14 de abril de 2021
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Nosotros decimos lo que otros callan

5 de enero de 2016
Por William Calderón Zuluaga
Por William Calderón Zuluaga
5 de enero de 2016

LA BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón Z.

william calderonParodiamos al inolvidable periodista antioqueño Miguel Zapata Restrepo, el temible ‘Miguel Lenguas’, para titular sin pelos en la lengua, ni en el teclado, esta verdad de a puño que muchos colegas callaron adrede, tras la transmisión del mando en la gobernación de Antioquia.

Este episodio puede entenderse, en unos casos, como una prueba inequívoca de la llamada auto-censura, y en otros como el cuidado que hay tener con las apetecidas  pautas publicitarias de las que “viven” muchos “vivos”.

Como en el viejo “Clarín” de don Miguel, nosotros decimos, pues, lo que otros callan.

La historia completa 

Tremenda andanada contra el GEA – Grupo Empresarial Antioqueño —  lanzó el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, quien lo calificó de “directorio político mezquino” y lo acusó de “estar atrancando la voluntad de los ciudadanos, solo con el fin particular de buscar gobernantes abyectos a sus intereses”.

La sorpresiva catilinaria sobre los poderosos dirigentes antioqueños la incluyó Pérez Gutiérrez en su discurso de posesión, pero los grandes medios periodísticos, tanto locales como nacionales, se hicieron los sordos ante ella.

Citamos textualmente al gobernador Pérez

“Cuando un grupo económico tan importante, o sus voceros, persigue a candidatos de elección popular, los bloquea con su poder económico y los hace volver sospechosos ante la opinión, abusando de su poder ante los medios de comunicación más importantes del país, está debilitando la democracia”, afirmó el nuevo gobernador de Antioquia.

“Mi clamor – sostuvo el mandatario antioqueño – es para que no vuelva a ocurrir; para que todos los grupos económicos fortalezcan la democracia en lugar de debilitarla. Que con entusiasmo apoyen elecciones libres donde solo debe ser el pueblo libre el que decida, y no cuatro o cinco con los bolsillos llenos de dinero y de poder para maquinar torceduras a la democracia”.

Un directorio político mezquino

Pérez Gutiérrez, quien con su acostumbrada franqueza  marcó territorio desde el comienzo, sostuvo que no convenía que el GEA—Grupo Empresarial Antioqueño – “que tiene altos intereses en los contratos del, perturbe a ojos vistos la democracia y se convierta en directorio político mezquino”.

Eso se debe erradicar, afirmó el nuevo gobernador de Antioquia, quien calificó de “detestable que un grupo económico tan importante y tan querido por los antioqueños, se imponga la meta de torcer las elecciones para tener así mandatarios domesticados que sus órdenes”.

Una democracia enferma

“Si la democracia se enferma, advirtió Pérez Gutiérrez a dirigentes que actúan en esa forma, sus capitales estarán en peligro. Pueden encaminarse a un suicidio, o a una guerra, si llegasen gobernantes vengativos”.

Me siento orgulloso de haber derrotado a las maquinarias políticas, al clientelismo y a las tácticvas de engaño colectivo que empleó la Gobernación que hoy deja el poder”, remató Pérez Gutiérrez en una clara alusión al ahora ex gobernador Sergio Fajardo.

La lista de los callados

Encabezaron la lista de los callados con la gravísima denuncia del pantalonudo gobernador debutante los diarios El Colombiano, de la familia Gómez Martínez, (los de Juan y Ana Mercedes)  y El Mundo, de los Gaviria Correa (los de Aníbal y Guillermo, q.e.p.d.). Y los acompañaron en su silencio “para no mortificar a nadie de las alturas”, seguramente, el sensacionalista tabloide “Q’hubo” y el gratuito ADN, probablemente porque la andanada de Pérez Gutiérrez coincidió con sus vacaciones colectivas de navidad y año nuevo. Algo más: Ni El Tiempo, ni El Espectador dijerion ni mú acerca de la escandalosa revelación.

Un penoso colofón

Como cantaba el gran Epifanio Mejía, en su himno inmortal:

Oh libertad que perfumas

las montañas de mi tierra,

deja que aspiren mis hijos

tus olorosas esencias!

Ante estos vergonzosos hechos cumplidos –no desmentidos en los prolegómenos del año nuevo— habrá que decir: ¡Ay qué dolor, qué dolor, qué pena!