2 de marzo de 2021
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En quién creer???

4 de marzo de 2015

hernando arango

En el caso de Hurtado, la Corte ha declarado que, cumpliendo con su labor de investigar, como órgano  de inteligencia del Estado en lo que estaba en su función legítima, se extralimitó al utilizar tal potestad para usar la información obtenida desacreditando a magistrados, periodistas y personas de la oposición. Graves cargos, no queda duda y razones suficientes para procesarla y condenarla en concurso de delitos, tal y como ocurrió.

No obstante lo anterior, queda un mal sinsabor; sinsabor derivado de quienes le condenan y forman cuerpo con quienes fueron investigados y de quienes conocimos de actividades que desdicen de la honorabilidad y buen comportamiento que es esperado de magistrados de las cortes. Así fue como, conocimos de regalos entregados a algunos integrantes de las altas cortes. Hubo relojes de marcas costosas. Botines de calidades especiales. Homenajes para algunos, con participación de sus compañeros. Almuerzos y demás para quienes llegaban a restaurantes de algunos comprometidos con la justicia.   Y sinsabor mayor queda, cuando habiéndose conocido de estas andanzas a través de las investigaciones ahora condenadas, nada pasó ni pasará. Del conocimiento de tales actividades, sólo ha quedado la condena para la señora Hurtado, y la sensación de que en Colombia a los magistrados no se les pueden seguir los pasos, pues quien lo haga se verá sometido a las más duras condenas estipuladas en el Código Penal. Que se actuó sin autorización judicial es un hecho. Más siempre cabe la pregunta de si una investigación, en sus inicios la requiere. Y  una pregunta más allá es: ¿Si habrá un juez en la República que autorice investigar magistrados? Experiencias se han dado y bástenos recordar al Congresista Ardila de la Comisión de Acusaciones, quien terminó en la cárcel por haber osado abrir una investigación contra algunos magistrados del entonces. Ejemplos tenemos. Bueno, y: ¿De todo eso que salió? ¿A quién se sancionó? ¿Nada pasó?

Que se investigó a Piedad Córdova? Acaso no cabría ello, dada su relación con las Farc? ¿Que investigaron a Yidis? Tan santa ella.  ¿Que lo hicieron con Coronel? ¿Acaso no lo podrían hacer también sobre uno cualquiera de nosotros? ¿Que mal usó la información? Condénenla! Al final; de las investigaciones del DAS, con o sin ellas, la Revista Semana siempre ha tenido cómo llegar a la información y todos enterados. ¿Recordamos el “miti miti” y el prohombre frente al  DAS que hoy posa de gran señoron? ? ¿Acaso no tenemos ejemplos claros en lo que se hace en la Fiscalía  actualmente  con la reserva del sumario divulgada por todos los medios? Vaya!!!

Y, así, unos tras otros los sobresaltos, llegamos a lo que es la noticia del fin de semana. Que al Presidente de la Corte Constitucional le dieron, o exigió, una alta suma de dinero por acomodar una sentencia. No sabe uno que es más grave, si: Haber pedido dinero para influenciar una sentencia, de lo que no sabemos si fue cierto o no, o si, habiendo  conocido del hecho hace 6 meses algunos magistrados, sólo hasta ahora lo pongan en conocimiento  de la misma Corte y del público.

¿En qué quedamos entonces? ¿Estamos en manos de unos magistrados corruptos, y por ende en una justicia pervertida?  ¿Acaso no es una obligación para todos los jueces, y para los magistrados por demás, cuidar que la Rama Judicial, el Poder Judicial, sea inmaculado, como quiera que es de ese Poder del que los ciudadanos esperamos el que, a cada cual se le dé lo suyo, como principio inalienable y base fundamental para la paz ciudadana?
Pueda ser que ahora, y bajo el deber que tienen de renunciar todos esos magistrados, principalmente los encubridores, se cree una atmósfera de respeto en las Cortes y entre quienes las componen, de tan alta estima, que se irradie a toda la sociedad y nadie pueda desdecir de sus integrantes.

Hay que recordar que, “a la mujer del Cesar no le basta con ser honesta. También tiene que aparentarlo”.

Manizales, marzo 4 de 2015.