16 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

En la cuerda floja.

16 de septiembre de 2015
Por Esteban Jaramillo
Por Esteban Jaramillo
16 de septiembre de 2015

esteban jaramillo

La imagen la eternizó La Patria. Henao de rodillas, esperando la llegada en tumulto de sus compañeros, para celebrar su gloria. Cierre de Copa Libertadores. Once años después, Henao, resuelto, atrevido, como un chico ambicioso con hambre de triunfo, vuelve a escribir la historia con su record activo. Han pasado 24 desde su llegada de Riosucio, tras una parada en el “Dinastía”, equipo de la B, que lo lanzó al profesionalismo. No sé quién fue el fotógrafo (¿Talvez Darío Cardona?) de admirable pulso, con sentido innato de la oportunidad. De no tener la imagen, su trabajo hubiera sido un fracaso aquella noche. Está en ella, en la foto, el resumen de un momento histórico, que hoy se reverdece cada vez que Henao, con sus prodigiosas manos, cierra la portería a la voracidad de sus adversarios. El domingo pasado no fue la excepción. “las papas ardían”, el rival acosaba, caminaba el Once especulativo por la cuerda floja, preservando la igualdad. Ahí estaba Henao, ahogando el grito de gol, deteniendo disparos imposibles, en el límite del esfuerzo, para el uno a uno con que se liquidó el partido, en apreciado botín.

El Once, acostumbrado como está a jugar sin la pelota, en propuesta poco ambiciosa, pasó con carácter la exigente prueba a la que fue sometido frente al inalterado y sorprendente líder.

Pese a los últimos resultados, obligado a darle vitalidad al proyecto y hacerlo sostenible para garantizar la presencia en las finales, las rotaciones e improvisaciones a Torrente no le dan el sabor del aprobado. El cuarto gol frente al Huila es una muestra de que técnicamente, asociado en ataque, el equipo puede liar faenas de mayor valor y calidad.

Evoluciona, en ocasiones, la nómina con Marlon en el juego medio, como apoyo a Quintero y sobre todo al Pato Pérez de regreso con renovado espíritu, pero involuciona con Murillo en la zona medular de marca, en la falta de cohesión que muestran algunas de las mezclas defensivas elegidas por el entrenador y la ausencia de un delantero tipo, con aguante y decisión frente a la red.

Sin el poder que da el balón, difícil resulta ganar. Equivale a la única alternativa de jugar a no dejar jugar.

Esta el Once Caldas en el centro de la escena, pero en materia de fútbol aún hay tareas por cumplir y su posición en la tabla se mantiene en permanente riesgo, por el acoso de sus contrincantes.