10 de abril de 2021
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La Política, la política, la política

9 de febrero de 2016
Por Nicolás Aguilar
Por Nicolás Aguilar
9 de febrero de 2016

Nicolás Aguilar González

Nicolas aguilar columnaUna rama que no aplica su esencia carece de utilidad y relevancia, y su ausencia abre un vacío que perjudica a la sociedad en general, y será más profundo el vacío si parte desde la rama que, como planteo Rousseau, de ella depende el resto, la Política; acertado es que un pueblo no será otra cosa que lo que la naturaleza de su gobierno lo haga ser.

Cuanto bien puede aportar la política y cuanto mal estamos recogiendo, partiendo de la vulneración constante de derechos esenciales como la vida, la democracia, la justicia y los bien plasmados en nuestro escudo nacional, la libertad y el orden, y es desde ahí cuando con seguridad inician los problemas y las dificultades para los ciudadanos, y entonces se crea un ambiente de malestar e indignación contra la política y los dirigentes, culpas y odios, ideas que llevan a la política a considerarse inútil, y es verdad, lo estamos haciendo cierto, pero es que en realidad y en general estamos dejando de hacer política.

La política es la máxima expresión del ser humano, el estado natural de éste aparece en la práctica y es donde nos encontramos como se transfigura lo que propone la teoría, y es un asunto que no desaparecerá y deberá llevarse al mejor término en lo posible dándole el manejo para que la distancia hacia el fin esperado sea la menor posible. La política puesta en marcha asegura un mejor futuro, la política en acción ofrece condiciones estables, la política como política debe comprenderse, interpretarse y ejecutarse.

Es un gran privilegio tener la oportunidad de representar a los ciudadanos y sus propósitos, es una causa noble que te entrega las más grandes satisfacciones al ver gratitud, admiración y respeto sobre las acciones que logras llevar a cabo. Ser dirigente es una enorme responsabilidad que, si bien trae todo esto como recompensa, también requiere de concentración, disciplina y constancia. No es un asunto cuadrado pues las variables no terminan y te ves enfrentado tanto al aplauso como a la crítica, tus decisiones afectan el colectivo no a ti como persona y serás la referencia de asuntos específicos que podrás engrandecer o destruir.

La política para hacer política, para pensar en grandes sueños y querer un territorio mejor es posible en la medida que entendamos el concepto, que elijamos correctamente, que no perdamos la intención de manifestarnos frente a la democracia. La política haciendo política es una máquina imparable de desarrollo y crecimiento. La política aplicada con respeto y responsabilidad no tiene como perder el fin que promete. La política debe ser nuestro mejor aliado, y los dirigentes, poniendo lo colectivo sobre lo individual, debemos ser realmente servidores de la sociedad.