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«El periodismo colombiano va hacia el olvido»: Lilia Plazas Moreno

2 de julio de 2015
2 de julio de 2015

ENTREVISTAS DE PANTALLA & DIAL

Lilia Plazas transmisión de elecciones para Radio Nacional
Lilia Plazas en la Radio Nacional durante una transmisión de un proceso electoral.

Por Édgard Hozzman
Londonderry  VII-02 – 015

Para Lilia Plazas Moreno, una experimentada periodista, la raíz de los males que flagelan al país está en la indiferencia de los colombianos. “Para todos siempre hay una disculpa y no les importa los daños que se ocasionen”.

Esta sentencia tiene una gran validez viniendo de quien viene, Lilia Plazas es una periodista  fogueada en muchos frentes de la información, 17 años como reportera política de la Cadena Caracol, Directora del espacio periodístico, El Alcalde los escucha, Directora de Radio Reloj, Periodista del Noticiero de televisión “7 días en el Mundo”, Presentadora de Televisión, entre otros importantes cargos que ha ejercido en sus treinta y cinco años de actividad periodística.

Dejó la medicina cuando descubrió en el dial a Yamid Amat. Ese día se dio cuenta que su verdadera vocación era la de periodista, talento que fue tenido en cuenta  por Hernando Santos y Jairo Tobón de la Roche, quienes le dieron la oportunidad de proyectarse primero en El Tiempo más tarde en Caracol Radio.

–¿Qué siente al cumplir 35 años de vida profesional periodística?

— Como si me faltaran 35 más. Tengo muchos proyectos periodísticos que desarrollar.

–¿Cómo descubrió su vocación periodística?

— La descubrí cuando inicié mi primer trabajo, que fue en el periódico El Tiempo en 1980. Aunque estudiaba periodismo en la Universidad de La Sabana, antiguo INSE, no había sentido la pasión que se despierta en el periodista haciendo reportaría. Yo entré a estudiar la carrera de Comunicación Social-Periodismo, mientras me presentaba nuevamente a la Universidad Nacional a Medicina. Pero luego de la experiencia laboral decidí, no solo,  continuar con mi trabajo, sino me propuse desarrollar más la reportaría.

–¿A quién escuchaba antes de llegar a la radio?

–A la misma Caracol. Recuerdo que uno o dos años antes de que me contrataran en la  Cadena, escuché toda la campaña que hizo Yamid Amat por Caracol, para tratar de salvar la vida de “Nicolasito”, un niño de pocos años que había caído en un pozo en Pereira. La transmisión era para llevar lo que se pudiera con el fin de escavar rápidamente y sacar al niño con vida. Se hizo de todo, desafortunadamente, “Nicolasito”, no aguantó. Ahí fue cuando me dije, quiero hacer eso, servir a los demás en radio, pero jamás me imaginé que iba estar en muy poco tiempo trabajando con semejante equipo de periodistas en la Primera Cadena Radial Colombiana-Caracol.

–¿Cómo se informa a quien lee, a quien escucha?

–Trato de estar muy pero muy informada. Para mí es un vicio escuchar radio y en especial, programas informativos. Eso lo adquirí como principio en la U. Recuerdo mucho a nuestro Decano y profesor de Redacción, Alfredo Ortega, que decía que los periodistas debían saber de todo por eso era tan importante que estuvieran informados con la lectura, escuchando radio y viendo noticias. Hoy es facilísimo tienes a tu alcance, en el celular un mundo de noticias y en cualquier momento las vas leyendo. Yo empiezo a escuchar radio a las 4 de la mañana, me voy arreglando y cuando salgo para Olímpica voy chequeando los noticieros de la madrugada, hago lo que normalmente hacemos los periodistas, cambiar de emisoras para verificar que se está diciendo. Cuando  llego a la emisora -5 a.m., reviso los periódicos impresos y por supuesto por internet, miro a los medios que me faltan.

–¿Cuál es la raíz de los males que flagelan a Colombia?

— La indiferencia de su pueblo. No he hecho un análisis sociopolítico, pero si estoy convencida de que tal vez el dolor sufrido por generaciones, desde que mataron a nuestros indígenas, hasta nuestros días, nos ha llevado a ser un pueblo indiferente en todo. Estamos acostumbrados a echar la culpa a lo que nos rodea, los políticos, los gobiernos, a la guerra, al mal tiempo…pero nunca nos fijamos que es mejor estar unidos por causas nobles que divididos por nuestros propios intereses. Se ha dado cuenta, que desde que existe la República, Colombia no se ha elegido masivamente a sus gobernantes. Nunca nuestro país ha buscado superar unidamente sus problemas.

Lilia Plazas en olimpica con los humoristas Diego y Oscar.
En Olímpica con los humoristas Diego y Oscar.

–¿Espiritual o religiosa?

— Espiritual. Aplico, pienso en bien, casi permanentemente, para que se me den las cosas.

