11 de abril de 2021
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José Vélez Sáenz

14 de febrero de 2016
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
14 de febrero de 2016

UNO Y DOS

Por Augusto León Restrepo

UNO

augusto leon restrepoFue muy grato conversar, en asocio con Hernando Salazar Patiño, intelectual de campanillas, alrededor de la obra y la vida del Humanista, también manizaleño, José Vélez Sáenz, con ocasión de celebrarse los cien años de su nacimiento. Vélez Sáenz nació el 15 de diciembre de 1915 y falleció el 11 de octubre de 1997. Sus obras, salvo Las Llaves Falsas , en la que plasmó su experiencia con la marihuana y editada en 1959, ninguna de ellas, ha obtenido su reedición, a pesar de que son tan, o más sustantivas que aquella. Me refiero a Las Aventuras del Milagro, ( 1970 ), Teoría del Punto Central y Otros Ensayos ( 1986 ), De la Tragedia, del Humor y del Absurdo ( 1988 ) y a su novela histórica El Secretario de Honorio V ( 1990 ). Supongo que el tiraje fue de quinientos libros por edición, que hoy deben reposar en bibliotecas públicas, universitarias o en las de los herederos de sus contemporáneos, porque anduve averiguando en un par de librerías de viejo, en Manizales, y no fue posible encontrarlas. En mi poder está Vidas de Caín, de la Editorial Zapata, que se salvó de un auto de fé o quemazón de libros, que efectuó un sacerdote en el atrio de la Catedral de Manizales, por considerar la obra hereje, muy a pesar del autor que se la ofrendó a la Santísima Virgen María. Es que José siempre anduvo de pelea con sus propias creencias religiosas, de un acendrado cristianismo, fuerte y férreo porque lo aprendió a puñaladas en los suburbios, prostíbulos y al lado de los miserables, como le escuché decir en varias ocasiones. Melómano consumado, sus vuelos con el estupefaciente le permitieron aprehender los sonidos de las orquestaciones de los clásicos en toda su brillantez. Lo mismo que los colores y las formas pictóricas que plasmó en cuadros de desigual calidad, algunos de los cuales se colgaron, en anárquica muestra, en el lugar donde se desarrolló la charla conmemorativa. Es de mi propiedad uno de sus autorretratos, lleno de humor, en el que aparece sentado desnudo en una silla veneciana y que aprecio en todo lo que vale. También, un torero de abultado trasero boteriano, que lidia un alargado minotauro, con algunas reminiscencias picassianas, pero también goyescas. Las autoridades culturales de Manizales debieran recoger sus expresiones plásticas. Por el momento, el pintor Jesús Franco ofreció su galería particular para realizar una muestra retrospectiva de Vélez Sáenz. Ojalá encuentre quien se solidarice con su oferta, para que los caldenses puedan conocerla y rescaten su nombre y figure en el lugar destacado que se merece.

DOS

En el conversatorio que se efectuó en el marco del festival artístico » La 50 cultural » que se celebra cada tres meses en un tradicional y conservado sector del Barrio Versalles, calle 50 entre carreras 25 y 29, no solo recavamos en el legado teológico, filosófico, pictórico, periodístico de José, sino que recordamos aspectos de su vida personal, anecdótica, así como en su preclara bonhomía. Su figura enjuta y su paso cansino, su mirada limpia y frentera, su elegante desaliño, su deambular extraño por todos los meridianos que permitía encontrárselo fisicamente en los lugares más inesperados y sus comentarios paradójicos sobre lo divino y lo humano, lo singularizaron en el ambiente parroquial y tranquilo de la época y lo individualizaron como el mas agradable contertulio con quien uno pudiera interactuar. Durante mas de cincuenta años, con pequeñas interrupciones, escribió su Columna en La Patria. En los archivos del diario local deben reposar sus escritos, que ojalá sean antologados por el mismo periódico o por alguna Universidad, como la de Caldas, cuyo Rector  Felipe César Londoño, fue uno de los pocos académicos que asistió al homenaje centenario. En ellos es donde su pensamiento es más claro, porque dicho sea de paso, rompió con el adjetivo y los fuegos fatuos de las generaciones intelectuales caldenses anteriores. Sus críticas despiadadas al capitalismo materialista en maridaje extraño con su adhesión a la cristogénesis de Pierre Tehilard de Chardin, el catolicismo hermanado con los desplazados de la tierra de León Bloy, el existencialismo esperanzado de Camus , algo del colectivismo engelsiano y los lacerantes predicados de Kierkegaard sobre Dios , campean en sus apretadas colaboraciones para La Patria. Esto y las muy inteligentes y eruditas opiniones de Hernando Salazar Patiño, constituyeron nuestra memoración de Vélez Sáenz. Invito en público a Salazar, para que escriba con su autoridad y reconocida sapiencia y aborde a José en las colaboraciones frecuentes para Eje 21. Esta es en síntesis lo que expresé en los salones lúdicos de la Fundación Road House, que dirige Juan David Marín Jaramillo, donde convergen las juventudes manizaleñas en busca de poesía, teatro, música y bohemia inteligente.

Hernando Salazar Patiño sufre quebrantos de salud, supe, al poner el punto final en este escrito. Hago votos por su pronta mejoría. P. S.