19 de abril de 2021
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En la mesa “se hacen los pesados” y dilatan la firma de acuerdos: Alias Timochenko

14 de julio de 2015
14 de julio de 2015

BOGOTA, 14 de Julio de 2015 (RAM) El máximo cabecilla de las Farc Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, respondió en las últimas horas a la demanda repetida del gobierno de que aceleren las negociaciones de paz y afirma no entender por qué siempre hace la exigencia en público, “mientras que en las reuniones de la Mesa se hacen los pesados, se retiran con frecuencia, no acuden, buscan pretextos para esquivar lo sustancial, retardan la redacción de los acuerdos”.

Además, alias “Timochenko” se queja porque a los integrantes del grupo guerrillero se les hace aparecer como “los malos” y porque “la propaganda airada del régimen neoliberal” los presenta “como enemigos del pueblo de Colombia”.

Al efecto señala que “si el gobierno nacional lleva a la Mesa una propuesta sobre justicia transicional, nosotros estamos en el derecho de proponer la nuestra. De lo que se trata es de acordar, de parar y acabar con la confrontación”.

Añade que no son “la fuerza derrotada y deleznable que pretenden todo el tiempo presentar en los grandes medios”.

“Nuestra conciencia nos indica persistir en busca de acuerdos, sin doblar la cerviz. No compartimos la idea del Armagedón”, puntualiza alias “Timochenko” en un escrito publicado en la web del grupo guerrillero, en el que además afirma que “la guerra es una amenaza para el pueblo de Colombia, no solo para las Farc”.

Alias “Timochenko” hace alusión a los informes entregados por el presidente Juan Manuel Santos según los cuales en los cinco años de su gobierno han sido eliminados 64 cabecillas de las Farc y unos 20 del Eln, los que –dice– califica como golpes contundentes o victorias de las fuerzas armadas oficiales, sin las cuales nosotros no estaríamos sentados en la Mesa de Conversaciones de La Habana.

“No parece en realidad el lenguaje más adecuado para alguien que afirma estarse jugando su prestigio político en la búsqueda de la paz dialogada”, añade. “A estas alturas del proceso, cuando desde diversos sectores se habla de crisis del mismo, conviene pensar en si no ha sido siempre esa actitud soberbia y violenta de los voceros estatales el obstáculo principal para la reconciliación, al tiempo que la verdadera causa de esta y todas las crisis de la paz en Colombia”.

Igualmente puntualiza: “Aseverar que Colombia cuenta con las fuerzas armadas más poderosas, mejor entrenadas, mejor equipadas de toda su historia, gracias a las cuales se logró por primera vez meterse a las madrigueras del enemigo para alcanzar los resultados obtenidos, y rematar luego definiendo el momento actual como la disyuntiva entre llegar a la paz, que es la victoria de nuestras Fuerzas Armadas, o continuar la guerra, poco habla de voluntad real de concertación”.

Luego, sin mencionar la catástrofe que las Farc han causado con los atentados terroristas con el derramamiento de petróleo, alias Timochenko escribe que “los páramos y selvas del país, el río grande de la patria, sus playas y costas se hallan en peligro inminente, sin que nadie en el alto gobierno o la gran prensa gima siquiera un tanto por ello”.

Y agrega: “Los habitantes pobres del Putumayo o Nariño, olvidados, despojados, perseguidos por un Estado que sólo obra en beneficio del capital transnacional, de pronto aparecen como las víctimas de una guerrilla insensata, cuando la realidad es que ese Estado jamás les ha suministrado el agua potable ni los más elementales servicios básicos”.

Por otro lado, alias Timochenko dice que “el tiempo se agota o la paciencia tiene un límite, nada dicen acerca de medio siglo de sangre y dolor del pueblo colombiano” y añade que “lo que debe impacientarnos a todos son esos dramas horrorosos que nunca tocan a las elites del país, muchas de las cuales claman porque siga la guerra de la que tanto beneficio han obtenido”.

No obstante subraya que “pese a todo, volvemos a manifestar nuestra disposición a un cese el fuego unilateral de un mes a partir del 20 de julio, con la esperanza de que el gobierno nacional por fin corresponda con un gesto humanitario equivalente”.

Advierte que la tregua no puede ser indefinida “por obra de la experiencia vivida, cuando se nos correspondió con operaciones terrestres a granel”.

“Ya nos dicen que resulta insuficiente, que debemos acelerar también en la firma de los restantes acuerdos”, complementa y enseguida se refiere a declaraciones de Humberto de la Calle Lombana, jefe de la delegación del gobierno, de que “en cualquier momento los voceros del gobierno no van a presentarse a la Mesa, el proceso debe terminar cuanto antes”.

Al respecto asegura: “Como si estuviéramos obligados a firmar lo que nos presenten en la Mesa, sin derecho alguno a objetar con nuestras posiciones. Como si llegados a los puntos de víctimas, justicia y terminación del conflicto la única alternativa viable fuera someternos al discurso del poder”.

Además advierte que “siempre hablan de cinco puntos de la Agenda, como si el sexto no existiera, como si llegado el caso se tratara de endosar lo planteado por el régimen. Otra señal preocupante”.

“En cuanto a la aceleración– subraya– tampoco acabamos de entender por qué siempre nos la exigen, en público, mientras que en las reuniones de la Mesa se hacen los pesados, se retiran con frecuencia, no acuden, buscan pretextos para esquivar lo sustancial, retardan la redacción de los acuerdos”.

Y concluye diciendo: “Igual que en procesos anteriores los malos debemos parecer las Farc. Si el gobierno nacional lleva a la Mesa una propuesta sobre justicia transicional, nosotros estamos en el derecho de proponer la nuestra. De lo que se trata es de acordar, de parar y acabar con la confrontación. La guerra es una amenaza para el pueblo de Colombia, no solo para las Farc. Nuestra conciencia nos indica persistir en busca de acuerdos, sin doblar la cerviz. No compartimos la idea del Armagedón”.