21 de abril de 2021
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Horizonte del país (II)

31 de enero de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
31 de enero de 2016

HERNANDO ARANGO MONEDERO

hernando arangoAnalizando lo que en el futuro inmediato tendremos en Colombia, ya veíamos de qué manera tenemos en frente nubarrones bastante oscuros en materia económica, derivados algunos de los delirios de petroleros de los que hicimos gala no hace mucho y que, improvidentemente, tiramos a la jura, buscando reelecciones con fundamento en una frágil prosperidad que nada nos aseguró, salvo el conseguir adhesiones que en poco tiempo desaparecerán, una vez sean negadas algunas “ayudas” y “soportes” ,los que hoy por hoy se denominan “mermelada”. Lo cierto es que ahora llegó el momento del apretón, apretón que aún no se ve en determinadas esferas del Estado y que han querido vendernos como no hacer uso de la “clase ejecutiva” para algunos funcionarios públicos. ¡Como si la calentura estuviera en las sábanas! Bueno, ya tendremos que sufrir las medidas requeridas por el momento económico, el que se verá cada vez más, cuando entremos de lleno en la etapa del post conflicto, dadas las exigencias y promesas que del acuerdo se derivarán.
Y como en el horizonte del país tenemos el llamado post conflicto, pues a eso tendremos que referirnos, necesariamente, ya que nadie, absolutamente nadie, podrá marginarse de lo que en todos los órdenes se nos viene encima. Y lo grave es que no tenemos ni noción de lo que se viene, empezando por la reintegración de los que militan en ese cuerpo armado, como quiera que para muchos, ese reintegrarse a la vida civil de quienes se han criado, vivido y actuado siempre en el monte, obedeciendo órdenes en veces salvajes, teniendo que realizar labores por que sí, so pena de ser ejecutado, huyendo permanentemente de un alguien que en cualquier momento puede llegar (Fuerzas del Orden), ese reintegrase, no será simple. Y no será simple porque habrá que capacitarlos para hacerlos útiles a la sociedad y para que puedan aspirar a no depender de las armas para subsistir. Y no será simple porque habrá siempre un recelo de la gente del común a vincularse con quienes no tienen una tradición ceñida al bien. Habrá, sin dudas, muchas dificultades de orden social en esa reintegración.
Y habrá dificultades también derivadas de lo que en el aspecto económico tendrá como costo ese proceso. Una vez se decidan las zonas de concentración de las fuerzas rebeldes, narcotraficantes y terroristas, necesariamente se tendrán que otorgar auxilios económicos a cada uno de los que se desarmen y, me temo que muchos se sumarán al querer obtener beneficios declarándose auxiliadores o beneficiarios de lo que en antes hizo o utilizó las FARC. Si hoy se dice que son algo más de 6.000 militantes, ya veremos como la cifra se aumentará y de qué manera. Algunos hablan de otorgar un millón ochocientos mil pesos por mes a cada reintegrado. Será posible sostener tanta generosidad? Ya veremos. Ah! Y esa suma parece ser una injusticia para con quienes siguieron trabajando sin meterse en las FARC, ganándose el pan de cada día con su trabajo honrado.

Y, como las zonas de reintegración requieren de servicios, vigilancia, suministros etc, etc, y más etcéteras, los costos de ese proceso se verán magnificados. De todo esto no tenemos ni la más remota idea los colombianos y nadie nos ha planteado tan siquiera cifras aproximadas sobre lo que debemos sufragar, a través de impuestos, los mismos impuestos que hoy no le alcanzan al gobierno para sostener las maravillas que se reparten a diestra y siniestra, y de las cuales sólo algunos gastos han sido restringidos, gastos o gasticos, que poco más suman a la hora de hacer balances.

Ah! Y como de paz se viene hablando, cuando será que algunos de los áulicos del sistema le bajarán el tono al referirse a quienes cuestionan algunas cosas del proceso, y no se paran en mientes para calificarlos como amantes de la guerra. Que se bajen de esa nube de una vez por todas y que dejen de atizar incendios, que con esa conducta lo que hacen es no reflexionar para buscar las mejores y más convenientes vías en un proceso que ya se ve irreversible, pero al que le faltan por resolver un sin número de interrogantes, entre los cuales aquí sólo he mencionado dos, que son mínimos entre el arrume de los que los jefes de las FARC aún tienen en mente y los que los colombianos también tenemos, entre los cuales están el narcotráfico, las violaciones a los derechos humanos, los secuestrados de ayer que no aparecen y los de hoy que en manos de ellos aún están.

Bueno, muchas cosas más tenemos en mente, unos y otros y hay tema para un “tercer horizonte”.
Manizales, enero 29 de 2016.