26 de febrero de 2021
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¿Será que sólo el magistrado Pretelt es el corrupto?

27 de marzo de 2015

En Colombia se volvió costumbre reiterada que la gravedad de un hecho se mide por su actualidad y por su despliegue mediático y, acaecido éste, los medios y columnistas se devanan los sesos en titulares y artículos pidiendo a gritos la cabeza del presunto responsable y se rasgan las vestiduras implorando las reformas que se requieren en la justicia y en la política; y pasa el tiempo y el pueblo sigue inerme y la corrupción in crescendo, nada se hace ni nada se cambia, y lo poco que cambia es para que siga peor, siendo esta la forma expedita de manejar los hilos del poder.

Una vez que amaina la tormenta, nuevamente nos invade la amnesia pasajera producto de la hipocresía mezquina que nos lleva a un estado de mutismo y de ceguera impresionante, y el cual se da por cobardía o por algún interés infamante que afecta el sentido de pertenencia y, ante todo, menoscaba la dignidad de cualquier mortal, y regresamos a la lucidez ante un nuevo episodio bochornoso y la historia es repetitiva. Múltiples hechos ignominiosos han ocurrido por doquier en las tres ramas del poder público de menor, de igual o de mayor gravedad que el cometido por el magistrado de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt.

Algunos medios y columnistas en cada uno del nuevo incidente, sin sonrojarse, esgrimen formulas salvadoras para su conjuración que ya han sido planteadas con anterioridad  en los espacios que se tiene reservado para los blogueros, pero que no merecieron ser resaltadas por la poca importancia de sus autores. La revista Semana publica el 21 de marzo de 2015, el artículo: El primer paso, la renuncia de todos los magistrados, y lanza su contenido como una propuesta audaz. Estas propuestas y con amplia profundidad jurídica fueron expuestas hace más de 3 años en esa Revista y en el Diario El Tiempo, en el blog La Pringamosa, enfatizando que sólo eran posibles a través de una Asamblea Constituyente o un Estado de Opinión.

De tiempo atrás venimos padeciendo una crisis aguda en las ramas del poder público por efectos de la corrupción y la impunidad, habiéndose agravado debido a la infiltración de la que han sido objeto los miembros de las mencionadas ramas, con mayor énfasis en los de la legislativa, por parte de grupos al margen de la ley, lo cual preocupa en grado sumo porque llevó a este país a un desbarajuste o resquebrajamiento institucional difícil de reformar por vía parlamentaria, porque los legisladores se corrompieron y se abrogaron y/o le facilitaron ciertas prerrogativas que les permite “bracear” a sus anchas en el putrefacto albañal de la opulencia y así ejercer un poder político extravagante y desmesurado incontrolable.

El parlamento está conformado por una mayoría de personajes con un perfil que deja mucho que desear, de extraordinaria proclividad hacia el tráfico de influencias que les permite realizar los negociados o torcidos y que expelen hedor nauseabundo, clientelistas consumados sin impedimentos o inhibiciones para enajenar su conciencia, expertos en el Concierto para Delinquir, por eso la facilidad para conformar contubernios macabros con criminales redomados como los que engendraron y criaron la criatura diabólica del paramilitarismo, hábiles en ‘micos’ legislativos y falsedades ideológicas y materiales y en las componendas o sino recuerden los sobresaltos en varias reformas o en la elección de procurador o de algunos magistrados de la corte constitucional.

¡Y estos son los que hacen las leyes!

Y ni qué decir de algunos togados de las altas cortes que mantienen relaciones non sanctas con personajes oscuros, que toman decisiones internas inexplicables y en contra de la normatividad, la asombrosa metamorfosis cerebral para cambios abruptos e inesperados en sus fallos y jurisprudencias selectivas, politizadas y polarizadas, sobre todo en lo relacionado con los procesos sobre paramilitarismo, la cínica y desvergonzada venta de la conciencia a cambio de prebendas o de retribuciones burocráticas para postular al procurador o elegir un Fiscal sin ética ni moral, la manera descarada como se trató de revivir prerrogativas en la conciliación de la fallida reforma a la justicia y, ¿qué tal el carrusel de las pensiones?¿Y el regalo de los botines? Y, ahora, el abultado negociado en la Corte Constitucional.

