27 de febrero de 2021
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El arzobispo que prohibió el bautismo a los hijos de uniones no católicas, es hoy cardenal

4 de enero de 2015
4 de enero de 2015

De una línea absolutamente conservadora y tradicional, tal vez el hecho más polémico que protagonizó fue una medida que dictó prohibiendo a los sacerdotes de su jurisdicción eclesiástica bautizar hijos de matrimonios civiles o uniones libres.

Con semejante orden se le vino el país encima. Editorialistas tan respetables como Guillermo Cano, de «El Espectador», y Hernando Santos, de El Tiempo, desempolvaron un arsenal de duros adjetivos para fustigarlo. Pimiento estuvo en el ojo del huracán por largo tiempo a raíz de esta decisión que muchos calificaron de «cavernaria».

Pero Pimiento -un jerarca que hablaba contundentemente claro- también se enfrentó a los promotores del Festival Internacional de Teatro. El religioso no comulgaba con las escenas eróticas, obscenas o vulgares que se presentaban durante el certamen y las hacía carne de cañón en sus homilías en la catedral.

Los grupos teatrales nunca vieron con buenos ojos la presencia de monseñor Pimiento en la rectoría de los destinos espirituales de Caldas y éste a su vez siempre observó una actitud de crítica y rechazo a los mensajes que transmitían en sus obras teatrales y que en su concepto atentaban contra la moral y las buenas maneras.

Tras desempeñarse durante 21 años como arzobispo de Manizales, Pimiento renunció y asumió un retiro forzoso en su natal Zapatoca, Santander, donde hoy recibió la mejor noticia de su vida: el Papa Francisco lo acaba de nombrar nuevo cardenal no elector.