16 de abril de 2021
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Las encuestas electorales. ¿Sirven para algo?

Por José Ferney Paz Quintero
13 de octubre de 2015
Por José Ferney Paz Quintero
13 de octubre de 2015
JOSE FERNEY PAZ QUINTERO
ABOGADO CONSULTOR 

Ferney paz foto del 14 de abril de 015Las encuestas  electorales de moda en esta época de agitación partidista han encontrado defensores y detractores según el resultado de las mismas, si le es favorable a un partido, movimiento o aspirante, son de inmediato elogiadas, al contrario, los mal calificados, acuden a su reprobación, hasta el punto de pedir su regulación ante el Consejo Nacional Electoral.

La pregunta a formular sería ¿si las encuestas además de permitirnos conocer las opiniones de los ciudadanos, pueden influir o direccionar en la opinión de los mismos al momento de depositar el voto?

No hay duda que la divulgación de dichas consultas, son publicitadas por los diferentes medios generando efectos sobre los electores, porque de otra manera no tendría explicación el por qué todos los candidatos hacen hasta lo imposible por aparecer en dichos sondeos, haciéndolos conocer cuando los favorecen, dando origen a lo que se ha denominado el voto útil o pragmático, utilizado por aquel votante indeciso  que desea participar con un voto ganador, al ubicarse con las preferencias de las mayorías, con la consigna, “ si es el que va a ganar, pues votemos por él “.

Pero a diferencia de lo expuesto, esa publicación puede también traer consigo beneficios para aquellos candidatos que ocupan los puestos secundarios, por cuanto los obliga a rediseñar las campañas, la búsqueda de nuevos apoyos, alianzas de última hora  para atajar al contrincante, vendiendo una imagen diferente frente al electorado, para minar la credibilidad del puntero en las encuestas.

En síntesis, los cuestionados sondeos de opinión  pueden traer ventajas, dependiendo del uso que los partidos y los candidatos hagan de  los mismos, sin olvidar la máxima que la verdadera encuesta es la que se divulga a las pocas horas de  terminada la votación, por parte del ente oficial, siendo lo demás paisaje y especulación.

Claro está, que  en épocas no muy lejanas hizo carrera la  fatídica frase   del cura rebelde  Camilo Torres Restrepo, “quién escruta elige”, etapa que creemos  esté ya superada, para bien de  la  paz social y respeto por la institucionalidad, por cuanto  lo sano  es que quien salga elegido , lo sea  por  la libre decisión del elector y no producto de maniobras  o ardides  antidemocráticos, sin desconocer la urgente necesidad de  modernizar el sistema electoral colombiano, empezando por la  estructura misma del Consejo Nacional Electoral, apéndice de los partidos políticos, si  lo que se pretende es  independencia y autonomía.

Pero independiente  del tema de las encuestas, esos candidatos si desean obtener el favor popular, deberían preocuparse más en sus campañas por el concepto de la moral administrativa, prioritaria en cualquier escenario  público, que abarca el cumplimiento debido de la normatividad  constitucional y legal, del buen manejo del erario, y sus propuestas respecto de las cuatro misiones propias de cualquier gobernante y que aluden a la seguridad ciudadana, educación, infraestructura, salud y bienestar social, sin dejar de lado la investigación , la ciencia, que es la que nos daría la bitácora  para obtener el verdadero desarrollo social, pero duele decirlo , no se toca esa área por quienes serán los gobernantes del futuro.

Ahora bien, frente a las denuncias sobre la participación abierta de funcionarios públicos  en el debate  eleccionario, siempre se ha dicho que en las democracias participativas  la administración debe  ser neutral, no significando con ello, que los empleados públicos les esté vedado tener  unos principios políticos ,  una adhesión a un partido, opinión que  debe  ser ejercida a través del voto y de no hacerlo faltarían a su deber ciudadano, pero no es de recibo que  estos  lo hagan abiertamente, inclusive  utilizando  recursos  del estado para favorecer una determinada aspiración electoral, como se viene apreciando con la  desesperada estrategia  petrista en favor de la candidata del Polo  para la alcaldía de Bogotá, que raya en el abuso descarado  del poder.

Que sirva este debate  que culmina el próximo 25 de octubre, como sostén de la poca democracia que nos queda, para que se imponga la voluntad popular, entendiéndola como un acto permanente de intervención sobre el manejo de los negocios públicos, un plebiscito cuotidiano y sobre todo una vigilancia pública para los que  desean  ejercer la función de gobierno, desprovista de las ambiciones sin horizonte,  y malévolas intenciones de  aprovecharse de los recursos públicos y de  la contratación, en donde pareciera  que lo que importa  es esquilmar el presupuesto de las entidades oficiales y sus regalías.

En este escenario  que vive la política nacional, nos hace recordar la famosa frase del maestro Echandía, cuando sentenció en su sabia filosofía: “En política se puede meter la pata cien veces y se saca, pero no se puede meter la mano “.

A ellos, los aspirantes, recordarles, que la soberanía  reside  en el  pueblo mismo,  en todas las categorías sociales incluyendo, desde luego, a la gleba innumerable, al vulgo, a la chusma doliente, como la llamaba el Dr. Gaitán, que  representa la sustancia de la patria y que  al decir del tribuno sostiene sobre sus hombros “la fábrica ideal de la ciudadanía “.

ADENDA UNO: No es secreto alguno que las elecciones del 25  de octubre, más que  proveer unos escaños en los Concejos municipales, Asambleas Departamentales, elección de los  gobernantes de los entes territoriales, lo que está en juego es el alinderamiento de las fuerzas políticas para la sucesión presidencial del 2018.

El ciudadano del común sabe muy bien por una apreciación global de las cosas que vienen sucediendo, que el fondo político es el de las candidaturas presidenciales.

En nuestro país no hay campo para las sorpresas, requiriéndose desde ya se destapen las cartas, se conozcan los nombres, las figuras, las ideas de las personas que nos quieren gobernar.

En estas materias, el concepto del pueblo es mucho más inteligente que el de ciertos personajes que ubicados en la alta burocracia o  posición social, creen que pueden a través de las transacciones imponerle al país candidatos ajenos  al sentir mayoritario, olvidando deliberadamente que esa masa votante  conoce  muy bien a sus dirigentes, sus antecedentes, sus ejecutorías y sabrá seleccionar entre ellos, o por lo menos, eso es lo que se le escucha decir al hombre de la Calle.

ADENDA DOS: Recordar es volver a vivir, reza el refrán popular y puede ser aplicado por la oportunidad  del reencuentro de la promoción  de abogados 1971,  U. de Caldas celebrado en Manizales el pasado 3 de Octubre  en la residencia campestre del reconocido dirigente nacional cafetero Mario Gómez Estrada, con las finas atenciones de su  distinguida  señora, que nos permitió  regresar al pasado, evocar la memoria de quienes partieron hacia el más allá y compartir  vivencias de una pléyade de profesionales que  han sobresalido en sus  diferentes  campos de la actividad ciudadana, juristas, académicos, togados, hombres públicos, industriales, de empresa privada, religiosos, de labor social, que han honrado la profesión con trasparencia  y coherencia en el actuar. Ojalá el ser superior y el decurso de la vida, nos de otro momento  de acercamiento.

Bogotá, Octubre  13 2015.