14 de abril de 2021
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Venezuela ya le tiene la medida a Colombia

15 de junio de 2015
15 de junio de 2015

Rondón, una piedra en el zapato

rufino

Por el momento hay que desmontar el tren de las ilusiones y aterrizar sobre la realidad de un futuro incierto en esta Copa América. Lo cual no quiere decir que que se deba tirar la toalla o caer en alarmismos. Venezuela hizo un trabajo meticuloso, de juego subterráneo cuando fue necesario, dejó sin espacios a Colombia, y se anotó una victoria significativa e histórica, porque nunca había superado a su vecino en estas lides continentales. De paso dio una zancada hacia un cupo en octavos. Abonó la primera cuota.

Colombia salió con todos sus lujos y se rompió la cristalería, porque nunca funcionaron los circuitos ni aparecieron las individualidades. Un plantel millonario, que saca pecho en Europa y viene de quedar quinto en el Mundial de Brasil 2015, se vio neutralizado por la estrategia rigurosa y eficaz de un contendor que siempre llega envalentonado a este tipo de compromisos.

Las mejores cartas de José Pekerman se fueron a pique, bien por la estricta marca y la falta que fuera necesaria, o porque el equipo no encontró la fórma para sentarse en la mesa de las exigencias.

James Rodríguez, Falcao García, Carlos Bacca, Juan Guillermo Cuadrado, Pablo Armero y Camilo Zúñiga, parecían extraños en la cancha de Rancagua. Ni el pase medido, ni el desborde por los flancos ni el remate de media distancia. Cuando lograron reaccionar, se estrellaron con la muralla de Alaín Baroja, un arquero lleno de recursos, frío y canchero.

El gol de Salomón Rondón—otra vez Rondón–, a los 60 minutos de juego, cayó como pedrada en ojo ya complicado. Un centro de Juan Arango—otra vez Arango- fue complementado con cabezaso de Alejandro Guerra antes del remate del goleador. El oportuno y certero golpe de cabeza dejó el balón en la esquina izquierda de David Ospina, para perplejidad de los colombianos que colmaban las tribunas, y el regocijo de los pocos seguidores de la vino tinto que agitaban banderas y entonaban cánticos de aliento para su divisa.

La épica colombiana tiene un nicho al apellido Rondón. «Salve usted la patria…» fue el grito célebre en la batalla del Pantano de Vargas. Ahora, entra a la esfera del fútbol como una piedra en el zapato.

Venezuela había jugado cinco partidos de Copa frente a Colombia sin poderle ganar. Esa satisfacción solo se la daba en juegos de la eliminatoria mundialista.

Para el técnico Noel Vicente  fue fundamental el control sobre los principales valores de Colombia, de tal manera que no tuvieran manera de asociarse y llegar al gol. Ni con la entrada de Jackson Martínez y Teófilo Gutiérrez fue posible revertir la situación.

Noel San Vicente, el estratega patriota, celebró la victoria como un hecho excepcional, pero advirtió que todavía no pueden sentirse clasificados, porque ahí están Brasil y Perú para crear problemas. No quiere ensillar antes de traer la enjalma.

José Pekerman pidió que se tenga calma y no le caigan a los jugadores. Dijo que se esforzaron por obtener un buen resultado y nada salió bien, al tiempo de señalar que ahora les corresponde jugarse la vida ante brasileños y peruanos.
Se había especulado sobre la compañía de Falcao en el ataque, asi como con las reales condiciones del Tigre samario. Algunos esperaban a Jackson y otros a Teófilo, pero se decidió por Bacca. Sin alimento creador, la dupla quedó en el vacío y bajo el celo implacable de la defensa venezolana.

Una observación del día después permite anotar que los marcadores de punta están fuera de forma y pudo haber sido un error de cálculo utilizar dos hombres de marca en el medio campo, uno de los cuales, Edwin Valencia, tampoco muestra hoy las mejores condiciones físicas y técnicas. Se necesitaba más creación que destrucción.

Entre otras cosas, ya no es noticia excepcional que la vino tino predomine sobre la tricolor. Basta recordar que en los últimos tres encuentros de competencia oficial se ha llevado siete de los nueve puntos en juego.

Ahora hay que echar a pique el cuento del favoritismo. El cuadro tricolor se debe jugar el pellejo en los dos partidos que restan de la primera fase. Una nueva derrota podría dejarlo en estado agónico, al borde del abismo, algo impensado hasta el mazazo de este domingo 15 de junio.

¿Qué pasó? Sencillo, se mojó la pólvora y el talento se fue de vacaciones. Esperemos que las aguas vuelvan a su cauce y Colombia retome el camino. Imposible que se le haya olvidado todo lo que sabe. Es la misma base del mundial 2014 y allá fue quinta. Mientras tanto vendrán rayos y centellas por el dolor de la derrota.

El coletazo de Brasil

Aun en su nivel más bajo, menospreciar a Brasil no es buena idea. Perú, que se fue en ventaja cuando apenas iban dos minutos de juego, ya estaba listo para celebrar un valioso empate cuando  vino el coletazo aguafiestas.

La diferencia por la anotación que convirtió Cueva desapareció con un gol del estilo Neymar, quien puso el balón en la parte más alta del travesaño al cobrar un tiro libre. Más tarde, en el límite de los minutos agregados, el mismo Neymar se las ingenió para enviar al centro y dejar mano a mano a Douglas Costa, quien apenas necesitó tocar el balón. No había tiempo para la respuesta.

La victoria brasileña estaba dentro del presupuesto y por lo tanto no debe sorprender a nadie. Solo que Perú hacía cuentas de un empate provechoso.