tristes de la violencia guerrillera de las Farc, cuando la temida Karina, hace quince años, con un escuadrón de subversivos se tomó a sangre y fuego el pacífico corregimiento de Arboleda, cometiendo los más crueles actos de violencia, masacrando sin piedad a varios agentes de la policía, soldados y población civil, región que hoy es ejemplo de superación y de grandeza.

Por esta razón, según reportan las autoridades hay una población desplazada especialmente de las zonas aledañas al corregimiento de Arboleda, que sobrepasa las dos mil personas, muy seguramente, ahora que estamos entrando en la etapa postconflicto, – consecuencia del Acuerdo de Paz-, próximo a firmarse, sabrán aprovecharlo postulando proyectos productivos, con el fin de solucionar en gran parte el desempleo reinante, no solamente en el corregimiento mencionado, sino en diferentes áreas de la municipalidad.

Fiel a sus tradiciones, por ser descendientes de la raza Antioqueña, cada dos años se celebran las fiestas del hacha en memoria de quienes fueron los arrieros, colocando en la cumbre y en el pedestal de la grandeza, el hecha, instrumento de trabajo, que según el inmortal poeta Antioqueño Jorge Roble Ortiz, en su hermoso poema la Casa de los Abuelos dice: “de tanto derribar los robles y de morder los cedros, se convirtió en pequeña bandera anquilosada”.
Para conmemorar tan magno acontecimiento sesquicentenarista, sus autoridades han preparado un variado programa con actos: religiosos, culturales, deportivos y sociales, con el fin de dar a conocer al País y al Mundo, cuáles han sido sus logros y obras ejecutadas a través de los ciento cincuenta años de existencia, todas llevan el sello invaluable del civismo traducidos en obras sociales y de desarrollo, de las cuales se benefician tanto las áreas urbanas como rurales.

La colonia de Pensilvania en Bogotá, es símbolo de amor y de altruismo por su patria chica, de los municipios de Caldas, es la única que constantemente celebra reuniones para mantenerse unidos en torno a su ciudad natal y ayudar en obras de emprendimiento, tienen organizada la fundación de: Amigos por Pensilvania, la cual está integrada por profesionales y empresarios de las más altas calidades cívicas, humanas e intelectuales, cada ocho días celebran almuerzo de trabajo, donde surgen ideas que alimentan futuras obras de progreso.

Para el pensilvanense su patria chica es como el cordón umbilical al cual permanecen unidos a través del los lazos afectivos del amor y los bellos recuerdos. Es el reloj pendular que marca constantemente las horas para su retorno, y es el faro luminoso que desde cualquier lugar del mundo donde se encuentran, los orienta para cumplir con sus deberes, fieles a los postulados de principios y valores heredados de sus antepasados.

Las fuentes de desarrollo de Pensilvania, prioritariamente están representados en los recursos humanos, cívicos e intelectuales de sus gentes, puesto que siempre hay vocación para enfrentar los grandes desafíos para salir adelante, básicamente los representan la agricultura: prioritariamente el café, la ganadería, la madera y el pino como programa de reforestación.

De los establecimientos educativos tanto del nivel primario como secundario, egresan jóvenes que al ingresar a la universidad, nunca son inferiores a los esfuerzos realizados por sus directivos y padres de familia, puesto que llevan implícita en su formación los postulados de principios y valores, pilares fundamentales para construir las sociedades del futuro.

Para el día 3 de febrero se tienen previsto los actos oficiales de su fundación, pero, durante todo el año 2016, hay programas con diferentes encuentros educativos y culturales, con el fin de rescatar los valores y costumbres que en un pasado fueron soportes de gloria y de progreso, pero que lastimosamente se quedaron rezagados en el baúl de los recuerdos.

Pensilvania, durante todo el año, será la ciudad de los grandes encuentros entre paisanos, amigos y familiares, todo con el encanto de su hospitalidad; sus mujeres que son verdaderas exponentes de la belleza latina, que por su donaire y señorío siempre se quedan en la inspiración y memoria de renombrados paisajistas y nostálgicos poetas.

[email protected]