18 de abril de 2021
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Con las pilas puestas

15 de febrero de 2016
Por Esteban Jaramillo
Por Esteban Jaramillo
15 de febrero de 2016

esteban jaramillo

No son inconvenientes los encuentros  fugaces entre jugadores con aspiraciones a la selección y el entrenador responsable de la puesta en marcha del nuevo proyecto. Lo son en la medida que no se obtenga  de ellos  el máximo provecho. El objetivo es mentalizar al futbolista sobre las responsabilidades mayores que le esperan, situarlo en territorios para algunos inexplorados y, con ello, programar un punto de encuentro entre los nuevos y las  figuras ya conocidas, en un primer contacto que aleje complejos y dudas.

Una cita relámpago no puede convertirse en una pausa en el trabajo cotidiano, con recesos prolongados en la parte física, o en interferencia inoportuna a las labores normales de los clubes, con compromisos internacionales.

Coincide la decisión del entrenador, de hacer faenas previas a la competencia, con el resurgimiento de los jugadores clave y por el protegidos en sus convocatorias. James, en Real; Cuadrado , en Juventus; Aguilar en Belenenses y la consolidación de otros, como Bacca, Murillo y Cardona, alientan una expectativa menos crítica que la registrada al finales del año reciente.

No es extraño que en la primera cita, aparezcan jugadores de Nacional en mayor numero. Lo justifica su rendimiento, sus frescos títulos y los números redondos en el arranque de la liga.

Pekerman mira su alacena buscando en ella soluciones domesticas a las debilidades que en algunas líneas se aprecian, cuando los grandes duelos, de nuevo, se aproximan.

El éxito de este trabajo express, se basa en el hallazgo de nuevas alternativas y en la manifestación  de su credo futbolero al que se deben integrar los escogidos.

Se espera que no sea solo un capricho, el reunir, durante cinco días, a una legión de futbolistas con aspiraciones, por el simple deseo de acallar las criticas.

No esta Pekerman con la soga al cuello, a pesar de las objeciones justificadas a su trabajo reciente pero ya es hora del uso de su overol y de su regreso a los campos de entrenamiento. Debe demostrar que falsas son son las acusaciones  que lo identifican como  “El vago mejor remunerado de Colombia”

Existe un margen de confianza entre los aficionados que recuerdan tardes de lujo y jornadas  con goles y victorias inolvidables.  Pero él, como cualquier entrenador, sujeto a números y resultados, no escapa al escrutinio publico, cuando no cuadran sus cuentas. El mundial  de Brasil esta en la historia. No peca por desagradecido el pueblo que hoy pide triunfos y títulos, a pesar a una cierta negación a mirar el pasado como referente. Los compromisos ahora son distintos.