27 de febrero de 2021
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El Polo Democrático polarizado

6 de mayo de 2015
6 de mayo de 2015

Pero lejos estaba el doctor Gaviria de ser un hombre inhumano, es decir, perfecto. El enfrentamiento con Gustavo Petro se selló con una fórmula que dejó un gran sinsabor en la medida que al someterse los dos a una consulta, ganó Petro y la declaración de Gaviria fue: “Respeto el fallo pero no lo acompaño en su campaña”.  Algo parecido ocurrió cuando el Polo Democrático decidió respaldar la candidatura de Santos, ante la posibilidad de que llegara al poder el Centro Democrático. Fueron muchos los seguidores del Polo que expresaron que votarían por Santos pero no harían campaña.

Ahora se pone en el tapete nuevamente la eterna rivalidad entre dos posiciones irreconciliables desde antaño: el Partido Comunista y el Moir. Es decir, por un lado los planteamientos de Clara López y por el otro, los del senador Robledo.

Un Partido comunista que defiende aquella consigna de “Combinando todas las formas de lucha venceremos”, frente a un movimiento político que se precia de mantener inalterados sus principios a pesar de los años y la imposibilidad de llegar a acuerdos programáticos que no estén previamente aceptados en su interior. Es decir, llegar a acuerdos políticos, sobre la base que los otros se acojan a sus principios. Y la razón es muy simple, el Moir tiene la verdad.

Así las cosas, es posible afirmar que si Carlos Gaviria fue el hombre encargado de unir, de convocar, Robledo es el principal disolvente de cualquier coalición que se quiera plantear. De ello pueden dar fe Luis Eduardo Garzón, uno de los artífices del Polo Democrático, y puede dar fe Gustavo Petro y muchos otros seguidores de base que se cansaron de esa política con tintes religiosos que tienen sus prelados, que hablan excátedra, que son infalibles y que dividen el mundo entre los buenos y los malos.

En esas circunstancias, tendremos Frente Nacional para rato.