6 de marzo de 2021
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Cuádruple, cuatreño-cuadrienio, asepsia

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
27 de mayo de 2015
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
27 de mayo de 2015

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

 En su columna, el escritor describe el museo que es ahora lo que en las épocas nefastas del nazismo fue el campo de concentración de Dachau.

Me puso a cavilar largo rato el columnista Álvaro Gartner con la siguiente frase: “…y, sobre todo, de la cuádruple capilla para sendas religiones…” (LA PATRIA, 15/5/2015). No por ‘cuádruple’ ni por ‘sendas’, sino por la relación de estos dos términos. Ello es que ‘cuádruple’, además de su significado aritmético de “equivalencia en magnitud de una cosa a cuatro veces la primera” (‘hay un astro que es el cuádruple del Sol’), se dice también de algo que está “compuesto de cuatro de las cosas designadas por el nombre: ‘Cuádruple salto mortal’ ” (Moliner). Con esta acepción, seguramente, lo empleó el columnista en su frase, es decir, una capilla tres veces repetida (¿cuatro capillas iguales?). Como decir ‘una casa cuádruple’ (¿cuatro casas iguales?). Y el adjetivo ‘sendos-as’ significa “uno o una para cada cual de dos o más personas o cosas”, por ejemplo, “iban en la manifestación doscientas personas con sendas teas encendidas”, lo que quiere decir que cada uno de los manifestantes llevaba una tea encendida. Según estas nociones, el señor Gartner debió emplear los números cardinales para expresar adecuadamente su idea, así: “…de la capilla con cuatro salones para sendas religiones…”, o “…cuatro capillas para sendas religiones…”. En su columna, el escritor describe el museo que es ahora lo que en las épocas nefastas del nazismo fue el campo de concentración de Dachau, lugar que no conozco. Quienes lo visitaron sabrán cómo es la capilla de esta historia y cuál la mejor manera de expresar la idea del columnista. ***

 

En sus cuatro letras a la Voz del lector, el señor Orlando Salgado Ramírez emplea el término ‘cuatreño’ por ‘cuatrienio’: “Colombia le da la espalda a nuestros científicos, pero le permite a la (…) (OCDE) intervenir nuestro Plan de Desarrollo para el próximo cuatreño…” (LA PATRIA, 16/5/2015). El adjetivo ‘cuatreño’ llegó a nuestro léxico en la primera mitad del siglo pasado con esta única definición: “Dícese del novillo o novilla que tiene cuatro hierbas o años y no ha cumplido cinco”. El mismo diccionario (1947) da de ‘hierba’ esta acepción: “8. Hablando de los animales que se crían en los pastos, años”. Definiciones que, esencialmente, no han cambiado. El corresponsal tiene quizás la idea equivocada de que ‘cuatreño’ es sinónimo del sustantivo ‘cuadrienio’ (del latín ‘quadriennium’), “cuatrienio, período de cuatro años”, el término apropiado para la expresión de su idea. Desde la vigésima primera edición del diccionario de la Academia (1992) aparece esta otra acepción de ‘cuatrienio’: “Incremento económico de un sueldo o salario correspondiente a cada cuatro años de servicio activo”. En la edición siguiente (2001) eliminó la que asentaba desde la primera mitad del siglo XX: Legal. Forense. El espacio de tiempo que sigue inmediatamente a la mayoría de edad del menor o a la cesación de la incapacidad del que la ha sufrido o a la ausencia; período en que pueden ejercitarse varios derechos”. Aunque del mismo origen, no son sinónimos ‘cuatreño’ y ‘cuadrienio’. ***

 

Parece que a la señora María Carolina Giraldo le pareció bonita la palabra ‘asepsia’, razón por la cual la empleó en la siguiente oración, sin analizar si cuadraba en ella o no: “Para el buen número de colombianos que el conflicto no nos toca a diario resulta fácil opinar sobre éste, desde la asepsia de quienes no lo padecen” (LA PATRIA. 13/5/2015). ‘Asepsia’ (del griego ‘a’, privativo, y ‘sepsis’, putrefacción), es un término médico que significa lo siguiente: “Método que, por variados procedimientos, se propone impedir el acceso de gérmenes al organismo, evitando así la producción de muchas enfermedades. Constituye la base de los procedimientos modernos en las operaciones quirúrgicas”. Desde la decimoctava edición (1958), la Academia de la Lengua presenta, como primera, esta acepción: “f. Med. Ausencia de materia séptica; estado libre de infección”. No hay, pues, manera de ‘cuadrarle’ esa palabra a la oración de la columnista. ¿Quiso quizás decir ‘insensibilidad’? Además, a la frase le hace falta una preposición para su sintaxis, así: “Para el buen número de colombianos a quienes el conflicto…”. Lógico. ***

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