–¿Con esta experiencia ve que en realidad se están acabando los periodistas y solo están quedando comunicadores?

— Si. Estamos en crisis. Pero lo que más preocupa es que las redes sociales funcionan irresponsablemente por opiniones a priori y además actuando como jueces. Algunas redes han comenzado a tomar cartas en el asunto, pero para la conciencia comunitaria, pueden ser muy peligrosos algunos comentarios o informaciones falsas. En eso tenemos que ser muy juiciosos los periodistas. Ir a las fuentes y verificar la información.

–¿Qué recuerda de sus tiempos de universidad? ¿Cómo llegó a Caracol?

–De la Universidad hay anécdotas maravillosas. Pero de pronto, como yo fui la primera del curso en trabajar, recuerdo que me tocaba muy duro por los horarios. Estudiaba de 7 a 1. Salía a trabajar a El Tiempo, 7 horas y luego llegaba a la casa a manejar todo lo de mi hogar, pues ya me había casado y tenía una niña pequeña.

A Caracol llegué porque  Jairo Tobón de la Roche, se le ocurrió hacer un Archivo Histórico de audio con el material que tenía guardado Caracol y que aún no se había clasificado. Para esa tarea querían a una persona que estuviera preparándose en la universidad, pero que no hubiera terminado.

–¿Cómo era Caracol Radio en esos años, a quienes recuerda?

–Era el medio de comunicación más importante que existía. Yamid había llegado a finales de los setenta y había innovado en la forma de hacer periodismo radial. Era maravilloso hacer los contactos radiales con el mundo, encontrar a personajes, que estaban en el imaginario y que los traíamos  a la audiencia en forma tan normal y tan profesional. En esa primera etapa de mi paso por Caracol, recuerdo por supuesto a mi jefe, faro, luz y guía, como le decíamos por el apodo de Juan Harvey Caicedo a Yamid, Juan Darío Lara, Carlos Ruiz, German Díaz Sossa, Javier Ayala, Alfonso Castellanos, Roberto Moyano, Alirio Bernal, Ovidio Peter Charria, Álvaro Pardo, José María Bolaño, quienes me ayudaron y me consideraban como la “sardina periodista”, que ayudaban a salir como reportera. Fue una época de luz.

–¿Qué noticia le ha impactado en estos 35 años de actividad periodística?

–Indiscutiblemente la de Armero. Recuerdo mucho a Yamid diciéndonos a todos que teníamos que estar pendientes–su olfato periodístico nunca fallaba–porque algo malo estaba pasando en Armero. Así fue, en la mañana siguiente y como de costumbre prendí el radio y escuche la dramática entrevista en donde un piloto informaba sobre la desaparición de Armero. Recuerdo que salí tan rápido de la casa que dejé un radio pequeño que cargaba para ayudarnos en transmisiones. Fui directo  a Caracol de la 19 y por supuesto al master a reportarme a Juan Darío Lara para verificar en que ayudaba. Lloré como una semana por los casos que se registraban.

–Cuando trabajó en el Noticiero del Congreso, ¿se sintió censurada?

–Nunca. Trabajé casi tres años en el Informativo de la Cámara de Representantes y teníamos toda la libertad de proponer temas sobre proyectos de ley que comenzaban a cursar o que estaban en trámites para su aprobación. Fue muy interesante porque buscábamos los nuevos los que más afectaban a las comunidades, los que hicieran reconocimiento a personas que nunca habían tenido atención del legislador  y en los debates de control político, cubría los que estaban “al rojo vivo” en discusión con el Gobierno.

–¿Qué personajes le han parecido interesantes para entrevistar?

–A los que menos se conocen. A aquellos que tienen muchas cosas por decir y que en determinado instante resultan siendo noticia por sus apreciaciones.

–¿A quién no volvería a entrevistar?

— A un político, que mejor no digo su nombre, pues murió hace unos años.

–¿Cómo se siente como periodista trabajando en Olímpica?

–Feliz. Es un grupo humano maravilloso. Se ríe bastante desde temprano y se alimenta el alma con optimismo. Además hablo solo de Bogotá, ciudad a la que amo y la que creo que necesita mucho apoyo. En Bogotá está el país. No porque este la administración nacional, sino que cada día hay más colombianos de otra regiones. Me encanta dar mensajes de solidaridad, informarles y destacar las cosas positivas de la capital.

–¿Quién ha sido un buen alcalde de Bogotá?

— Hay dos en los últimos años. Esto se lo digo con la apreciación de periodista. Está Antanas Mockus, por su campaña cívica permanente que creó en los ciudadanos un amor por la ciudad y respeto por sus habitantes y el otro, el desarrollador, visionario, administrador y además con claridad de bienestar para todos, como fue Enrique Peñalosa.

–¿Entiende la Bogotá Humana?

