22 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

MinInterior y Observatorio de Paz crean primera Escuela de Paz

8 de febrero de 2016
8 de febrero de 2016

BOGOTA, 08 de febrero de 2016 (RAM) La Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, en asocio con el Observatorio de Paz, crearán la primera Escuela Itinerante de Paz en el país. El proyecto piloto se iniciará con 30 mujeres en los municipios de Pitalito y San Agustín, en el sur de Huila.

Esta iniciativa es resultado del proyecto ‘Irene: mujeres, reconciliación y paz como cultura’, en cuya primera etapa se graduaron más de 120 mujeres como gestores de paz y reconciliación. En esta segunda fase, se establecerá la primera Escuela Itinerante de Paz, para lo que 30 mujeres víctimas, excombatientes y de la sociedad civil firmaron este fin de semana, en San Agustín, un compromiso con el país y con la paz.

Según sus promotores, dicha escuela será un espacio de creación para generar alternativas de integración social, a partir de una pedagogía de paz. Además, tendrá la responsabilidad de compartir y multiplicar aprendizajes y potenciar ideas creativas que dan nuevos sentidos de paz.

Para la directora de DD. HH. del MinInterior, María Paulina Riveros, la Escuela Itinerante de Paz es una posibilidad para las mujeres que desean seguir recibiendo un proceso formativo, sientan la fuerza y el impulso de llevar a otros sus aprendizajes para la paz en lo cotidiano.

A su turno, las mujeres favorecidas con el proyecto señalaron que este proceso quiere “seguir multiplicando y replicando lo aprendido y llevar la paz a su país y al mundo. A ser un estandarte y ejemplo para que los jóvenes y padres adquieran conciencia de tener paz en sus hogares y comunidad. A llevar la semilla y regarla para que crezca y la paz sea de todos. A llevar el mensaje a los hogares, que la paz empieza por casa y que no solo se firma en la Habana y que depende de todos y todas”.

Durante el acto de compromiso, las mujeres estuvieron acompañadas de sus familias, de sus vecinos y su comunidad, quienes fueron testigos de su proceso, de sus transformaciones y de sus nuevos sentidos de percibir la vida y la paz; quienes asumen ahora el reto de ser multiplicadores, llevando sus aprendizajes con el fin de generar proceso de paz y reconciliación.