2 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Bien, muy bien de la cabeza

8 de marzo de 2015

Desde el 62, primer mundial para Colombia, con los llamados “héroes de Arica”, que empataron 4-4 a la súper poderosa Unión soviética, hasta hoy, con James, cuadrado, David Ospina, Falcao y Teo, han desfilado jugadores con clase, que combinaron por igual talento y ambiciones.

En el 75, una selección dirigida por Efraín Caimán Sánchez, otrora portero,  logró el sub título suramericano con futbolistas con tanta clase, que hoy triunfarían en Europa. Willington Ortiz, Victor Campáz, Pedro Zape, Henry Caicedo, Oswaldo Calero y Ernesto Díaz, ya fallecido, trasferido  en su momento al Standard de Bélgica, son muestras de aquel pasado esplendoroso.

En el 85, Alfonso Marroquín dirigió una selección juvenil fabulosa que avanzó a cuartos de final en la Unión soviética, en el mundial de la categoría, con un  jugador estandarte que gambeteada hasta las sombras. Que espectáculo era el pereirano John Edison Castaño.

Siete años después, una delegación encabezada por el Tino Asprilla, clasificó con lujo a los olímpicos de Barcelona. Derrochaba clase en todas las posiciones,  con todos los futbolistas bajo la óptica de empresarios de los mejores equipos del mundo. Fue la base, en parte, de las inolvidables selecciones de mayores de los noventa, en las que brillaron ademas del Tino, Redín, Higuita, Diego Osorio, Leonel, Rincón, «el tren», «pitufo», «la gambeta» Estrada, Andrés Escobar, «El pibe» y Valenciano, entre otros.

El tino fue fruto genuino de la cantera colombiana, como  James y «el tigre» Falcao, como Zúñiga y David, como lo son hoy Barrera, Cándelo y Santos Borre, figura este último de la selección que con Piscis prepara el mundial y  el repechaje a los olímpicos.

Borre es la perla del Deportivo Cali, por el que suspiran  clubes reconocidos de todas partes. Es un  atrevido y valiente atacante, creativo en el área, goleador con ritmo, que apunta  como relevo para las generaciones hoy en apogeo.

A Borre lo eligió, entre muchos, Cesar Garizabalo, el observador del Deportivo Cali en la costa norte de Colombia. Costeño, Garizabalo, es  maestro en el arte de encontrar promesas.

De Willington a Borre, pasando por el pibe o por Falcao, Colombia es una fábrica inagotable de jugadores con clase. Brotan de canchas y barriales, de la arena y hasta del cemento, con sus condiciones naturales para producir gran futbol. Presente y futuro garantizados, que grato resulta repasar la historia, viviendo el pletórico presente con  la alegría que desprenden los estadios, con las selecciones de Colombia.

Nota al margen: Buenos aquellos y estos. La diferencia, como dicen los de antes, es que los de hoy andan muy  bien de la cabeza.