16 de abril de 2021
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Acumulación de temas

8 de enero de 2016
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
8 de enero de 2016

Por: Mario De la Calle Lombana 

Mario De La CalleDespués de unas largas vacaciones, obligadas entre otros factores por graves fallas técnicas en el sistema de comunicaciones (teléfono fijo e internet) en el área rural en la que habito, agravadas por la desidia y el incumplimiento de la empresa que, sin mucho éxito, ofrece, y trata de prestar en este sector, algún servicio telefónico, los temas se acumulan y uno quisiera evacuarlos en algunas columnas más o menos consecutivas.

En primer lugar, deseo ofrecer excusas por los varios gazapos que saltaron en mi artículo anterior. Yo trato de expresarme correctamente, por respeto a los lectores, pero en esa oportunidad debo reconocer que no tuve el suficiente cuidado cuando revisé el texto antes de enviarlo a este medio virtual. Lo lamento, y prometo poner en adelante más atención a mis revisiones.

Y vamos al grano. En primer lugar tengo que confesar que mis capacidades de profeta son nulas. En mi columna anterior me referí al vergonzoso resultado de la participación de Caldas en los juegos nacionales, sobre todo en comparación con el gran desempeño de la delegación risaraldense. Sobre ese tema, yo alcancé a decir: “Por una actuación tan desastrosa de los equipos colombianos a nivel de los juegos olímpicos, los panamericanos o los bolivarianos, rodarían cabezas en Coldeportes, en el Comité Olímpico Colombiano y en las federaciones de los distintos deportes. Veremos si a los dirigentes deportivos de Caldas, tanto funcionarios oficiales como directivos de  las ligas, se les hace responder por ese fracaso sin atenuantes”. Pues me equivoqué de medio a medio. Poco después de haber escrito lo anterior, se publicó la noticia según la cual el Secretario de Deportes del Departamento de Caldas durante el gobierno anterior, señor Fernando Giraldo, fue ratificado en su cargo por el nuevo gobernador, quien seguramente tiene razones para premiarle su fracaso. Vaya uno a saber. Debe ser un trabajador incansable, muy leal, muy acucioso, o posiblemente contar con muy poderosos padrinos políticos; de modo que no queda más que felicitarlo. Y dolernos de que, al menos en ese campo, en Caldas no importen los resultados de la gestión de los funcionarios.

Otro tema de actualidad es la sanción por parte del Presidente de la República de la ley sobre maltrato animal. Con esas normas, este país accede un poco más a la categoría de nación civilizada. Se concede a los animales el estatus de seres “sintientes”. Lástima que, por causa de las negociaciones que fueron necesarias para la aprobación de la ley en el congreso de Colombia, haya sido necesario conceder a los parlamentarios del Centro Democrático, para obtener sus votos afirmativos, que se exceptuaran de esa ley los malos tratos que hacen honor a nuestra “cultura”: Las corridas de toros, las corralejas, las peleas de gallos. Con ello se ha dividido la población de animales sintientes en dos grupos: El de los que resultan protegidos por la ley, y el de parias, toros de lidia, caballos de corralejas, gallos de pelea, que pueden ser torturados y asesinados impunemente, por cuenta de un supuesto “libre desarrollo de la personalidad” de quienes realizan esas sangrientas actividades y de quienes disfrutan presenciándolas. Pero no hay que cejar en la lucha. La aprobación y sanción de la ley constituyen un importante paso en el camino correcto. Tarde o temprano se impondrá en Colombia una ley que prohíba esos espectáculos sanguinarios.

Y hablando de maltrato a los animales, una buena noticia: A partir de la edición de este enero, la cabalgata de inauguración queda eliminada como parte del programa de las fiestas de Pubenza que celebra cada principio de año la cultísima Popayán. La capital del Cauca da un gran paso en dirección a la protección a los animales. Antes fue la capital del Valle: Durante años, se luchó en la Feria de Cali por eliminar de la programación la desordenada, peligrosa y pueblerina cabalgata (miles de borrachos bebiendo encima de los pobres caballos, subiéndose a los andenes, atropellando a los espectadores, y éstos chuzando a los caballos y tratando de hacer caer a los ebrios jinetes), y al fin se logró. Ya es hora de que Manizales dé también un paso hacia la civilización, y deje de realizar ese espectáculo bochornoso que, como me lo describía un amable corresponsal, “incluye las cagajonadas de los equinos por la 23”. Algún día llegaremos a ser una ciudad más humana, más culta. La cabalgata está bien para que la hagan en Tres Esquinas o en Pueblo Tapao. No en una capital que se precia de culta y progresista.