9 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

«Viaje hacia el amanecer»: una novela sobre Aranzazu

13 de diciembre de 2014
13 de diciembre de 2014

jose miguel alzate

Editada inicialmente en un libro donde la misma universidad convocante recogió los cuentos y poemas que obtuvieron el primer puesto y mención de honor en el concurso, en estos géneros, la novela pasó desapercibida para los caldenses debido, en parte, a la edición restringida. Pocos ejemplares del libro le fueron entregados al autor y, en consecuencia, no alcanzó una buena difusión en Caldas. Eso sí, entre la comunidad académica de Antioquia el libro tuvo buena circulación.

Con el propósito de que esta novela sea conocida por sus coterráneos, Edilberto Zuluaga Gómez ha puesto en circulación, con leves cambios, una segunda edición. En consecuencia, hace un poco más de dos meses el libro, que debe ser leído por las personas oriundas de Aranzazu,  está circulando. En sus páginas se habla de temas que dan identidad a los aranzacitas porque se rescatan leyendas que han trascendido a través de los años. En esta obra Zuluaga Gómez ha querido dejar plasmados sus recuerdos de la infancia, narrando sucesos anecdóticos que, por estar grabados en la mente de los aranzacitas, impregnan el libro de un sabor a nostalgia.

En “Viaje hacia el amanecer” un narrador omnisciente cuenta la historia de Francisco Vásquez Posada, un expendedor de carne amante de los caballos, que se enamora de Nazareth Toro, una agraciada mujer que termina ejerciendo la prostitución en la zona de tolerancia del pueblo. El relato se inicia con el momento en que el protagonista se detiene con su caballo ante la ventana de Nazareth para, mirándola a los ojos, decirle que es hermosa. Ella, que está de vacaciones en el pueblo,  acepta complacida sus galanteos. Y se enamora de él. Pero sufre una decepción amorosa que la lleva a convertirse en una mujer libertina. Sucede cuando se entera de que no reúne las condiciones para ingresar a un convento. Entonces culpa a las monjas del destino que toma su vida.edilberto

La novela de Edilberto Zuluaga Gómez (foto derecha) recrea sucesos que marcaron a varias generaciones de aranzacitas. Por ejemplo, revive lo que fueron en los años sesenta las Fiestas Patronales y las Fiestas de la Cabuya. En una de estas festividades es cuando el personaje central, Francisco Vásquez Posada,  decide exhibir públicamente a la amante que se consigue años después de casarse. Sucede cuando el domingo de fiestas sale con ella al parque para que se entretenga viendo los juegos de pólvora. Francisco no siente temor por lo que pueda suceder. Ni siquiera se preocupa cuando ve pasar por el frente del bar donde está tomándose una cerveza en compañía de la amante al hermano de la esposa.  Quiere exhibirla, sin importarle las consecuencias. .

Tres personajes construyen el entramado de “Viaje hacia el amanecer”. Francisco Vásquez, el hombre que termina casándose con Filomena Franco después de que logra enamorarla no obstante haber sido tantas veces rechazado por ella. Nazareth Toro, que desaparece durante varios años, para reaparecer después, ejerciendo la prostitución, en la zona de tolerancia. Y Filomena Franco, la esposa que vive la angustia de saber que su esposo murió en la cama de la amante, que no es otra que Nazareth. Francisco la encontró en la zona de tolerancia una noche en que, borracho, llegó a buscar la compañía de alguna damisela. Desde ese momento la convirtió en su amante. Pero la esposa solo se entera el día de su muerte, no obstante que desde hacía meses poco paraba en la casa.

El hilo conductor de la novela es la muerte de Francisco Vásquez Posada. El párroco, que no era otro que Simón Zuluaga, se niega a realizarle las honras fúnebres por el simple hecho de que murió en la cama de la amante. Entonces la familia va hasta el cementerio, con el féretro, para pedirle al sepulturero que les permita enterrarlo. Pero este no contraviene las órdenes del párroco. Se devuelven hasta la plaza. Es cuando deciden entrar a la alcaldía para pedirle al acalde que intervenga. Pero este dice que eso es potestad del cura y que en esos terrenos no se mete. Cansados de trastear el féretro por todo el pueblo buscando que no fuera enterrado en el muladar, deciden dejarlo cerca de una imagen de la virgen, en la vía al cementerio, para recogerlo a la mañana siguiente.

viaje hacia el amanecerLa gran paradoja de “Viaje hacia el amanecer” es el final que tiene el cuerpo del muerto. Cuando los amigos van a las seis de la mañana a recoger el féretro del sitio donde lo habían dejado la tarde anterior, se encuentran con que el ataúd está vacío. Filomena, la esposa, pensó en ese momento que su marido había resucitado. Pero no.  Alguien se había llevado el cuerpo. Entonces van hasta la inspección de policía a denunciar el caso. Un agente sospecha dónde puede estar. Sin pensarlo, sale hacia la casa de Nazareth Toro, la concubina. Y la encuentra rezando oraciones frente a un improvisado altar con velas encendidas, adornado con flores, al lado de una sepultura recién abierta. Para evitar que fuera enterrado en el muladar, ella resolvió hacerle una tumba en su propia casa.

“Viaje hacia el amanecer” denuncia algo que fue común en pueblos de acendradas creencias religiosas: negarle cristiana sepultura a un ciudadano simplemente porque encontró la muerte en el lecho de la concubina. A la gente le decían que esa persona tenía el demonio adentro. Lo que logra Edilberto Zuluaga Gómez con esta novela es desnudar esta gran verdad. Para darle visos de fantasía a la leyenda del hombre poseído por el demonio, el autor recurre al simbolismo de un perro negro que, ladrando, se echa debajo del féretro del occiso cuando es velado en la casa de la esposa. De ahí que la gente que llega al velorio, al mirar al perro, crea que están viendo al diablo. En la novela, el muerto era el dueño del café a dónde llegaron las coperas que, en esa época, causaron escándalo en el pueblo.

El novelista puede tomarse licencias para hacer verosímil la narración. Esto hace, con calidad literaria, Edilberto Zuluaga en “Viaje hacia el amanecer”. El autor puede develar la realidad creando ficciones. Francisco Vásquez fue un hombre mujeriego y bebedor que no tuvo la culpa de morir donde murió. Las cosas que suceden en el pueblo donde transcurre la historia novelada son las mismas que se viven en los pueblos donde la fe católica condiciona la vida de los creyentes. Las escenas que el novelista crea, como cuando la esposa va hasta la casa de Nazareth Toro, en la zona de tolerancia, a traerse el cuerpo del marido para velarlo en su casa, le dan realismo a la narración. La novela, bien escrita, cuenta una historia que el lector asume como real no obstante ser una ficción.

Con esta novela Edilberto Zuluaga Gómez expresa algo que los novelistas llevan adherido a su piel: la preocupación temática por el terruño de la infancia. En un lenguaje límpido, con asomos poéticos, enriquecido por un estilo narrativo directo, el escritor recrea el pasado histórico de su pueblo, Aranzazu. Los lugares que en la obra pinta con su pluma, como la falda del diablo, el parque principal, la zona de tolerancia y el cementerio, son puntos geográficos que permanecen frescos en la memoria de las personas nacidas en esta población porque son referentes de su trasunto vital. Con “Viaje al amanecer” el autor hace de una anécdota familiar un tema novelable, dándole vuelo a la imaginación.