11 de abril de 2021
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“Duro de matar”

24 de febrero de 2016
Por mario arias
Por mario arias
24 de febrero de 2016

Por: mario arias gómez

mario ariasTaquillera película de acción que convirtió a un discreto actor en estrella. Film en que el protagonista -Willis- es un solitario héroe que lucha contra un sinfín de sucesos contrapuestos. Título que condensa el recuento que hago a continuación, basado en hechos reales que encuadran en el género cómico, cuyo actor principal, es un opaco, insidioso y pusilánime juez, sin mérito, godo recalcitrante, bruto -como los caballos- pero rápido. Un “don Nadie” que sin saberse cómo, llegó al Consejo de Estado, donde sobresalió, no por la profundidad  y rigurosidad de sus providencias, sino por la defensa inusitada de motivos innobles -en causa propia- caso de las faraónicas pensiones, como por repartir con desfachatez puestos a familiares y amigos de sus colegas y congresistas, con lo que construyó el poder que lo llevó dos veces al Ministerio Público, que otrora enaltecieron Gustavo de Greiff, Jaime Serrano Rueda, Alfonso Gómez Méndez, Carlos Mauro Hoyos, Carlos Gustavo Arrieta y otros.

Cargo que le ayudó a conseguir otro ávido e insaciable troglodita -Dios los hace y ellos se juntan-. Un gélido, huidizo y primario “personaje” -de pata al suelo-, transformado en marrullero y voraz manzanillo de postín, cuyos actos son reflejo de su conciencia, “virtudes” que lo cotizaron como lobista encargado de arrimar a Ordóñez al liviano Pastrana -de quien es su vasallo- y convencer uno a uno a sus pares, los glotones congresistas. Postulación que por lo dicho estaba cantada. Acucioso miembro de la depredadora clase política que recibió -a disgusto-, dos cargos menores, uno con el que jubiló a la “zaporra” y el otro que le entregó a la candidata a suegra. Procurador que impedido aún, insiste -como cualquier Villarraga, Rojas o Pretel- en alegar el “derecho adquirido” (pensional), en oposición a lo dispuesto por la Corte Constitucional.

Elección que se produjo -ambas- bajo la fétida y repulsiva premisa: “Yo te elijo tú me eliges” o “Yo te nombro tú me nombras”, razón de las demandas interpuestas desde el 2013, que buscan “combatir el nepotismo, amiguismo, los carruseles de favores”, coloquialmente llamados, “rosca”; figura que consiste en nombrar familiares de los que intervienen en una elección, prohibido por la Constitución. Pasan los meses sin que el paquidérmico y reticente Consejo de Estado se pronuncie, motivo del creciente disgusto de la silenciosa mayoría inconforme con la caprichosa larga que el Consejo de Estado da al anhelo colectivo que pide a gritos la salida del abominable juez disciplinario, quien intimida con destituciones cocinadas a la luz del fanatismo, homofobia, intolerancia y odioso sectarismo. Retiro que desde el primer mes de 2016 se espera, ya que al finalizar el año el Consejo de Estado había resuelto todos los recursos pendientes.

“Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”. Séneca.

Está probado fehacientemente que magistrados y congresistas que intervinieron en la reelección del Procurador tenían parientes empotrados en la jugosa nómina de la Procuraduría o investigados por esta, lo que concuerda con el sustento probatorio y jurídico que concluyó con la salida de los poderosos “gemelos” del Consejo Superior de la Judicatura, Francisco J. Ricaurte y Pedro Munar -expresidentes de la Corte Suprema-. La Procuraduría solicitó en esos casos dejar en firme los nombramientos. Decisión que provocó las poco usuales mociones de regocijo del poder judicial, capitaneados por la presidenta del Consejo de Estado, Claudia Rojas, quien habló de pauta e inicio de la auspiciosa Reforma Judicial. Ramiro Bejarano -a su vez- acusó a esa “puerta giratoria” de ser la responsable de “transformar las altas cortes en clubes de compadrazgos y privilegiados”.

