11 de abril de 2021
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De los Conciertos para Delinquir en la Política.

3 de julio de 2015
Por Marco Uribe
Por Marco Uribe
3 de julio de 2015

marco uribe

 “Cuánto más corrupto es el Estado, más leyes tiene” (tácito)

No a todos los conciertos para delinquir le llega la mano dura de la ciega justicia, y mucho menos la nuestra que es endeble en razón de los bajos principios éticos y morales de algunos operadores judiciales, a quienes se les facilita prevaricar para encubrir el delito y/o dejarlo en la impunidad de manera notaria y descarada, coadyuvado esto por el variopinto en su modalidad y la genialidad en su ejecución, condiciones favorables para dichos operadores como para los delincuentes. Como simple ejemplo basta leer la columna de Daniel Coronell en la revista Semana – Ayúdame que yo te ayudaré – Ver- http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-ayudame-que-yo-te-ayudare/432768-3.

Y traigo a colación este artículo como ejemplo por su sugestivo y bíblico titulo como por su contenido, que encuadra a las mil maravillas con este escrito, siendo su referente la reciprocidad de ciertos “favores”, ya que no todos giran alrededor de dinero contante y sonante, también en especies o en ayuda determinante para escalar posiciones o dignidades (?), como ocurrió con el contubernio macabro entre los paramilitares y una casta degenerada, pusilánime y corrupta de algunos de la política colombiana, recuérdese que la “ciega” no les llegó a todos los parapolíticos: “no están todos los que son, ni son todos los que están”. Este maridaje hizo metástasis en la administración pública a través de la burocracia, la contratación y, ahora, con la concesión de avales.

Está en boga la idea de devolver “favores” a ciertos personajes que se encuentran sub- júdice por diferentes delitos, y con los cuales se tuvieron en otrora negocios turbios, y la reciprocidad se da a través de avales para candidaturas a cargos de elección popular, y estos crisoles y avaladores políticos con un cinismo extremo y con argumentos ridículos, y en procura de cuidar su cauda electoral y de reanudar su “concierto” que, por demás, fue bastante lucrativo, aducen con desfachatez que si bien es cierto que su “candidato” tiene un abultado proceso penal, también lo es que aún no ha sido condenado. Situación abominable y, por demás, irresponsable que se está presentando en varias regiones.

Este país está saturado de normas jurídicas que prevén todos los comportamientos, casi hasta las flatulencias, pero su aplicación es nugatoria y solo opera en los de ruana y en aquellos que por su condición son abarcados por los efectos de la polarización o la politización o la justicia selectiva, situaciones que se pueden corroborar sin mucho esfuerzo, sobre todo cuando los candidatos a sujetos procesales pertenecen a la nefasta clase política colombiana, pero con diversa ideología o militancia, teniendo muy pocas excepciones que no permite meterlos en ese nauseabundo redil.

Es inadmisible y reprochable que un partido o movimiento político, sin ningún recato, de manera irresponsable avale un candidato a ocupar un cargo de elección popular, a sabiendas de que está incurso en un delito, y no en cualquier clase de delito, sino en uno contra la administración pública, como lo es la celebración indebida de contratos sin el lleno de los requisitos legales en forma continuada, con resolución de acusación en firme y en etapa de audiencia de juzgamiento, y la cual ha sido suspendida o aplazada inexplicablemente en 4 oportunidades lo que no deja de levantar suspicacias, dando lugar a esta reflexión: ¿Para qué carajos sirve la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura? ¿Qué interés le asiste en este proceso al juez penal del circuito de La Dorada?

Esta situación concreta está ocurriendo en el municipio de Victoria Caldas, con el individuo Juan Alberto Pérez Cobos candidato a ocupar la Alcaldía por segunda vez, y el cual fue avalado por el “dañino” partido de La U., en cabeza de Hernán Penagos Giraldo, el epónimo de Samaná y, hoy, digno representante y orgullo de la “alta sociedad manizaleña”. Con la concesión del mencionado aval saltan a la luz muchas dudas y preguntas sin respuesta: ¿En caso de salir elegido el gran candidato, si dentro de 6 mese o un año es condenado, quién paga los platos rotos? ¿Quién responde por los desembolsos de reposición? ¿Será que queda en la impunidad la violación flagrante de la Ley 1775 de 2011, por el ser el partido de Santos? ¿Quedará fresco, orondo y sin ninguna sanción el partido y el que firmó el aval? ¿Para qué infiernos sirven esos burócratas mal llamados “magistrados” del Consejo Nacional Electoral?

Es ininteligible las posiciones que asumen algunos lunáticos dirigentes del partido de La U., obran con una empalagosa prepotencia; su megalomanía es insoportable hasta entre ellos mismos; en algunos, sus propuestas son insulsas e inocuas; sus apetitos de poder son desmesurados procurando a toda costa mostrar unas mayorías espurias compradas en las urnas con dineros de los cupos indicativos y otros de oscura procedencia, por eso mantienen en su seno a muchos militantes delincuentes paramilitares y, como si esto no les bastara, reclutan a otros de diferente especialidad delictiva, como lo están demostrando con su feria y rifa de avales. ¿Quién será el Veedor de este partido y para qué demonios sirve? ¿No les dará pena a la dirigencia de ese partido con la gente decente de este país?

La concesión de avales por parte de los partidos o movimientos políticos a los candidatos a ocupar cargos de elección popular, degeneró en un foco más de corrupción, como si tuviéramos pocos en este país, por cuanto aquellos se conceden por diferentes modalidades: compra – venta, reciprocidad de favores, compromiso de entregar los dineros que se reciban por reposición de gastos, según los votos, compromiso, en caso de salir elegido, de reanudar o constituir nuevo contubernio para expoliar el erario, a través de la contratación, y otros por ser de la “rosca”. Todo sin importar un pito el pasado o presente del candidato, y si éste no tiene valores éticos o morales, mejor, es un excelente candidato para los fines deseados.

Este es un nuevo “concierto para delinquir” en la modalidad de los avales, lo que garantiza la perennidad del ejercicio político en cabeza de unas “personillas” de mala condición y, por sobre todo, de bajos instintos. Estos insectos se deben “fumigar” con masiva votación en su contra en las próximas elecciones parlamentarias de 2018, sin ninguna consideración.

Manizales, julio 3 de 2015.