16 de enero de 2021
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Méjico va por un des-peñadero

15 de julio de 2015
15 de julio de 2015

Carece de iniciativa –no sabe crecerse ante las adversidades que lo sacuden con frecuencia—el presidente mejicano, Enrique Peña Nieto.

La cinematográfica fuga de Joaquín Guzmán Loera, el capo de todos los capos, lo cogió con los calzones abajo.

Se dedicaba en París a hacer una de las cosas que más le gustan: viajar por el mundo en compañía de su bonita esposa, la actriz Angélica Rivera, la presunta compradora de la faraónica “Casa Blanca” que ocupa el primer matrimonio de la nación del mariachi y el tequila, tras sombrías negociaciones con contratistas estatales.

Cuando le dieron a Peña semejante garrotazo noticioso, en la Ciudad Luz, convocó una rueda de prensa para declarar, simplemente, que la evasión de “El Chapo” era una afrenta para su país, pero no quiso considerar, siquiera, la suspensión de la visita a Francia, ni precipitar su regreso a la Capital Federal para ponerse al frente de semejante crisis.

Ordenó, en cambio, a su secretario de gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, que se devolviera a Ciudad de Méjico para que se apersonara, él, de semejante “chicharrón”.

En la tarde del martes, mientras sus subalternos trataban de dar con los cómplices del gran escape del jefe del Cartel de Sinaloa, vimos absolutamente despreocupado, al lado del presidente francés, Francois Holande, aplaudiendo a las fuerzas armadas galas que marchaban por los Campos Elíseos en los fastos aniversarios de la independencia de la república que tanto amó el insustituible General Charles De Gaulle.

Un poco de cartilla colombiana

Por carecer de la iniciativa que tocábamos al inicio de este Campanario, el pobre Peña Nieto no alcanza a cavilar que en el pasado vivió un drama parecido al suyo el ex presidente colombiano César Gaviria Trujillo, con la fuga del jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, de la cárcel de La Catedral, en las breñas de Envigado .

No le costaba un dólar o un euro pedirle consejo, asesoría o ayuda al pereirano ex secretario de la OEA sobre cuál es el manejo más procedente que se le debe dar a un episodio tan desestabilizador como la evasión de un mafioso tan poderoso como “El Chapo” Guzmán.

La cartilla colombiana le habría sido de gran utilidad, si su disimulada inteligencia le hubiese recomendado parar el paseo francés y volver a casa cuanto antes.

Otro consejero a la mano

Peña Nieto, quien tiene en las encuestas una opinión desfavorable del 50 por ciento, cuenta entre sus antecesores, en la presidencia mejicana, con Vicente Fox, quien podría darle una mano en la administración de la debacle desencadenada por el escape de Guzmán Loera.

Recordemos que en el 2001, siendo Fox presidente de su país, se fugó “El Chapo” de la cárcel de “máxima seguridad” del estado de Jalisco, al camuflarse en una pequeña furgoneta que trasportaba la ropa sucia de los presidiarios.

Por la primera evasión del temible narcotraficante le dieron duro a Fox los medios mejicanos, la misma dosis que ahora le repiten a Peña, quien va e tumbo en tumbo hasta el DESPEÑADERO total.

Tolón Tilín

Ha llegado la hora de erradicar del lenguaje penitenciario las llamadas “cárceles de máxima seguridad”, tras las fugas de película de “El Chapo”, en Méjico, y de los dos penados gringos que escaparon de un presidio neoyorquino y alcanzaron a llegar   la frontera con Canadá. Uno murió, el otro fue recapturado.