13 de abril de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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LA DANZA DE LOS MILLONES

16 de septiembre de 2015

Basta  oír al señor Ministro de Hacienda para darnos cuenta de las dificultades que tiene y tendrá la nación para cumplir con los compromisos contenidos en el Plan de Desarrollo. Y cuando decimos “darnos”, nos referimos a los ciudadanos del común, a aquel al cual se le llama “ciudadano de a pié”, para distinguirlo de aquellos que detentan el poder, que quitan y ponen a su antojo.

Porque, digámoslo de una vez, hay sectores que no se dan por enterados del bajón en el precio de la gasolina que el país vende al exterior ( porque el precio que pagamos los ciudadanos comunes es escandaloso), ni la devaluación del peso ni la crisis que se avecina por cuenta de los fenómenos climáticos.

Comencemos por decir que el Congreso ha recibido en estos meses un aumento salarial, seguramente para compensar por todos los viajes que realizan de la capital a la provincia para hacer sus campañas políticas y en donde están gastando dinero a borbotones. Y a pesar de los salarios astronómicos que tienen y los tiquetes aéreos gratuitos, reciben además un incremento salarial. Sin ser médicos, podríamos decir que la cantidad de congresistas que sufren de diabetes por consumo excesivo de mermelada, van a agudizar aún más la crisis del sistema de salud.

Pero si miramos la situación por el lado de  la Fiscalía, el panorama es aún más preocupante: se han detectado un sinnúmero de contratos por cifras descomunales. Algo sólo parecido a lo que sucedió en Saludcoop cuando el abogado de dicha entidad era el doctor Montealegre y se lucró de cualquier cantidad de dinero para salvarle el pellejo al señor Palacino que hoy goza de buen retiro gracias entre otras cosas al sueldito no despreciable de 92 millones de pesos mensuales que recibía.

Y como la manera fácil como se desaparece el dinero público produce una especie de pandemia, pues no es raro encontrar casos como el sucedido en la Secretaría de Educación de Pereira en donde se tomaron 200 millones de pesos de un fondo destinado para la calidad de la educación, para pagarle a una entidad para que hiciera promoción, propaganda a los programas que realizaba la Secretaría de Educación. Pendones, cuñas y un video durante un concierto de una cantante española fueron las acciones que se llevaron a cabo por la entidad contratada, para justificar el desembolso de los 200 millones. Todo esto, en momentos en que el Ministerio de Educación no gira los dineros para el suplemento alimenticio de los niños en las escuelas y por lo mismo, la deserción ha sido el pan de cada día.

¿Qué dirá el señor Ministro de Hacienda al respecto, cuando habla de apretón del cinturón para las entidades públicas?.