¡Y estos son los que administran justicia!

Por el Palacio de Nariño, casa presidencial, las cosas tampoco han sido color de rosa, el palacete fue ‘pisado’ por unos personajes siniestros que serían recibidos de mala gana en una cárcel de alta seguridad de cualquier país del mundo, aún en una de Siberia (Rusia); en esas cuatro paredes se tejieron y salieron las ordenes más sórdidas, espeluznantes y descabelladas atentatorias de los derechos humanos (chuzadas, falsos positivos, mechudas maricas y algo más), sólo con cabida en regímenes del corte de la Alemania nazi, y otras de menor calado como las que pusieron en  peligro las bases sólidas de la democracia a través de sus instituciones.

¡Y ahí vive la persona que simboliza la unidad nacional, y que se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos, el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas!

Escuché con mucha atención la alocución presidencial del jueves 24 de los corrientes, y me vino a la memoria la alocución con tono “cantinflesco” del mismo mandatario al comienzo de su primer cuatrienio cuando con una parafernalia ostentosa informó sobre el desfalco más grande de la historia hecho al Estado por parte de SaludCoop.- EPS-, y anunció medidas punitivas implacables y sin ninguna consideración. Y nada pasó, a los dos o tres días postuló a Fiscal General ante la corte suprema de justicia, a sabiendas, al Abogado defensor de esa empresa ladrona. Y los togados, también a sabiendas, lo ungieron.

La Fiscalía General de la Nación, es otra olla nauseabunda que el día que se destape completamente vamos a tener efectos parecidos a los que dejó la bomba atómica en el Japón, lleva a cuestas un “sino” o maldición gitana y del cual no se ha podido desprender, ha tenido unos Fiscales Generales de todos los pelambres, y algunos sólo causan grima y tristeza por la ausencia total de un mínimo de valores éticos y morales, incluyendo, por supuesto al actual, quien con cinismo aceptó su postulación y elección después de haber recibido como honorarios la suma de Seis mil millones de pesos, a sabiendas de que esa suma hacía parte de una defraudación que SaludCoop., le había hecho al Sector de la Salud.

Señor Presidente, la situación caótica que vive el país es más grave de lo que Usted cree. El cáncer de la corrupción hizo metástasis en nuestro sistema político y judicial, y, sobre todo, para el primero, el remedio para su sanación está distante mientras sigan vivos los abominables, inicuos e inadmisibles “cupos indicativos”, y recuerde, fue su Señoría el creador de este engendro diabólico en el gobierno de Andrés Pastrana, siendo Usted ministro de Hacienda.

Nadie pide que se arrasen las instituciones. No, las instituciones se requieren para que el Estado funcione bien, lo que se necesita es la extirpación de sus células cancerígenas y el antídoto no está en “decreticos” placebos que terminan en nugatorios o declarados inconstitucionales. Le recuerdo, la Tarjeta Roja significa expulsión, yo sé que Usted lo dijo sin querer queriendo. A veces la solidaridad de cuerpo y de espíritu es nociva en sumo grado.

Por estas pocas referencias, me niego a creer que Jorge Pretelt Chaljub sea el único que en solitario esté nadando en esta laguna cropológica. Es bueno complementar con esto: http://www.eje21.com.co/secciones-mainmenu-2/1-ltimas/108026-2015-03-25-09-19-12.html.

Apostilla: Leí con gran asombro en el Portal Eje 21, que el congresista Mauricio Lizcano Arango, quien ostenta la investidura de Senador- para deshonra – de la República – tiene investigaciones calientes en la Corte Suprema y amigo incondicional de alias “Patemuro” (extraditado)-, pide que se convoque a un Referendo para que sea el Pueblo el que decida sobre la reforma a la justicia. ¡Habrase visto semejante cinismo tan extremo! ¡Cómo es de fácil detectar la paja en el ojo ajeno! Si alguna institución requiere de cirujía urgente y prohibir la segunda reelección es la cloaca de la Plaza de Bolívar de Bogotá.

Manizales, marzo 27 de 2015.

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