27 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

A proposito de un debate necesario

10 de abril de 2015

Cuando se separaron Risaralda y Quindio, pensamos ingenuamente los provincianos, que la dirigencia caldense se iba a empeñar en darle impulso a las zonas norte y oriente, vinculándolas de manera efectiva al desarrollo del mutilado departamento, pero nunca fue así. Era la ocasión de acercar con vías de calidad a Aguadas, Pácora, Salamina, Aranzazu y Neira, frenar el éxodo de sus habitantes, fortalecer sus centros educativos y no dejarlas languidecer, pues su potencial humano y de recursos, no podía menospreciarse. Otro tanto puede pensarse de la zona de oriente con sus siete  municipios de entonces, Marulanda, Manzanares, Pensilvania, Marquetalia, Samaná, Victoria y La Dorada,  prácticamente desmembrados de la capital. La carretera soñada de llegar al puerto sobre el Magdalena, por tierra caldense, saliendo de Manizales,  por cementos Caldas, se volvió una quimera y ni un Ministro de obras con raíces familiares en la zona, tuvo algún gesto de benevolencia con la idea.

Es que con egoísmos, ( políticos, regionales, económicos o familiares), no se pueden hacer obras de beneficio colectivo y de pronto por ello, la capital se quedó sola en su ambición de  un aeropuerto “internacional” y ahora, como resultado del análisis crítico que se está haciendo,  le quedarían dos caminos: o continuar tozudamente con su idea, así se convierta en  un elefante blanco, o apelar a la comunión de intereses con todas las regiones del departamento, lo que por el momento, tampoco parece muy factible.

Josue López Jaramillo

Abril 11- 2015