17 de abril de 2021
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Galán: un apellido goloso

11 de junio de 2015
Por César Montoya Ocampo
Por César Montoya Ocampo
11 de junio de 2015

cesar montoya

César Montoya Ocampo

No todos los hijos de padres importantes han tenido desempeños destacados en la vida pública. No el linaje de Antonio Álvarez Restrepo, no el de Gilberto Alzate Avendaño, no el de Hernán Jaramillo Ocampo o Alberto Lleras y nula la descendencia de Jorge Eliecer Gaitán. Son la excepción Laureano Gómez con Álvaro, López con su vástago López Michelsen, Misael Pastrana con Andrés, César Gaviria con Simón y Fernando hijo del picodeoro Londoño y Londoño.

La estirpe de Luis Carlos Galán ha sido desbordadamente afortunada. Con ojos de lince para los rebusques. Entre Juan Manuel y Carlos Fernando Galán Pachón le devengan al Estado alrededor de cincuenta millones de pesos cada mes como senadores de la república. Ahora el jóven Claudio Mario que aún sabe de cunas y pañales, ha sido designado embajador en Francia con emolumentos superiores a los 50 millones en los que se encuentra incluido su salario y sus gastos como dignatario oficial del Estado Colombiano. En síntesis, los tres hijos de Galán perciben del presupuesto nacional más de cien millones de pesos mensuales.

Podríamos cerrar estas referencias asombrosas, mas existen otras entretelas notorias. Maruja Pachón Villamizar, la señora madre de los hijos prodigios, dirige en Bogotá LA ESCUELA GALÁN PARA EL DESARROLLO DE LA DEMOCRACIA. De un promedio de contratación de 130 millones, pasó en un santiamén a 16 mil millones de pesos, incrementando en 107 veces su promedio para la celebración de contratos. Éstos y otros que aquí citamos, fueron adjudicados a dedo mediante Convenios de Cooperación u otras modalidades de contratación directa, echando por la borda los principios de pluralidad de oferentes y selección objetiva que deben resplandecer en la contratación administrativa.

Se nota igualmente una oficial, inusual y desmesurada preferencia de los organismos públicos para favorecer la Entidad que dirige la viuda de Galán. De la noche a la mañana se desborda, en su beneficio, todo el favoritismo del Estado. En solo diez meses, años 2.011 y 2.012, se beneficia con 3 contrataciones con la Fundación Gilberto Alzate Avendaño por valor de $ $391.731.812. Pero durante el año 2.012 se les apareció la Virgen. Abreviando mecanismos reguladores de la contratación, a dedo, es favorecida el día 8 de Junio de 2012 por el Departamento Administrativo de la Prosperidad Social con el Convenio No 43 por valor de $16.098.000.000. El día 22 de Octubre de 2012 es favorecida, nuevamente por la misma entidad con el contrato 133 por valor de $28.889.244.000. El día 8 de Enero de 2013 (78 días después) le fue adjudicado el contrato F-334 con el Ministerio del Interior por valor de $640.188.000. El día 23 de Marzo de 2013 nuevamente la Fundación Gilberto Alzate Avendaño le adjudicó otro contrato por valor de $150.000.000. El 21 de Mayo de 2013 el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social (8 meses después del último contrato con esta dependencia) suscribió el Convenio de Cooperación por contratación directa No 7 por valor de $44.003.840.000. El 26 de Agosto de 2013, mediante contratación directa suscribió el contrato 1401 con la Unidad de Víctimas por valor de $7.011.667.500. El 23 de Enero de 2013 suscribió con el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social el Contrato No 2 por valor de $11.550.000.000. Por último el 25 de Septiembre de 2014 fue finalmente beneficiada con la Unidad de Víctimas con el contrato No 1255 por valor de $5.916.812.000.

Los valores finales contrastan con un país en estado de austeridad y evidentes necesidades sociales. La ESCUELA GALAN PARA EL DESARROLLO DE LA DEMOCRACIA con NIT 830143202 – 6, suscribió en 3 años, 5 meses y 26 días un total de 11 contratos por valor de $114.651.483.312,00 (Ciento catorce mil seiscientos cincuenta y un millones cuatrocientos ochenta y tres mil trescientos doce pesos), distribuidos así: Departamento Administrativo para la Prosperidad Social con $100.541.084.000,00; Fundación Gilberto Alzate Avendaño con $541.731.812,00; Ministerio del Interior con $640.188.000,00 y Unidad de Víctimas con $12.928.479.500,00.

¿De esos contratos, cuántos miles de millones beneficiaron los intereses electorales y particulares de la familia Galán? (Consúltese la siguiente página: http://www.rues.org.co/RUES_Web/consultas/DetalleRUP?codigo_camara_proponente=04&inscripcion=000000035018).

Unos hijos de eupátridas buscan la gloria. ¿Quién podría imaginarse a Álvaro Gómez Hurtado gestionando, tras bambalinas, contratos con el Estado para su beneficio personal?  ¿Quién a Andrés Pastrana, enriquieciéndose, utilizando solapadas influencias para obtener cuantiosos réditos de la administración pública? ¿Quién a los vástagos de Carlos Lleras Restrepo intrigando aquí, presionando allá, buscando el engorde de sus bolsillos? ¿Quién a los hijos de Otto Morales Benítez, con citas clandestinas, con almuerzos secretos, merodeando mercedes económicas con quienes, a nombre del Estado, las pueden dispensar?

Otros herederos van detrás de la bolsa de Sancho Panza. Don Quijote hablaba del “gobierno de las tripas” que requiere enredos menudos, avispadas sutilezas, intrigas, visitas, restaurantes, algunos copetines, insistencias, regalos de gratitud. Cuidar con diplomacia los secretos de los ruegos y por último recurrir a una grosera porfía para que los apetitos sean satisfechos.

Para los colombianos es sagrada la memoria de Luis Carlos Galán. Está al lado de Álvaro Gómez Hurtado y Jorge Eliécer Gaitán en el panteón de los mártires.

Por eso no comulgamos con el hambre de dinero que tienen sus herederos. Galán fue un romántico, casi un iluso que vivió en el éter de la gloria. Supo sacudir el alma de la patria, señalar propósitos lejanos, convertirse en vocero de un país que lo valoraba como un profeta excelso. Estallaría en rabias incontenibles al ver cómo los suyos abajan su estatua a una plaza de mercado.

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