17 de abril de 2021
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Solución para todo

25 de junio de 2015
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
25 de junio de 2015
Hernando Arango Monedero

hernando arangoLos colombianos siempre tenemos una gran solución para todo, solución obvia y al alcance de la mano, sea cual fuere el problema.
Así es: Iniciaré por decir que, a raíz del cruel y despiadado asesinato de una mujer en el Parque Nacional en Bogotá y, posteriormente el secuestro y vejación de una periodista, resolvimos crear un nuevo tipo penal, conducta esta denominada  “Feminicidio”. Este nombre se ha dado a la conducta penal consistente en dar muerte a una mujer. Y fue necesario cambiarle nombre de homicidio a feminicidio, porque no es lo mismo matar a un hombre que a una mujer. Vaya, Vaya!. Ahora debemos legislar para “unos” y “otras”, con el fin de darle gusto a “esos unos” y a “esas otras”, de tal manera que no haya discriminación. Hasta en eso nos parecemos cada vez más a Venezuela y su constitución, en la cual la diferencia de género se confundió con la diferencia de sexo y por eso hay una “a” para todo lo que termina en “o”.

Bueno, eso de la “a” o de la “o” es cuento aparte. Lo importante de esta ley, es que, con cambiar el nombre al tipo penal, parece que hemos solucionado el problema de la violencia contra la mujer, asunto que, con seguridad, ha sido superado con esta “gran solución”, así continúen matando mujeres indefensas a diestra y siniestra. Esta nueva ley nos indica que matar a un hombre es menos grave que matar a una mujer si nos atenemos a las penas y no a los agravantes o atenuantes de la conducta penada. Con cambiar el Código Penal, ahora, mayores penas, dan por resultado soluciones salomónicas de legisladores torpes y demagógicos.
Como quiera que las soluciones por la vía del aumento de penas permiten acabar con ciertos males, ahora nos entregan otra de esas determinaciones que acabarán con uno de los más grandes males de la economía nacional: El Contrabando. Sí, desde hoy el contrabando tendrá penas mayores y con eso los contrabandistas se tendrán finos, ya que, con esas penas, nadie se atreverá a traer cosas al país por vías ilegales. Esta es la solución. Nadie traerá gasolina a las zonas fronterizas por las trochas usadas hasta hoy. Con la ley quedaron tapadas estas conexiones malsanas.
Tampoco tendremos mercancías de contrabando en los llamados Sanandresitos y en las calles, y los comerciantes de estos centros, de ahora en adelante sólo venderán mercancías legalmente entradas al país. Solucionado el problema de esta manera, hubo manifestaciones de los propietarios de esos centros de comercio, porque la ley viola su derecho al trabajo, derecho fundamentado en una violación de la ley y en contra de quienes, por falta de “viveza” y de “malicia indígena” realizan su comercio apegados a la legalidad. Ah!. Y faltó socializar la ley para que se introdujeran cambios que permitan vender “contrabandito” sin temor a que la mercancía sea decomisada.
Bueno, ya quedó solucionado el problema del contrabando que le significa al país un hueco tasado en 6 mil millones de dólares cada año; ¡15 billones! Pregunta un ciudadano común y corriente: ¿Acaso no es lavado de activos toda actividad ilegal que lleve enriquecimiento, venga de donde venga el dinero, sea contrabando, corrupción, atraco o como quiera se llame aquello que indebidamente ingresa al patrimonio de alguien? 
Y, a todas estas, la DIAN está capacitada para detectar y controlar el contrabando? Si lo está: ¿por qué no tenemos a más de uno en la cárcel? Acaso el contrabando se divide entre pequeño y gran contrabando? Acaso hay también pequeños peculados y grandes peculados? Acaso hay lavados de dinero pequeños y otros grandes? Acaso unos no tienen penas y otros si? Vaya una ley que establece que se puede ser honesto o deshonesto en la medida del tamaño de la violación a la ley.
Con leyes así, es comprensible el que en Colombia tengamos tantas personas “más o menos honestas”. Mal vamos con soluciones de esta naturaleza para todo y legisladores de pensamiento profundo y sesudo como éstos, con un mar de inteligencia de un centímetro de profundidad.
Manizales, junio 26 de 2015.