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A qué le apuestan las Farc?

Por Hernando Arango Monedero
6 de enero de 2016
Por Hernando Arango Monedero
6 de enero de 2016

HERNANDO ARANGO MONEDERO

hernando arangoNo es tan simple entender a que le juegan las FARC en la Habana. De una parte, se sientan con el Gobierno a hablar de paz. De estas conversaciones sale, por boca del Presidente, y de sus aúlicos, la expresión de que, quienes no estén en un todo de acuerdo con lo que allí se acuerde, son simples enemigos de la paz y, en consecuencia, amigos de la guerra. Esto significa, sin más y sin menos, que pensar y opinar está expresamente prohibido. Quien piense y manifieste lo que cree, lo que colige, está en contra de lo que piensan y concluyen los negociadores y el Presidente. Total: Prohibido pensar y más manifestarse.

De otra parte, las FARC esperan todo de la generosidad del Gobierno. Y a pie juntillas, así lo demandan. A cambio de nada se les ofreció el indulto de 30 de los guerrilleros presos. Guerrilleros que al final de cuentas no son guerrilleros, sólo narcoayudantes, pero como estamos en feria, les concederá el Estado este indulto y la denominación de guerrilleros en muestra de buena voluntad, al final de cuentas se trata solamente de ayudantes o lavaperros, como dicen los que conocen la jerga de ese submundo. Y de la buena voluntad así manifestada por el Gobierno, los jefes, esos sí caudillos del proceso, simplemente se ríen y, si faltare poco, ahora exigen que se liberen prontamente los prometidos a ser indultados, proceso que debe cumplir la Fiscalía tan rápido como la exigencia lo pide. No obstante, si bien las FARC han bajado los ataques a la población civil, no han dejado de hacer sus actividades ilícitas. Y? Nada, no pasa nada. Ah! Olvidaba que las FARC poseen su propia lista de personas que “tienen” que indultarse por razones de salud y que se encuentran en la cárcel. Y, a todas estas: ¿En donde están los secuestrados o sus restos mortales?

Simultáneamente, las FARC aseguran que no irán a la cárcel sus cabecillas. Eso está claro en los acuerdos, así nada esté acordado hasta que todo esté acordado. En este campo, pienso, como creo que muchos colombianos también piensan, hay más cabos sueltos de los que se puede uno imaginar. Y en este orden, se me antoja que tendremos a los príncipes Farianos montados en las altas esferas del poder, de manera gratuita, y plenos de muestras de la buena fe y buena voluntad, desafiando el sistema, a cambio de que no esgriman las armas, esas que no entregarán, como ha quedado también claro, pero que estarán a buen recaudo, por ejemplo de un país amigo, amigo de las FARC, por supuesto, que podrá devolvérselas, a solicitud de ellos, en el momento en el que alguien los mire feo o lleguen al convencimiento de que los colombianos, en su gran mayoría, no los acepta con sus propuestas tipo Cuba, o Nicaragua, o Venezuela.

Y como todo lo que se viene acordando entre FARC y Gobierno, será llevado a un plebiscito, pues habiéndose prohibido disentir, habrá que votar afirmativamente lo que papá Gobierno haya decidido otorgar, entregar, dar o indultar. No obstante que los colombianos tenemos entendido que TENDREMOS que votar por el SÍ, no nos resulta claro que las FARC tengan la misma idea, y con sus “buenas” acciones, con las “maravillosas” intervenciones de Timo, Márquez, Catatumbo, Granda, Santrich, Calarcá y demás secuaces, parecen indicarnos que no debemos acompañar con el SÍ el plebiscito. En cada una de las manifestaciones de estos señores, bien divulgadas por los medios de comunicación, nos incitan a votar por el NO. No entregaremos armas. No pagaremos cárcel. No repararemos a las víctimas. Las víctimas son sólo de los paramilitares y del Estado. Nosotros somos las víctimas del establecimiento. No somos narcotraficantes. No hemos secuestrado, sólo retenido y ocasionalmente aprehendido prisioneros de guerra. Nunca hemos tomado rehenes. No somos terroristas. No extorsionamos.

Bueno, en una palabra, usted y yo, amigo lector, seremos quienes habremos de resarcir a las víctimas, pedir perdón y llenar las demás condiciones que se imponen para alcanzar los beneficios del Tribunal y Justicia Transicional que ahora se crea. Y falta saber quienes integrarán ese tribunal, para conocer cómo nos ira ante él y la pena que tendremos que aceptar.
Finalmente, ya sabemos la orden que ante facto nos ha dado el Presidente, aupada por Cristo, Barreras, Benedetti y demás mermelados, sobre el deber de votar SÍ, quiéralo o no las FARC.

Manizales, enero 6 de 2016.