5 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un 2015 para construir

31 de diciembre de 2014

A la economía se le acabó la velocidad de crucero. Las expectativas de los centros de pensamiento, como Fedesarrollo y Anif, al igual que los sondeos entre los expertos del mercado, prevén que la economía crezca entre 4 % y 4,5 %, inferior al 4,7 % que hubo en 2014. Aunque es evidente una desaceleración, el nivel de crecimiento sigue siendo saludable y por encima del promedio de la región, que estaría por el 2 %, según la Cepal. En el balance de riesgos del próximo año sobresalen la dinámica de los términos de intercambio y los precios internacionales del petróleo; la importancia de las obras civiles y su ejecución; la rapidez con la cual el sector industrial se recupere y los posibles efectos de la reforma tributaria, y el proceso de paz, en términos de su impacto en la inversión privada y extranjera. Es importante que la industria se recupere y crezca de manera sostenida. Igualmente, mejorar los indicadores de competitividad, continuar los logros en materia de desempleo e informalidad, progresar en los índices de pobreza e inequidad, mejorar el gasto público y derrotar la corrupción.

La inversión en educación ha aumentado pero se debe profundizar y volver más eficiente su utilización en términos de incrementar la calidad, que es lo que reclaman sus críticos. Esta calidad no puede limitarse solo al desarrollo de habilidades del pensamiento lógico, debe incluir el desarrollo del pensamiento creativo y del ser humano como ser trascendente. En el caso de Antioquia, si bien la Gobernación sobresale en el país por su esfuerzo en poner el tema en la agenda y avanzar en cobertura e infraestructura, aún tiene camino por recorrer, nos faltan kilómetros para ser la sociedad más educada.

El liderazgo del Papa Francisco ha sido indiscutible y demuestra que la Iglesia no está dispuesta a abandonar el protagonismo en la presencia institucional en la vida del planeta. El Papa intervino en el acercamiento E.U.-Cuba; lo hizo en las gestiones de entendimiento entre israelíes y palestinos y, se afirma, está mediando para la solución del conflicto entre el gobierno y la oposición en Venezuela. Un Papa que hasta ahora está asumiendo el precio político de conectar con franqueza y cariño la Iglesia a las problemáticas sociales del siglo XXI.

Los gobiernos nacionales y locales tienen que dejar de improvisar sobre temas medioambientales y deben establecer unas reglamentaciones claras sobre conservación de recursos naturales y la reducción de emisiones contaminantes; desarrollar las iniciativas mineras, con estrictas normas de respeto a los ecosistemas y transformar en positivo el impacto sobre las comunidades; promover la generación de energías renovables, la conservación de cuencas de agua y el adecuado manejo de basuras. De igual manera la planeación, el desarrollo urbanístico y de infraestructura en las ciudades deben estar fundamentadas, tal como dice la Constitución, en el bien común, en el ser humano y no en la improvisación o en intereses individuales. La Alcaldía de Medellín avanza en proyectos de innovación social donde ya existen problemas pero tiene grandes retos en los nuevos desarrollos anárquicos que padece la ciudad en sus alrededores.

El mundo tendrá que enfrentarse a un cara a cara con el cumplimiento de los objetivos del Milenio, y las regiones colombianas a unas elecciones que medirán las fuerzas políticas de los partidos en el país. Finalmente, el proceso de paz, que no es la paz, es la búsqueda de un acuerdo de cese al conflicto para construir la paz. Entre ires y venires viene sin pausa pero sin prisa, con el apoyo internacional, de la Iglesia y, según las encuestas, también de buena parte del país, con la confianza todavía en los negociadores del Gobierno y la desconfianza en las Farc. Hemos oído de una “paz” maltratada en su esencia semántica. Pero necesitamos una paz que sea meta sin ego, sin eslogan, con debate, con voluntades, con coherencia.

En fin, un 2015 apasionante, lleno de oportunidades que requieren sentido común y generosidad. No hay manera de evadir el futuro pero sí hay muchas formas de hacer que valga la pena y caigamos del lado correcto de la cuerda.

EL COLOMBIANO/EDITORIAL