5 de marzo de 2021
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Una sensible pérdida la muerte de Mauricio Mejía

19 de marzo de 2015
19 de marzo de 2015

mauricio mejia y familia
De izquierda a derecha Martín, Sonia, Mauricio y Camilo

El accidente ocurrió cuando Mauricio trataba de probar la potencia de un campero Suzuki que hacía poco había comprado para movilizar el café que producía su finca. Al apagársele el motor en una cuesta, el vehículo se devolvió, rodando sesenta metros cuesta abajo. Mejía murió en forma instantánea.

Ese jueves 5 de marzo, como era su costumbre, en la mañana Mauricio Mejía Cordobés se despidió de su esposa Sonia Quintero y de sus hijos Martín y Camilo. Les dijo que se iba para la finca. Bajó al parqueadero del edificio “Portal de los Laureles”, en el sector de El Cable, donde tenía su apartamento, para emprender el viaje. Alegre, como siempre, emprendió el camino hacia su finca.  Quería saber cómo marchaban las cosas en su propiedad y, sobre todo, enterarse sobre la producción de café.

Pero lo que jamás se imaginaron su esposa y sus hijos era que esa despedida en la mañana se convertiría en tragedia. Ellos lo despidieron con una sonrisa, diciéndole que lo esperaban en la noche para cenar en familia. Pero hacia el mediodía la alegría se convirtió para ellos en dolor. La noticia sobre su fallecimiento, escuchada a través del celular, los sumió en un dolor indescriptible.   Entonces recordaron esa sonrisa reflejada en su rostro en el momento de despedirse para iniciar el viaje. Les parecía increíble que ese momento fuera el último compartido con ellos por un papá que siempre les demostró su inmenso amor.

mauricio mejia y sonia quinteroEl autor de esta nota se encontró muchos sábados, en la plaza de Bolívar de Neira, con Mauricio Mejía Cordobés. El exejecutivo de Colombit acudía al municipio para realizar diligencias bancarias y, además, pagar la nómina de los trabajadores de su finca. Era un hombre simpático, bonachón, siempre con una sonrisa a flor de labio. Tenía un carácter amable. Buen conversador, en su charla fluía siempre su preocupación por la suerte de Colombia. Era un hombre de temperamento conciliador.

Ya pensionado, Mauricio tenía su mirada fija en la finca “Bellavista”. Visitarla era para él un paseo. Recorrerla era expresarle a la naturaleza su gratitud por haberle dado una parcela donde tenía cifrados muchos sueños. No obstante que la  había tecnificado,  estaba  haciendo nuevas inversiones para elevar su productividad, teniendo como meta la calidad. Como un hombre visionario, sabía que el buen precio había que buscarlo con un café excelso.

Buen hijo, magnífico esposo, padre ejemplar, amigo incomparable,  persona de múltiples excelencias humanas, Mauricio Mejía Cordobés fue un hombre respetado en nuestra sociedad. Por lo tanto, deja un gran vacío entre quienes disfrutaron su amistad. Mauricio se nos ha ido. Pero la huella que deja es grande. Paz en su tumba.