13 de abril de 2021
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Una cabalgata, tres estaciones.

3 de enero de 2016
3 de enero de 2016
Cabalgata con aguardiente feria 60
El «guarilaque» no faltó en la cabalgata, pese a las advertencias en este sentido. Esta dama apura un blanco y le pone color al ambiente.

Por: Juan Pablo Zuluaga O

La tradicional cabalgata de la Feria de Manizales culminó. Tal vez no haya sido todo un éxito a causa de la lluvia que acompañó a los jinetes, pero con todo y agua, la alegría y el buen comportamiento dominaron la jornada. En un paneo rápido por tres de los puntos más importantes del evento, esto fue lo que sucedió.

Con la rienda lista. 

cabalgata vestido de conejita
La nota simpática de la cabalgata la puso este personaje que decidió disfrazarse de conejita. Las miradas del público se concentraron mucho en él.

El pavimento se perdía bajo los miles de caballos que llegaron a la ciudad de Manizales desde distintos rincones del país para transportar a los entusiastas jinetes que formaron parte de la cabalgata que dio apertura a la 60 Feria de Manizales. Las 12:30 se fijó como hora de inicio del recorrido, sin embargo, algunos por ansiosos y otros por precavidos estaban listos mucho antes. La mañana era fresca y las pequeñas nubes grises que se paseaban por el cielo parecían más un chiste que una verdadera amenaza de lluvia. El panorama resultaba alentador. Camisas elegantes sobre hombres de barrigas pronunciadas, pantalones ceñidos al cuerpo y sensuales ombligueras cubriendo las bellas mujeres y una infinidad de sombreros y botas de licor se apreciaban en toda la calle. A paso lento pero elegante los más de 3.500 caballistas fueron dejando el punto de inicio ubicado en El Arenillo para adentrarse en el corazón de la ciudad. Innumerables curiosos esperaban el desfile. Las miradas iban en toda dirección, algunas veces para apreciar el fino caminar de los ejemplares, otras para contemplar la belleza de quienes los montaban.

Tres horas después, el único rastro de tamaña celebración en la entrada a la ciudad, eran las heces de los equinos distribuidas disparejamente por el piso.

Cabalgata Feria 60
Cómo les parece la pinta! Ni qué reina! Mujeres así sobraron en la cabalgata.
cabalgata abrazo
Ella le puso su mano en la espalda y él en su pierna. Casi que no aproximan las bestias para saludarse efusivamente y posar para la prensa.

Hora de acularse 

En la terminología ecuestre, la palabra acularse es utilizada para indicar que un caballo se niega a ir hacia adelante, se para o se pone de manos, y eso exactamente era lo que sucedía con algunos de ellos en esas instancias del recorrido. Al llegar al Teatro Fundadores tras más de cuatro horas de estar soportando sobre sus lomos el peso de los montadores y el molesto tire y afloje de las riendas, la fatiga comenzaba a sentirse. No obstante, entre el río de corceles que empezaban a transitar la Avenida Santander, la única opción era avanzar. Haciendo gala de sus bríos y sobre todo de una increíble resistencia, los caballos siguieron el camino. Mientras tanto, desde los puentes, edificios y aceras, los observadores disfrutaban la música de las ´cantinas` que adornaban a algunos equinos.

Para ese momento y pese a las restricción de no ingerir licor en la cabalgata, ya eran varias las columnas que se doblaban por la carga de los tragos. Whisky para los acaudalados o diabéticos, manzanilla para los de paladar dulzón, aguardiente y ron para los que aprecian el trago regional y siempre como buena compañera, la cerveza.

Ahora bien, del cielo que horas antes era despejado se inauguraba una pequeña llovizna. De la llovizna vino el chaparrón y por poco se convierte en aguacero. Pero ni eso alcanzó para detener el jolgorio que ya estaba armado.

Al establo 

Cabalgata Feria 60 foto dos

Después de franquear casi toda la ciudad en un recorrido de diez horas, los camiones esperaban en la Glorieta San Rafael a los agotados caballos para llevárselos a un merecido descanso. El agua cesó y muchos jinetes hasta alcanzaron a secarse con el trote de sus potros.

En términos generales la cabalgata cumplió. Los montadores, salvo contadas excepciones, fueron responsables y ofrecieron un bello espectáculo. El zorro en su caballo negro volvió a brillar y cerca a él un hombre disfrazado de un tierno conejo rosa puso la cuota de humor. Hubo también un caballo de palo con un jinete alicorado, la presencia de personalidades como Maleja Restrepo y Tatán Mejía y como no, un ´caldo de ojo` que dejaría con tortícolis hasta a los más exigentes. 

cabalgata plastico para el aguacero
Mujer prevenida vale por dos. Pese al fenómeno del Niño, esta dama se echó a su bolso este plático por «si las moscas». ¡De la mojada que se libró!