21 de abril de 2021
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Auto sabotaje

13 de enero de 2016
Por Ricardo Tribín Acosta
Por Ricardo Tribín Acosta
13 de enero de 2016

Por: Ricardo Tribin Acosta

Ricardo TribinCurioso es, pero en verdad esto existe. El ser humano cuando le va bien en sus cosas de manera inconsciente a veces decide auto sabotearse y dar al traste con lo bueno que le está pasando. Es como si disfrutara del éxito pero que en el fondo pensara que no tiene méritos suficientes para ello. Esto, aunque no le pasa a todo el mundo, sin embargo a los que les sucede los deja, cuando ocurre la caída, perplejos y confusos.

Hay para citar un caso el de una pareja de novios o matrimonial en la que están ambos felices con su relación. La disfrutan al máximo y la pasan muy bien. Esta además le proporciona a cada uno de ellos, no solo la tranquilidad y la satisfacción de amar y ser amados, sino que a la vez les brinda estabilidad. Las cosas van muy bien hasta que surge aquel gusanillo de la oportunidad de darse una canita al aire. Aparece en tal momento el galán o la princesa con quien se puede pasar un rato temporal y porque no decir en otros casos permanente, y parece que lo bueno de la relación original se olvidase, para dar paso a la lujuria, la intriga, la aventura y el deleite ocasional.

Cuando lo anterior ocurre, al comienzo todo parece marchar bien sin que la pareja tradicional lo note, pues el gozo es inmenso. Por un lado está la seguridad de lo que ya se tiene y que por un buen tiempo se ha consolidado, y por el otro aparece lo novedoso, y quizás lo más joven, o más bello, como a ratos nos decimos engañándonos, que nos hace disfrutar de un mundo nuevo pleno de aventura. Hasta ahí todo marcha bien excepto en el momento en que la traición es descubierta. Allí entonces es cuando las cosas cambian y las sorpresas aparecen, ya que en muchos casos la infidelidad no es perdonada, y por ello quien la comete pierde a una pareja buena, para cambiarla por otra que pasa de un momento a otro de la aventura a la realidad, lo cual en la práctica no siempre marcha igual como en lo original, y entonces llega el momento de pagar las consecuencias que implican penas y dolores a los que no se está acostumbrado.

Lo anterior no sucede solamente en estos episodios de amor sino también en el caso de enfermedades en las que nos cuidamos por un buen tiempo y resulta que cuando estamos mejor empezamos súbitamente a abandonar lo bueno que hacíamos para entrar en antiguos excesos que nuestros cuerpos ya no toleran. En tales momentos y a manera de reflexión valdrá la pena cuestionarnos, para no incurrir en lo negativo y pensar, si queremos ser nuestros propios peores enemigos, o por el contrario continuar siendo nuestros mejores amigos, lo que nos ayudará a enmendar las acciones equivocadamente retomadas para enderezar el camino y volver a la ruta que con seguridad nos conducía antes por un mejor sendero.