11 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El gobierno de los insaciables tocarrunchos

27 de enero de 2016
Por William Calderón Zuluaga
Por William Calderón Zuluaga
27 de enero de 2016

LA BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón Z.

william calderonDesde La Barca de Calderón le hemos seguido los pasos a las maniobras perpetradas por los más encopetados voceros del gobierno de  la «prosperidad»  que conduce el camarada Juampa,  teniendo como telón de fondo la mermelada de la  paz servida a cántaros en el barril de los puercos, que no tiene fondo,  con la que se atragantan  los insaciables representantes de la clase política colombiana.

PRUEBAS AL CANTO

El periodista investigador Sergio Held, de La Hora de La Verdad, que dirige el ex ministro Fernando Londoño Hoyos, le sacó los trapitos al sol a Tony Blair y sus relaciones contractuales con el Gobierno de Juampa, hechos que volvieron a tomar vigencia con la venta de ISAGEN.

Asimismo, dio a conocer el escándalo que involucra a Pacific con la Fuerza Aérea; la triangulación entre la Revista oficial del régimen y el mismo régimen para el alquiler de la casa de La Revista, ubicada en la calle 93, a la SAE.

Como si lo anterior fuera poco, sacó de la «urna de cristal» una joya que compromete a un periodista pagado por el régimen, de apellido Pedraza, contratado con la mermelada oficial exclusivamente para insultar a la oposición. Ahora, siguiendo los pasos del ministro Cárdenas, le toca el turno a otro inmediato colaborador presidencial,  según se desprende de esta publicación del portal de Las Dos Orillas:

Pago que enreda al ministro de Minas Tomás González

Un giro de Fondepaz, recibido dos meses después de su retiro del Viceministerio de Minas, complicaría disciplinariamente al ministro de Minas

Por: Gustavo Rugeles | enero 25, 2016

El pago que enreda al ministro de Minas Tomás González

El ministro Tomás González pasó la delgada línea que separa los negocios privados del servicio público cuando aceptó ser viceministro de minas empezando el gobierno Santos en el 2010.

Aunque vendió sus acciones de la sociedad familiar Connecta SAS que ha tenido múltiples contratos con el gobierno nacional y que quedó en cabeza de su esposa Ángela Baena, Tomás Gonzalez ha mantenido una estrecha relación con la firma y su actividad contractual con el Estado.

La firma de asesoría estratégica y análisis de opinión facturó $5.200 millones entre los años  2012 y 2015, cuando ya González era un alto funcionario del gobierno Santos. Cómo persona cercana a Santos empezó en el viceministerio  de minas y pasó luego por un tiempo breve a la Fundación Buen Gobierno, desde donde trabajó con la campaña para la reelección en el 2014. Una vez Santos fue reelegido, se reintegró al gobierno, esta vez como ministro de Minas y Energía.

A pesar de la gravedad de las denuncias que se han hecho públicas de los últimos quince días que lo comprometen con cuatro contratos firmados por la firma Connecta con la Alta Consejería para las comunicaciones, pagados con recursos del Fondo de programas para la paz, el Ministro ha respondido tranquilo, sin darse por aludido; aunque las evidencias apuntan a una posible inhabilidad ética o legal que aún no consigue despejar plenamente. La firma fue escogida para realizar el trabajo de manera directa y sin que mediara licitación alguna.

En declaraciones radiales, omitió decir que la representante legal de la firma era su esposa Ángela Baena y luego afirmó enfáticamente que no iba a permitir que se sugiriera que el habría tenido relación alguna con esos contratos o incurrido en comportamiento indebido alguno.

Soportes oficiales demuestran lo contrario. Su vinculación con Connecta SAS no se ha limitado a una relación informal producto de sus vínculos familiares, sino que ha estado entrelazada e involucra recursos públicos.

Un reporte de pagos del Departamento Administrativo de la Presidencia evidencia que Tomás Gonzales si ha percibido pagos en desarrollo de actividades relacionadas con un contrato de Connecta firmado por su esposa Ángela Baena con Fondepaz.

Se trata del contrato FP 78 del 18 de marzo de 2013 por valor de $1.318 millones, perfeccionado una semana después de su renuncia al Vice-ministerio de minas el 12 de marzo de 2013.

Dos meses después, en mayo de ese año, Tomas González recibió un pago por $236 mil pesos por concepto de viáticos para cubrir un viaje realizado a la ciudad de Bucaramanga en desarrollo del contrato FP 78 del 18 de marzo al que se ha hecho referencia y que fue firmado por su esposa con el gobierno nacional.

Pago a nombre de Tomás Gonzalez por concepto de gastos de viaje a la ciudad de Bucaramanga el 08 de abril conforme a la cláusula octava del contrato FP 78 de 2013.

Este soporte de pago, aunque de una cuantía menor, no solo evidencia que el ministro no ha hablado con claridad sobre su verdadera relación con empresa Connecta, firma con la que mantuvo vínculos profesionales y de la que evidentemente no es ajeno.

Pero este pago, así sea por una suma no significativa respecto del monto global de los millonarios contratos de Connecta con el gobierno Santos, puede tener consecuencias para el Ministro en el plano disciplinario. El Estatuto anticorrupción, en su capítulo primero, establece la prohibición para todo ex funcionario público de firmar contratos con el Estado –no importa la cuantía- durante los dos años siguientes a la renuncia de su cargo. González recibió el pago asociado al contrato en referencia, dos meses después de haber dejado el cargo de viceministro.

La firma Connecta gerenciada por su esposa ha seguido muy activa durante el segundo gobierno Santos con contratos de servicios hasta finales del 2015. Aunque formalmente no habría incompatibilidades no se entiende porque el gobierno no convoca concursos ni se abre a escuchar distintos proponentes entre las múltiples ofertas de este tipo de servicios que existen en el país y la Presidencia insiste en la contratación directa con la firma de la esposa del Ministro de minas Tomás González  quien terminará beneficiado por los innegables  vínculos conyugales.