2 de marzo de 2021
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Elogioso-a, donde, hipérbaton, aún-aun

Por Efraim Osorio
19 de mayo de 2015
Por Efraim Osorio
19 de mayo de 2015

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

Confunde el columnista la persona que elogia con las palabras que pronuncia.

En su artículo sobre los señores Alexander von Humboldt y Agustín Codazzi (LA PATRIA, 6/5/2015), el padre Efraín Castaño les da el calificativo de “elogiosos visitantes”, porque, dice, elogiaban las maravillas de las regiones que visitaban. Confunde el columnista la persona que elogia con las palabras que pronuncia. En efecto, ‘elogioso’ (‘laudatorio, encomiástico’) es todo aquello, especialmente palabras, que contiene alabanzas, elogios; a quien elogia, se le dice ‘elogiador’, antes también ‘elogista’, término que ya los diccionarios abandonaron en el cajón de los reblujos. Para los latinos, el sustantivo ‘elogium-ii’ (de ahí, ‘elogio’) significaba ‘epitafio’; la ‘inscripción en un exvoto’ (“ofrenda hecha a los dioses en reconocimiento de beneficios recibidos”); el ‘sumario, análisis de un asunto’, y el ‘registro de los presos de una cárcel’. Acepciones todas sin ninguna relación con ‘alabanza’. ¿Por qué, entonces, el significado que le damos?: según Corominas, en el bajo latín tomó el significado de ‘alabanza’, por influjo del griego ‘eulogía’ (‘elogio’). ***

¿Cuándo aprenderán algunos escritores que ‘donde’ es un adverbio de lugar? Se emplea en frases como las siguientes: “Manizales es la ciudad donde se vive mejor”; “El almacén donde compramos ropa queda cerca”; “desde el lugar donde estaban no se veía nada”; “vamos donde el médico”. En oraciones interrogativas lleva tilde, verbigracia, “¿dónde lo viste?”. Hay, ciertamente, expresiones en las que no tiene la connotación de lugar, pero son la excepción, verbigracia, en la muy folclórica “donde yo lo vea, le canto las cuarenta”, en la que ‘donde’ puede ser reemplazado por el condicional ‘si’, pero sin la fuerza expresiva del adverbio. En las muestras siguientes, tomadas ambas de LA PATRIA, el adverbio tratado está mal empleado: “…y que va hasta el fin de la Guerra de los Mil Días (1903), donde tras el proceso de poblamiento…” (Gonzalo Duque Escobar, 11/5/2015): en esta oración, como el antecedente indica tiempo, el adverbio apropiado es el de tiempo, ‘cuando’, así: “…hasta el fin de la Guerra (…), cuando, tras el proceso…”. La segunda muestra es ésta, tomada de una muy sentida nota que el señor Fernando García Cuartas escribió a la Voz del lector dedicada a su hermano Mario, aquejado de una penosísima enfermedad: “Los hermanos, usualmente, mantienen una relación donde se intentan proteger mutuamente…” (11/5/2015): en ésta, el antecedente ‘relación’ pide un pronombre relativo, ‘que’ o ‘cual’, de este modo: “…una relación, en la que (en la cual)…”. ***

El ‘hipérbaton’ es una figura de construcción que permite alterar el orden regular de las palabras en la oración, por ejemplo, en lugar de “la rosa tiene una fragancia peculiar” decir “una peculiar fragancia la rosa tiene”. En la poseía rítmica –ya desechada– ‘era’ indispensable para ‘cuadrar’ los versos. Ejemplo clásico de ‘hipérbaton’ es este singular anuncio en un restaurante paisa: “De puro marrano vendo chorizos”. Esta figura es característica del latín clásico, lo que lo hace de difícil traducción. En nuestro idioma, no se puede abusar de ella, pues, en algunos casos, el hacerlo varía el significado de lo que se quiere expresar. Confirmación de esto la dio el columnista Augusto Morales en esta frase: “…haré en lo sucesivo en varios artículos, alusión* sobre el polémico aún proyecto…” (LA PATRIA, 13/5/2015). Según esta redacción, lo que es ‘aún proyecto’ no es la Reforma Constitucional, sino ‘el polémico’. Absurdo, por supuesto. El redactor quiso decir que dicha Reforma es ‘todavía’ un ‘proyecto polémico’. Esto, ¡claro!, si entendí lo que el columnista quiso expresar. Además, o le sobra la coma después de ‘artículos’, o le falta una después de ‘sucesivo’. *‘Aludir’ rige la preposición ‘a’. ***

Hay que reconocerle al columnista Morales V., ¡cómo no!, que le haya puesto la tilde al adverbio ‘aún’, pues en su frase se puede reemplazar por ‘todavía’, con la acepción de tiempo (“hasta un momento determinado desde tiempo anterior”). Hago hincapié en ello, porque son muchos los escritores que ignoran cuándo lleva tilde y cuándo no, por ejemplo, el hermano Andrés Hurtado García, en la siguiente información: “Menos mal que nos protegía el techo de la manigua, y aún así el calor apretaba” (LA PATRIA, 14/5/2015). En esta oración, puede reemplazarse por ‘hasta, inclusive, también’, por lo cual no lleva tilde. ***