7 de marzo de 2021
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Homenajes a dos amigos

5 de enero de 2015

calderonVamos por partes, como diría Jack, el temible destripador londinense, pero sin una pizca de sangre.

Mientras Harry, el mono de ascendencia holandesa, recibió el título Honoris Causa en publicidad que le confirió merecidamente la Universidad Católica de Manizales, el consumado acuarelista recibió sentido homenaje de sus paisanos en su natal Sevilla, en el cercano Valle del Cauca, acto en el que evocó palabras de Charles Chaplin, uno de sus personajes favoritos.

Seguimos con las hojas de vida de estos ciudadanos ejemplares.   

EL PALMARÉS DE VAN DEN ENDEN

Su historia laboral se inició en Propaganda Sancho, de Manizales, donde se desempeñó como creativo por más de ocho años. Allí vivió la Publicidad con pasión, profesionalismo y total responsabilidad y ética, al lado de los herederos del sabio  don Arturo Arango Uribe.

Su compromiso y permanente preocupación por el crecimiento de la región lo impulsaron a crear su propia Agencia, llamada Harry Van Den Enden Publicidad, en la cual, por más de 20 años, ha generado empleo a muchos egresados de la Publicidad y a otros profesionales que han desarrollado desde esta empresa su proyecto de vida.

En la Agencia Harry se han desarrollado innumerables campañas publicitarias, comerciales y de bien social, caracterizadas por su gran impacto y su proyección a nivel regional, nacional e internacional.

Señalemos que gracias a estas condiciones, sumadas a su talento y a su vocación de ayuda en campañas cívicas, sociales y de apoyo a los más necesitados, se hizo merecedor del título Honoris Causa como publicista que recibió en un Encuentro de Egresados efectuado en el auditorio Marie Poussepin, donde se llevó a cabo una reunión con directivas de la Institución y directores de programas.

TURNO PARA CHUCHO, EL SEVILLANO

Para sus biógrafos, Jesús Franco Ospina, también conocido como Chucho, es un pintor apocalíptico, nacido en Sevilla, Valle, por equivocación de la cigüeña que lo trajo de París.  Sus amigos creemos que el aterrizaje debió suceder en Manizales, en la torre de la Escuela de Bellas Artes y no en territorio vallecaucano, aunque él vive feliz con la doble “nacionalidad”: 50 por ciento manizaleño y 50 por ciento sevillano. En la cuna que lo meció le celebraron sus primeros 85 años.

El artista y poeta tiene en “La Arcadia”, su hermosa casa del Barrio La Francia, el mejor mirador del Gran Caldas. Si el lector quiere disfrutar de los más hermosos atardeceres del Cauca, hágase invitar por Chucho a su residencia-estudio y verá que estamos diciendo la verdad.

UN AMANTE DE LA NATURALEZA

Franco Ospina enseña a sus visitantes un cuadro donde aparece un relicto de selva andina. Esto es lo único que nos queda, dice. “El hombre está destruyendo tan rápidamente la naturaleza que hacia el futuro tendremos la opción de observar el testimonio de los pintores para apreciar nostálgicamente el bosque que desapareció bajo el hacha destructora, la especie faunística que se extinguió en manos de los cazadores y el río que muere por la acción depredadora del hombre” .

Por eso Franco, un pintor nacido en Sevilla, Valle, que lleva más de 50 años en Manizales, se está anticipando a un futuro apocalíptico y está plasmando en un lenguaje pictórico las imágenes del riachuelo que se descuelga a saltos por la empinada cuesta, el bosque que le da vida a una quebrada, el guayacán que adorna el parque o el pájaro que cruza raudo el espacio.

En Colombia, dice, desaparecen anualmente 500 mil hectáreas reforestadas y cada dos días se extingue una quebrada o un riachuelo.

EL BALANCE DE SU OBRA

Don Google, que se las sabe todas, nos cuenta que la obra artística de Franco, representada en más de dos mil cuadros, refleja esa naturaleza que se va muriendo en las manos del hombre.

El hombre, ese depredador por naturaleza, no aparece en sus pinturas, a manera de castigo por el comportamiento que ha observado frente al ecosistema.

Cada cuadro se traduce en un mensaje al hombre para que no destruya y preserve los recursos naturales sin los cuales no puede vivir , añade.

LLEGANDO A “LA ARCADIA”

En predios de su casa, a donde se llega por una calle empedrada como los añejos caminos de ayer, Franco no solo pinta sino que practica pues allí tejió un pequeño bosque con arrayanes, urapanes, yarumos, enredaderas (ojo de poeta), guayacanes y siete cueros, donde las mirlas, los azulejos, los turpiales y una fauna libérrima se alimenta diariamente en los sebaderos dispuestos estratégicamente en el patio.

En este escenario natural, con una mansión en el centro que representa la arquitectura tradicional y armoniza con el entorno, pintada de rojo y verde, combinada para hacer juego con las diferentes tonalidades de la vegetación que la circunda, Franco trabaja en su taller.

Allí tiene una galería donde cuelga sus más recientes obras.

CHUCHO VISTO POR ESCRITORES

Según el columnista Y cuentista Andrés Hurtado, Jesús Franco nos hace saltar de piedra en piedra sobre los arroyos, bordear las quebradas, beber la linfa pura nacida entre los guaduales y bosques nativos .

A su turno, el escritor y periodista José Chalarca sostiene que para apreciar el arte de Franco no se requiere conocimiento especializado. Su obra está al alcance de todo el mundo y tiene esa fácil virtud de conmover tanto al espectador lego como al iniciado y al perito .

Donde ha estado Franco ha colgado sus cuadros en una ocasión en Ecuador (Sala de la Cultura de Quito) y en dos en Argentina (Sala de Exposiciones Teatro IFT y la Sociedad Argentina de Artes Plásticas en Buenos Aires). También en 23 pinacotecas colombianas.

Obtuvo el primer premio en paisaje otorgado por la Asociación de Acuarelistas de Antioquia, en el II Salón Nacional de la Acuarela en Medellín.

Ha sido profesor de la Universidad de Caldas en la Facultad de Bellas Artes. En 1981 la Imprenta de Caldas le publicó el libro Acuarelas de Franco Ospina.

¡Van sendos abrazos para esto dos amigos del alma!