— Entiendo que trató de ser un buen proyecto social pero no se ejecutó bien. Veía los informes de Veeduría, en donde se establece que las obras no concuerdan con el programa de desarrollo y que solo el 50 por ciento se cumplirían en algunos casos. Eso afectó a la capital.

–¿En qué medio se ha sentido mejor, en la radio o en la televisión?

–En la radio. La adoro. Es mágica, por las voces, las narraciones, los ensueños y además sigue siendo el más popular en Colombia y por eso se llega a más gente.

–¿Los colombianos somos conscientes de nuestra realidad?

–No, porque no lo queremos saber ni enfrentar. Cada uno actúa egoístamente y vamos para un lado o para otro dependiendo de nuestros intereses. A veces ni queremos enterarnos de los que nos pasa y opinamos lo que dicen otros. El día que seamos conscientes, ese día actuaremos para bien de todos.

–¿Se llegará a la paz en Colombia?

— Por lo menos esa es mi aspiración. Yo creo que sí, que nos vamos a cansar de tanta muerte, tanta injusticia, tanta indolencia, tanta corrupción. Pienso que este país se merece estar bien, mejor y ser grande. Tenemos gran cantidad de personas con calidades en muchos aspectos, tenemos es que despertaras y moverlas hacía un solo fin, el que lleve a que esta Colombia salga de sus problemaskarmáticos.

–¿Santos busca el Nobel o la paz?

–Creo que busca la Paz. En estos 35 años como periodista puedo decir,   que es el dialogo más serio que se ha podido realizar, con un ingrediente muy particular, pero muy importante, es que la Paz no se hace solo en La Habana, se hace desde la casa, la familia, la escuela, en la sociedad. Porque podemos firmar 100 veces los pliegos de acuerdo pero si no tomamos conciencia de que tenemos que participar al aceptarnos y definir que no queremos más muertes, no lo vamos a lograr.

–¿Colombia tiene mala memoria y por eso repite su épica y trágica historia?

— Si totalmente de acuerdo. Pero es porque no nos interesa, porque seguimos siendo egoístas. Solo queremos el bien para nuestro entorno, pero poco nos preocupa el entorno de los demás compatriotas. Mire como nos une el futbol con la selección y como nos desune cuando hablamos de equipos regionales. No hemos aprendido a amarnos, a respetarnos, a luchar por un solo fin.

–¿En Colombia la historia la han escrito éticamente?

–No.

–¿Quién ha sido su jefe de mayor recordación?

–Indiscutiblemente Yamid Amat. Pero recuerdo con mucho cariño a Carlos Ruiz, Juan Darío Lara, Gabriel Ortiz, Héctor Mora, Francisco Díaz y recientemente a Dalia Marleny Bernal.

–Durante muchos años organizó el archivo de audio de Caracol, ¿qué pasó con ese trabajo?

— Yo lo dejé en casetes, organizado hasta 1989 por nombres, fechas y acontecimientos. Se dejó en un programa de sistemas que creó Carlos Arturo Gallego para tal fin. Sé que se utilizaron varias grabaciones para  recordar momentos históricos de notas periodísticas, pero estaban implementándose algunas nuevas estrategias para grabar como el CD y las memorias digitales. Siempre lo quise mucho y fui su directora por 8 años.

–¿Cuál es su equipo ideal de radial para  trabajar?

— Fuera de las condiciones como voz, talento y conocimientos, deben tener mucha calidad humana para sentir a la gente, orientarla bien y darle lo que quieren, sana compañía.

–¿Le gustan los chistes que cuentan en Olímpica?

— Si. Afortunadamente la conducción de Dalia Bernal ha permitido que no se irrespeten a las personas, que no se hagan mofas y se discriminen a los seres humanos. Esto hace posible que con el mayor respeto se ría como medicina para el espíritu.

–¿Hacia dónde va el periodismo colombiano?

–Hacia el olvido. Si no hacemos un análisis de nuestra labor fundamental que es la información, nos atropellaran los adelantos tecnológicos. Haga el análisis de cuantos medios de comunicación hay en Colombia, cuales son los más leídos, escuchados o mirados  y no alcanza a sumar 15 millones. ¿Y entonces qué hacemos? Debemos reinventarnos en la información.

–¿Sea la Dj de su existencia los cinco temas de su vida?

–Uno por cada 10 años de mi vida. El primero “Carmen de Bolívar” de Lucho Bermúdez.    Me recuerda los años maravillosos de mi bella infancia en Cartagena, ocho dichosos años, época en la cual estaba “pegao” este tema.

“Mi way” de Paul Anka. Me recuerda Bogotá, esta es una canción que le gusta a mis padres y me los recuerda siempre.

“Gracias a la vida”, de Violeta Parra. Me recuerda el paso por la universidad.

“Chiquitita” de Abba, el momento más feliz de mi vida. El nacimiento de mi hija Liliam Paola.

“Qué bonita es esta vida” de Jorge Celedón, me la canta mi hijo David y me fascina.