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Fuertes apuestas.

15 de enero de 2016
Por Nicolás Aguilar
Por Nicolás Aguilar
15 de enero de 2016

Nicolás Aguilar

Nicolas aguilar columnaHemos recibido en los últimos meses el fuerte y agotador verano que nos ha sorprendido por sus largos períodos de duración e intensidad en las temperaturas. El actual lo estamos viviendo con preocupación y esta aumenta más cuando los pronósticos nos indican que irá más allá de lo esperado, podría ser hasta abril o mayo que nos enfrentemos a este verano que no nos tiene preparados para las condiciones que podrían normalizar todo lo que afecta, pero es que aceptémoslo, y démosle más relevancia al asunto, el cambio climático es una realidad, tenemos que adaptarnos.

Pasé por los municipios de Puerto Salgar y La Dorada y era evidente la disminución del caudal del rio Magdalena, hablé con los cafeteros de Caldas y me compartían cómo se afectó la calidad del producto y cómo aumentaron las plagas en la pasada cosecha, los bosques estuvieron más propensos a incendios, disminuyo la producción de alimentos y la producción de energía. Es un asunto delicado que nos obliga a tomar consciencia por supuesto, pero también a adaptarnos a lo que se requiere para superar tan fuerte amenaza que ya es una realidad y no solo un pronóstico; a este verano eterno hagámosle fuertes apuestas.

No sabemos cómo actuar, un ejemplo, el concepto de desarrollo sostenible es débil en su explicación para los ciudadanos, los modelos que se trazan no son generales para que cualquier ciudadano tenga consciencia y entienda de qué manera puede hacer un aporte efectivo en la materia, y en asuntos específicos donde se aborda el mismo concepto de sostenibilidad del planeta  se hace de manera somera e inconclusa. No se puede ser radical en las posiciones sobre el uso y explotación de recursos naturales. Es una necesidad para el desarrollo y más en un momento de competitividad  ágil y crecimiento apresurado, pero tampoco podemos abusar del planeta ni acelerar fuertes cambios como a los que ahora nos estamos adaptando.

Son procesos simples los que nos ayudan a proteger y adaptarnos mejor y con mayor seguridad a los cambios que hoy vemos y de paso nos permiten construir enormes posibilidades a lo que considero se enmarcará el futuro económico de mayor capacidad de utilidad y demanda en el planeta; el agua y la energía son elementos a los que vale la pena realizar fuertes apuestas de protección, conservación y por supuesto explotación.

Latinoamérica posee buena parte del agua dulce y los bosques vírgenes del planeta. La protección del agua dulce es fundamental, y se requiere la conservación de cuencas y micro cuencas. Si procuramos conservar los nacimientos, nuestros ríos mantendrán sus caudales a pesar de los cambios que trae consigo el planeta, y con grandes caudales se hace posible la producción de energía, las micro centrales hidroeléctricas permiten a las provincias generar un gran potencial de desarrollo, eso sí, planeando y previendo adecuadamente el impacto ambiental. En este tema hace falta mucho camino por avanzar y aprender para que no pase lo que recientemente vimos en el oriente de Caldas donde con la producción de energía se secaron varios ríos generando un daño irremediable al ecosistema. Pero no podemos ver el desarrollo con malos ojos, ni prevenirnos con los errores. Las posibilidades que hoy ofrece la energía son muy altas y el potencial que tiene nuestra región es inmenso.  Por otro lado el agua es el elemento vital pero con toda seguridad con el tiempo solo aumentará su importancia. Es muy posible que en pocos años hablemos del agua como commodities transable, y entonces hablaremos de tantos barriles de agua dulce que van en un contenedor para otro país y será algo que podamos soportar sin afectar nuestros recursos naturales, pero, si desde ahora tomamos las medidas adecuadas que garanticen una verdadera sostenibilidad. Todos los recursos naturales, salvo el agua, son transitorios en su importancia para los seres vivos.  En este momento y desde hace algo más de un siglo, el petróleo ha marcado el orden del planeta, pero recordemos cómo es su situación hoy y también tengamos presente que no es un elemento renovable, es mi opinión. Pero el agua y la energía merecen hoy fuertes apuestas desde nuestra región.