Predica el aforismo universalmente aceptado que “donde hay la misma razón legal debe existir igual disposición de derecho”. Irrebatible -de Perogrullo se diría- precedente y razones jurídicas que marcan la situación fáctica, jurídica y particular del encartado. En el entretanto, se presentaron vacantes al interior del alto tribunal, una cascada de recursos y recusaciones, forma de dilación que sueño será sancionada conforme a ley. Como postrer despedida del frenético y locuaz funcionario, emite necios e irresponsables señalamientos, como afirmar “tener las pruebas de un supuesto lobby del Gobierno ante el Consejo de Estado para sacarlo del cargo”….tener “evidencias que demostrarían el esfuerzo y presión del Gobierno ante el alto Tribunal para tumbarlo”… asegurar “que el Consejo de Estado no toma decisiones libres y que es susceptible de presiones”,… “conocer de reuniones en el Palacio de Nariño para hablar de su reemplazo”… aseverar que “desde la Presidencia se ofrece el cargo a diversos sectores políticos”… que “existe un acuerdo no firmado del Gobierno y las Farc para sacarlo”. Desquiciado de atar, que está capando manicomio y camisa de fuerza, dosificado con una alta dosis de electrochoques, si no, en la cárcel, por agravadas imputaciones y ultrajes a la autoridad, extralimitación y usurpación de función pública, abuso de autoridad y un largo etcétera.

Penoso y circense espectáculo de un intocable funcionario -perdonavidas-, sin sentido de las proporciones, que se sintió cualquier día predestinado, con morbosas ínfulas presidenciales, vocero de una minoritaria ala del desvencijado conservatismo que lo considera -in péctore- su candidato, con agenda propia, cuya enfermiza exposición mediática fastidia a Raimundo y todo el mundo. Con Uribe, se tiene como adalid de la encabritada y oprobiosa oposición al Gobierno.

Funcionario con coraza para actuar impunemente por fuera de la Constitución y las leyes, con licencia para maltratar, controvertir y mal interpretar al Presidente, en cuyas mesas de trabajo -con rueda de prensa incluida- se da el lujo de opinar sobre lo humano y divino, da pautas de gobierno. Acápite de una tozuda, artera y solapada campaña política, financiada con dineros públicos; quien se empeña en afectar la soberanía jurídica del país, la imagen democrática y buen nombre; dificulta las correlaciones con los organismos internacionales. Declarado enemigo del proceso de paz, del que siembra día y noche -dentro y fuera- antipatía y dudas sobre su legitimidad y conveniencia. Aplastante realidad que dificulta, estorba, entorpece y obstaculiza el manejo de las relaciones exteriores, función constitucional exclusiva del Presidente, que usurpa a conciencia.

Conducta y actividad mil veces cuestionadas por el ministro de Justicia, Yesid Reyes, quien rechazó la última  disparatada embestida y sobresaltada diatriba contra el Consejo de Estado, calificada de irrespetuosa -de palabra y obra-. Entidad que considera el Gobierno “seria y respetable”, agregando que lo que busca es tratar de “direccionar” el fallo, que es “una forma de advertir anticipadamente que si llegara a tener una decisión adversa a sus intereses, se iría, porque el Consejo de Estado no actuó en derecho”.

Arcaico y paranoico personaje -congelado en el pasado,- tan peligroso como un perro con hidrofobia, quien resolvió apuntarle al ministro Cristo, por considerarlo -sin sustento- ser el mandadero que estruja al Consejo de Estado su salida. Como retaliación, resolvió abrirle investigación -un prevaricato más a su larga lista- por un inexistente tráfico de influencias, tiempo después que la Sala Penal de la Corte se abstuvo -por los mismos hechos- abrirla, y el Consejo de Estado denegar la pérdida de investidura del entonces senador. Apertura de investigación que anunció por todos los medios, asegurándose el mayor daño a su persona.

Bogotá, febrero 24 de 2015