3 de marzo de 2021
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Cambalache cumple 80 años

29 de mayo de 2015
29 de mayo de 2015

el campanario

El inmortal Cambalache, del irrepetible poeta y compositor Enrique Santos Discépolo, El filósofo del tango, acaba de cumplir 80 años y su absoluta vigencia es tan asombrosa que parece haberse escrito la semana pasada, a propósito de los escándalos que sacuden a la multinacional del fútbol asociado FIFA.

Nacido con el siglo XX, en Buenos Aires, el 27 de marzo de 1901, y fallecido tempraneramente, de un fulminante ataque cardíaco, el 23 de diciembre de 1951, todos los historiadores del tango coinciden en que el poeta argentino le introdujo al género  elementos intelectuales y de reflexión sin antecedentes.

Para el experto Rodrigo Pareja, Cambalache es la máxima creación de Santos Discépolo y uno de los tangos que  tiene mayor número de versiones grabadas.

Entre otras, se han hecho famosas las de Sofía Bozán, quien lo estrenó en 1935; Oscar Larroca, Alberto Echague; Tita Merello, Julio Sosa, Ernesto Famá, Fernando Díaz, Roberto Luque, Carlos Lombardi, Tania, (la mujer de “Discepolín”); Albero Marino, Carlos Roldán, Roberto Maida, Roberto Goyeneche. Rubén Juárez, Susana Rinaldi  y Slomo Idon, este último en hebreo.  Va la proclama completa contra la corrupción:

Cambalache

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé…

(¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).

Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y

estafaos,

contentos y amargaos, valores y dublé…

Pero que en el siglo veinte es un despliegue de maldá

insolente,

ya no hay quien lo niegue.

Vivimos  revolcaos en un merengue y en un mismo lodo

todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!…

ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!

¡Todo es igual!

¡Nada es mejor!

¡Lo mismo un burro que un gran profesor!

No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han

Iguala’o.

Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,

¡Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos,

caradura o polizón!…

¡Qué  falta de respeto, qué atropello a la razón!

¡Cualquiera es un señor!

¡Cualquiera es un ladrón!

Mezclao con Stravinsky va Don Bosco y ‘La Mignón’,

Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín…

Igual que en la vidriera irrespetuosa de los

cambalaches

se ha mezclado la vida, y herida por un sable sin

remaches

ves llorar a la Biblia contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!…

El que no llora no mama y el que no afana es un gil!

¡Dale nomás!

¡Dale que va!

¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar!

¡No pienses más, sentáte a un la’o,

que a nadie importa si naciste honrao!

Es lo mismo el que labura noche y día como un buey,

que  el que vive de los otros

que  el que mata, que el  que cura

o está fuera de ley…

UN HERMANO DEL GRAN TANGO   

El hermano de Cambalache se titula “Al mundo le falta un tornillo”;  tiene letra de otro consumado poeta gaucho, Enrique Cadícamo y música de José M. Aguilar, pero no alcanzó la misma resonancia, ni ha pasado a la historia con tantos pergaminos. La versión más conocida es la de Lalo Martel con la orquesta de Alfredo de Angelis.

Y que no falte el moñito:  Santos Discépolo fue un genio: Al compás de su tango inmortal vislumbró con 80 años de anticipación todo lo que iba a pasar no solo en la encopetada FIFA sino en Colombia y en los demás países de América Latina carcomidos por la corrupción que nos tiene jodidos.