13 de abril de 2021
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Eucario

21 de septiembre de 2015
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
21 de septiembre de 2015

Por: Mario De la Calle Lombana

mario de la calleSoy un radioescucha empedernido. En mi infancia, en Manzanares, oíamos por las noches, en un receptor Philco de A. M, (léase amplitud modulada; todavía no existían, al menos en Colombia, radiodifusoras que operaran en frecuencia modulada), un programa radial que se transmitía por la Voz Amiga –la emisora de Pereira que luego perdió su nombre, como todas las estaciones básicas de las dos cadenas radiales que existían en esa época en el país, y que ahora se identifican en cada ciudad por los nombres genéricos y poco románticos de RCN Radio o Caracol Radio– un programa de humor que se llamaba “La Hora Sabrosa”, que conducía un presentador-humorista que se hacía llamar “Jorgito” y que hablaba imitando la voz de un niño. Por supuesto, no recuerdo nada del contenido del programa, que debía ser bastante mediocre, pero seguro que me gustaba en esas calendas, y con él se inició en mí un gusto especial por las emisiones de radio. Todavía oigo radio durante varias horas al día, y soy víctima de la repetidera de noticias, de los gritos desaforados de los locutores que, por cantar un gol, suenan como si les estuvieran sacando una muela sin anestesia, (me toca oírlos, no porque yo escuche los relatos a grito herido de los partidos, sino porque en sus emisiones comunes las radiodifusoras intercalan propaganda sobre las futuras transmisiones de fútbol y las amenizan con esos insoportables alaridos, posiblemente en la creencia –que por desgracia, tal vez no es equivocada, y entonces el raro soy yo–  de que eso les va a procurar más audiencia); y víctima también de algunos anuncios comerciales que parecen haber sido diseñados por enemigos de la firma que suponen promocionar (no me miren mal; la palabreja sí figura en el Diccionario de la Real Academia).

Siete años de edad tenía   yo cuando salimos de Manzanares. Durante el resto de mi infancia terminé la primaria en el Colegio de Nuestra Señora de Manizales. En esa época pasé mucho tiempo oyendo radio. Recuerdo, entre gallos y medianoche que había en Manizales una radiodifusora que se llamaba Emisora Electra, así con ese nombre, el de  la hija de Agamenón y Clitemnestra.

Pero la emisora que más sintonizaba era Transmisora Caldas, la empresa radial de don Ignacio Escobar Uribe. Trabajaba allí un comunicador nato, un gran hombre de radio que se llamaba Eucario Bermúdez Ramírez. Era un activo participante en todas las campañas cívicas que tuvieron lugar en la que era en ese entonces la quinta ciudad del país, no solo en población sino también en gran cantidad de campos de la actividad nacional. Líder en caficultura, responsable del manejo de grandes capitales obtenidos con la exportación del grano, impulsora a nivel nacional de un  gran desarrollo comercial de la ferretería, centro cultural de trascendencia, eslabón importante de las cadenas radiales nacionales.

Tuvo Eucario mucho que ver (cono también la buena suerte de los manizaleños en ese entonces), con la obtención de la primera corona de una colombiana en el reinado de Miss Universo: Inició, junto con otros importantes personajes cívicos de la ciudad, la campaña para el envío de Luz Marina Zuluaga al reinado nacional de belleza en Cartagena, y es historia conocida el desarrollo de los hechos. Fue elegida virreina, y a poco la titular de la corona nacional, Doris Gil Santamaría,  decidió declinar el honor para casarse. Le correspondió a Luz Marina reemplazarla en el concurso global, que tuvo lugar en la ciudad de Long Beach, en California, en donde fue merecidamente elegida. Como es sabido, el huso horario de California está como tres horas atrasado con respecto al nuestro. Eran como las dos de la mañana cuando llegó a Manizales la noticia del triunfo, que compartimos con alegría en las calles, en la fría madrugada manizaleña. Me imagino la felicidad de Eucario ante esa victoria de la que, en parte, fue artífice.

Algún día Eucario Bermúdez se desapareció de Manizales, anduvo por Bogotá y finalmente se marchó al estado de la Florida. Hace poco estuvo en Colombia, y pasó por nuestra ciudad.  El pasado domingo 7 de agosto a las siete y 25 de la mañana publicaron por Antena Dos, la emisora deportiva de RCN, en el programa “Radiografía”, un reportaje hecho a Eucario, en el que relató parte de sus experiencias. Había abandonado a Colombia frustrado, cuando a pesar de sus muchas ejecutorias no pudo entrar a la rosca de las programadoras de Inravisión; se abrió paso en Miami y sigue allí, trabajando en radio, llevando a cabo programas de apoyo a la comunidad latina y especialmente a la colombiana, y mostrando la buena imagen de Colombia, esa misma que en mala hora tantos han dejado por tierra. Con tan buen suceso, que hasta una calle de Miami lleva su nombre: La Eucario Bermúdez Way. Escuché el reportaje con nostalgia, pero con admiración. No es poca cosa obtener para el propio nombre el honor de que con él se bautice una vía, en una ciudad del exterior, por decisión de las autoridades del condado, y sobre todo en Miami donde hay tal cantidad de latinos que destacarse definitivamente no es fácil. Gracias a Eucario Bermúdez por estar haciendo quedar tan bien a los compatriotas.