19 de abril de 2021
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Con tecnología, niño colombiano “extrae” las propiedades de la sábila

20 de enero de 2016
20 de enero de 2016

Johany Hurtado Gómez

BOGOTA, 21 de enero_ RAM_ El niño de 13 años usa las TIC desde un Kiosco Vive Digital para mejorar los ingresos de su familia gracias a la elaboración de una crema hidratante, rejuvenecedora y cicatrizante.

Johany Hurtado Gómez es una de las personalidades de su pueblo. Con 13 años y cursando grado quinto en la escuela La Quiebra, del municipio de Balboa, ya logró ser el personero, lo cual lo hace aún más destacado dentro de su comunidad, que no sobrepasa los 800 habitantes en esta pequeña vereda cercana al Parque Natural Alto del Rey.

La vereda La Quiebra está ubicada a más de una hora de Pereira, y el acceso principal se realiza por una vía sin pavimentar, la cual Johany recorre frecuentemente, pues su tiempo lo reparte entre estudiar en la jornada completa de su escuela, con la producción y comercialización de cremas antiarrugas y cicatrizantes fabricadas a base de las plantas de sábila que su familia siembra.

Un ingrediente fundamental para que este joven sea un magnífico emprendedor en su jurisdicción, es el Kiosco Vive Digital, que llegó a su comunidad hace poco más de un año. Johany fue uno de los primeros habitantes que preguntó por el nuevo proyecto que se estaba adelantando en la escuela, donde le prometieron que muy pronto contaría con más herramientas que podría aprovechar para sus clases.

Johany también fue uno de los primeros que corrió la voz cuando este escenario abrió sus puertas a la comunidad, no solo para prestar los computadores, sino con la novedad de tener Internet, un servicio que no existía en su pequeña comunidad, por lo que para acceder a este, los habitantes de la zona debían desplazarse hasta Balboa.

Caracterizándose por ser un niño de muchos valores, un impresionante espíritu investigativo y un gran sentido de responsabilidad con toda labor que emprende, se volvió un visitante asiduo al Kiosco Vive Digital que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones instaló en una pequeña sala de la escuela, la cual se convirtió en un centro de capacitación y tecnología que recibe a Johany y a sus compañeros para ofrecerles un mundo de conocimiento gracias a las TIC.

Johany se convirtió en uno de los cómplices de Gladys Pulgarín, una mujer pensionada quien se capacitó para ser la gestora del Kiosco Vive Digital gracias a un amor inmenso por enseñarle a su comunidad.

El niño, motivado por la gestora, tuvo la idea de investigar acerca de las propiedades de la sábila y del aloe vera que se extrae de ella, como parte de una tarea para el colegio, sin llegar a imaginar que podría convertirse en un valor agregado a la labor de cultivo y siembra de la planta a la que se dedica su familia.

La sorpresa no es que Johany haya investigado hasta el cansancio acerca de las habilidades curativas y rejuvenecedoras de la planta, sino su sed de información sobre su tratamiento para extraer sus nutrientes y producir cremas que deriven de ella.

En el Kiosco Vive Digital descargó información con la que aprendió cuáles son sus partes de mayor uso y comercialización, así a como limpiarla, cortarla y molerla, además de ver tutoriales que le enseñaran a mezclarla con otros productos naturales para convertirla en una crema que tiene propiedades benéficas sobre la piel.

Después de pasar horas en el Kiosco y contar con el apoyo de su familia para crear una nueva línea de negocio con el producto que cultivaban, la curiosidad e increíble disciplina de Johany en el Kiosco Vive Digital dieron como como resultado el conocimiento del proceso para la elaboración de una crema hidratante, rejuvenecedora y cicatrizante.

Valor agregado, gracias al Kiosco Vive Digital

Johany fue más allá de la idea, algo que ocurre cada vez con mayor frecuencia en los más de 6.500 Kioscos Vive Digital que ya se encuentran ubicados en veredas y corregimientos de todo el territorio colombiano, y empezó a crear su producto de manera artesanal, utilizando envases y recipientes que su madre no utilizaba, al tiempo que le vendía a sus vecinos la crema natral que había aprendido a fabricar.

Junto a Gladys, en el Kiosco crean etiquetas para los envases en los que ahora vende su producto y aprende también a llevar las cuentas de su naciente negocio.

Los habitantes de la jurisdicción La Quiebra se enamoraron del producto y del empeño de las manos que lo fabricaban. Gracias al voz a voz, la crema antiarrugas llegó incluso al mismo municipio de Balboa. El éxito del producto ha sido tal que ahora la familia tiene un nuevo ingreso, nacido de la disciplina y espíritu investigativo de Johany.